Una vez más la gestión de Julio Garro buscará mediante el Concejo Deliberante avanzar con una modificación en el Código de Ordenamiento Urbano y Territorial que permitirá urbanizar más de 1.032 hectáreas. Desde el Frente de Todos (FdT) advirtieron la falta de planificación del proyecto y cuestionaron la maniobra del Ejecutivo local. «Cada final de año, entre la sidra y el pan dulce, un 23 de diciembre se aprueban estos negocios para algunos pocos», sostuvo el presidente del bloque, Cristian Vander.


Los concejales Yanina Lamberti, Ariel Archanco, Cristian Vander, Victoria Tolosa Paz, Virginia Rodríguez, Guillermo Cara y Sabrina Bastida cuestionaron que el Ejecutivo «no prevé un plan de infraestructura y servicios para atender las futuras demandas habitacionales en esas zonas y tampoco establece de qué forma se generará un banco de tierras para los sectores de menores recursos».

La iniciativa del oficialismo contempla 644 hectáreas de la zona sur, 234 de la norte y 154 la oeste, de las cuales 662 no tienen ocupación ni apertura de calles.

«Luego de aprobarse un presupuesto escandaloso, ahora van por una rezonificación aún más escandalosa», señaló Lamberti.

Lo que manifestaron desde el FdT es que este proyecto desoye la Ley Provincial 14.4449 de Acceso Justo al Hábitat y los mecanismos de plusvalía que la misma establece, por lo que generaría un fuerte negociado inmobiliario. En ese sentido, con una gran cantidad de datos, los concejales y concejalas detallaron cuánto varía el precio de una hectárea sin lotear a una loteada.

A modo de ejemplo, en la zona norte de la ciudad, donde las tierras concentran gran valor, una hectárea sin lotear tiene un valor de 200.000 dólares, mientras que la misma superficie, loteada, ronda el millón de dólares (veinticinco lotes de trescientos metros por un valor de 40.000 dólares).

Desde el FdT plantearon que su intención es tratar de «acordar en este Concejo Deliberante una forma de plusvalía urbana y que luego esos loteos sean aprobados. Esto va a otorgar a los sectores que tienen tierras ese mecanismo de transparencia que va a permitir que se publique la plusvalía que le corresponde, según la zona donde se va a desarrollar». En ese sentido, manifestaron que la intención es «impulsar la inversión privada en La Plata, pero con previsión y transparencia».

Otro reclamo central tiene que ver con la falta de planificación de los servicios en zonas que ya se ven fuertemente afectadas por la deficiencia de los mismos. Por lo que entienden que la plusvalía indicada podría mejorar los servicios de miles de platenses.

Tolosa Paz remarcó que se trata de «un negocio fabuloso» que le dará fuerte rentabilidad a los dueños de la tierra, con «un cambio de zonificación como nunca antes se vio en el partido de La Plata».

Rechazo ciudadano

El proyecto de rezonificación de Garro se enmarcan en el mentado Plan Estratégico 2030, el cual cosecha un fuerte rechazo por parte de las asambleas vecinales, quienes lo consideran «inviable» al implicar zonas inundables. «Es regresivo para nuestra ciudad», cuestionó José Rusconi, de la Asamblea Vecinal Barrio Norte, el cual viene trabajando con el Centro de Investigaciones Urbanas y Territoriales de la Facultad de Arquitectura (UNLP).

Desde las asambleas cuestionan el proceso de cementación de la ciudad iniciado por Julio Garro y señalan que el Plan Estratégico 2030 son «negocios que quiere hacer este municipio con las constructoras sin importar las consecuencias en esta ciudad que está pensada desde el verde».