Con el apoyo de senadores y senadoras de la Banca de la Mujer y las comisiones de Justicia y Salud, obtuvo dictamen el proyecto del Ejecutivo, que ya cuenta con media sanción de la Cámara Baja, por lo que el 29 de diciembre, de reunir los votos necesarios, podría convertirse en ley en el Senado, dónde quedó trunco en 2018.

A diferencia de Diputados, el plenario de comisiones en el Senado se vivió con mayores niveles de tensión, con cruces entre legisladores e incluso con los expositores y expositoras, por lo que el momento de emitir dictamen fue una nueva prueba de fuego para el proyecto.

Con la titular de la Banca de la Mujer, Norma Durango, a la cabeza, pasadas las exposiciones se procedió al cierre camino al dictamen, con varias intervenciones de senadores y senadoras, e incluso con pedidos de cambio al proyecto.

Uno de los que tomó la palabra fue el presidente de la Comisión de Justicia y Asuntos Penales, Oscar Parrilli, quien consideró «muy loable que estemos discutiendo este tema; lo que no corresponde es que no lo tratemos». «En este tema excede la cuestión jurídica, constitucional, internacional. Hay principios y convicciones que uno tiene», señaló, pero remarcó que «lo importante es que vayamos avanzando en resolver este tema».

Por su parte el titular de la Comisión de Salud, Mario Fiad, detractor del proyecto, señaló que «el debate no se va a agotar en el resto del país», porque «se trata del derecho humano, primario y fundamental». «Hemos empezado por el final, y tendríamos que haber empezado por el principio, ocupándonos de lo que nuestro país tiene como pobreza estructural, de la educación, de la salud, de los derechos de todos», cuestionó.

«Lo que estamos acá defendiendo son convicciones, y a mí me genera mucho orgullo pertenecer en este momento a un Senado que está debatiendo con honestidad intelectual, donde cada uno de los senadores y senadoras están poniendo su compromiso con lo que creen», sostuvo por su parte la vicepresidenta de la Banca de la Mujer, Guadalupe Tagliaferri. «Independientemente de cómo termine el resultado de este dictamen, creo que estos días hemos sido ejemplo de un debate democrático», consideró.

Otra de las voces en contra fue la de la tucumana Elías de Pérez, quien manifestó su rechazo por su «convicción profunda de que la vida empieza desde la concepción», y porque el proyecto es «inconstitucional».

El rionegrino Alberto Weretilneck dio la sorpresa. Si bien se manifestó a favor de la iniciativa, propuso una serie de cambios para que la normativa «se pueda cumplir». Tras repasar la experiencia del protocolo ILE en su provincia, el senador se manifestó en contra de la objeción de conciencia, alertó su preocupación por la posibilidad de que, siguiendo el mencionado protocolo, pueda realizarse la práctica más allá de la semana catorce, y puso en cuestión «la no obligación de la denuncia cuando el embarazo es producto de una violación». Su postura fue apoyada por el cordobés Ernesto Martínez, que adelantó que apoyará el proyecto pero votando artículos en disidencia.

El formoseño José Mayans, la voz que más fuerte se oyó en repudio al proyecto en las sesiones informativas, volvió a cuestionar la iniciativa y apuntó contra el gobierno por intentar un «debate exprés». «En las audiencias públicas de 2018 cada uno tuvo el tiempo de expresarse, no es que hablaron siete minutos y después ‘dale, dale, dale, ya tenemos que sacarlo’… No, no se puede sacar así un proyecto de ley donde está en juego el derecho a la vida», sostuvo el legislador peronista, quien resaltó los aportes de Weretilneck por «demostrar las fallas» del proyecto.

Esta postura fue compartida por otra detractora del proyecto, Silvia Giacoppo, quien cuestionó que no se discuta «artículo por artículo, siendo que estamos discutiendo la vida de las personas por nacer», y por Víctor Zimmerman, quien aseguró que «hubiese querido debatir algunos temas» antes de emitir dictamen, y manifestó su deseo de hacerle cambios al proyecto.

Quien salió a responder a esta postura fue Ana Almirón, quien calificó de «muy enriquecedoras» las intervenciones en comisiones y cuestionó a sus pares: «Así que pedir más días de exposición… Todos sabemos de qué se trata, creo que la sociedad ha dado un salto cualitativo enorme desde 2018, sabe de qué estamos hablando cuando hablamos de la interrupción voluntaria del embarazo, más allá de que esté de un lado u otro». 

La vicepresidenta del bloque del Frente de Todos, Anabel Fernández Sagasti, sobre el final del debate también resaltó que «la discusión ha sido amplia, oportuna y ecuánime».

«Escuché decir que hay temas más urgentes, pero este Senado ha tratado temas muy profundos para el país: la deuda pública, la reforma previsional, jubilaciones de privilegios del Poder Judicial, una ley para acceder a la vacuna… y esto también es una deuda que tiene el Congreso y tenemos que animarnos a debatirla con seriedad», sostuvo.

La mendocina culminó con un mensaje para sus pares: «Cuando lleguemos al recinto, tenemos que esforzarnos para que el respeto reine y saber escucharnos para encontrar puntos de encuentro, que yo creo que los hay: no queremos más embarazos no deseados en Argentina, y tenemos el compromiso de llevar a nuestras provincias la ESI (Educación Sexual Integral)».

«No hay salida: es con educación, con salud pública y con derechos donde las mujeres nos vamos a sentir protegidas en nuestra decisión de ser o no ser madres», concluyó.