Por Esteban Silva Cuadra

El apoyo del saliente presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la supuesta «soberanía» marroquí en el Sáhara Occidental como canje para la «normalización» de relaciones entre Israel y Marruecos debe ser categóricamente rechazado y condenado por todos los pueblos libres y soberanos del mundo.

El pseudorreconocimiento es una clara demostración del carácter imperialista y neocolonialista de la política norteamericana en su alianza con monarquías árabes corruptas y subordinadas. Con su ilegal y arbitrario anuncio sobre un territorio que pertenece al pueblo saharaui, como es el Sáhara Occidental, Trump ha pisoteado, una vez más, el derecho y la legalidad internacional. 

Con el propósito de cumplir con su rol de guardián de los intereses colonialistas y expansionistas de Israel, no duda en desconocer el derecho inalienable a la libre autodeterminación del pueblo saharaui, pisoteando sin tapujos la carta de las Naciones Unidas y los acuerdos de la Asamblea General de la ONU, los que establecen claramente que el Sáhara Occidental es un territorio no autónomo que se encuentra pendiente de descolonización. 

El nuevo súbdito de Trump, Mohamed VI, ha canjeado y pagado el «reconocimiento de soberanía» otorgado por Estados Unidos a su dominación colonialista del Sáhara Occidental con una traición al pueblo palestino, «normalizando» su relación bilateral y la «cooperación» con el gobierno de Benjamín Netanyahu, primer mandatario de Israel.

Y es el propio Trump como jefe de la operación quien anunció la «transacción» y «el canje» acordado con su nuevo súbdito marroquí en favor de su aliado Israel. 

Sin embargo, como bien señala el Frente Polisario en su comunicado rechazando el anuncio del saliente presidente norteamericano, «la decisión de Trump no cambia en nada la naturaleza jurídica de la cuestión saharauis ya que la comunidad internacional no reconoce la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, porque sigue siendo propiedad exclusiva del pueblo saharaui».

Más allá de los anuncios de Trump y Mohamed VI, sabemos que no hay ni habrá poder en el mundo que pueda derrotar a un pueblo que lucha por su justo derecho a la autodeterminación y la independencia. Ni la traición ni las armas, por muy poderosas que sean, lograrán derrotar la justa lucha anticolonialista que libra el Frente Polisario por su inalienable derecho a la autodeterminación y a la recuperación de su territorio.

Las imágenes de Fidel Castro desembarcando con un puñado de revolucionarios en la Cuba de Batista, del pueblo vietnamita resistiendo al imperialismo norteamericano y del pueblo argelino en su heroica guerra de liberación contra el colonialismo francés son simbólicamente expresivas en enseñarnos que la lucha por la autodeterminación y la soberanía siempre tendrán una poderosa e imbatible fortaleza entre nuestros pueblos, y que ni todo el poder del imperialismo y del colonialismo ni el poder del dinero y de las armas pueden ni podrán vencer a un pueblo cuando lucha por su dignidad y su derecho a existir, como hoy lo hace con valor el pueblo saharaui dirigido por el Frente Polisario. 

Por más que se quiera ocultar en los grandes medios de comunicación controlados por los poderes fácticos y transnacionales, el combate de liberación saharaui continuará y se profundizará, pues se trata de un conflicto de descolonización pendiente en pleno siglo XXI, el que se ha vuelto a activar recientemente, provocado por la violación del cese del fuego por parte de Marruecos y por la desidia de la comunidad internacional aceptando el bloqueo marroquí al referéndum por la autodeterminación del Sáhara Occidental.

Ojalá las y los hermanos palestinos (con quienes seremos siempre solidarios) entiendan de una vez quiénes son los verdaderos traidores que desde las monarquías árabes han traicionado una y otra vez la causa palestina, como claramente lo acaba de hacer de la monarquía colonialista marroquí.

Algunos sectores palestinos se dejaron llevar por el pragmatismo y los engañosos y envenenados apoyos de monarquías como la marroquí, y por lo mismo, guardaron silencio cómplice frente al derecho a la autodeterminación saharaui. Silencio que hoy se les vuelve en contra por la completa subordinación y aceptación marroquí del mal llamado «Acuerdo del siglo», que busca imponer la alianza EEUU-Israel. La causa saharaui tiene una gran similitud con la lucha que libra el pueblo palestino frente al colonialismo agresor y expansionista de Israel en los territorios palestinos ilegalmente ocupados, la misma lucha que libran los saharauis frente al colonialismo agresor y expansionista marroquí en sus territorios ilegalmente ocupados.

La imposición y la traición colonialista y la prepotencia imperialista jamás podrán derrotar a un pueblo digno como el saharaui en su justo combate por su liberación e independencia.