En el marco de la conmemoración del Día de los Derechos Humanos, el gobierno decidió premiar a Rosa Schonfeld de Bru, madre de Miguel Bru, estudiante de periodismo desaparecido en agosto de 1993. Por su trayectoria incansable en reclamo de justicia por Miguel y su lucha contra la violencia institucional, Schonfeld recibió el premio Azucena Villaflor de De Vincenti, entregado por el presidente de la Nación, Alberto Fernández, y la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner

La iniciativa vino de parte de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, a cargo de Horacio Pietragalla Corti, quien acompañó la entrega del premio, que, además de Schonfeld, fue recibido por otras figuras destacadas dentro del campo de la militancia popular, como Vera Jarach, Iris de Avellaneda, Lita Boitano y Rosa Roisinblit. El acto tuvo lugar durante la tarde del jueves en la sede de la ex ESMA.

«La ESMA es un lugar emblemático de nuestro gobierno. La primera vez que vine fue el 24 de marzo de 2004. Hoy estamos aquí por aquellos que fueron víctimas de violencia institucional, como Miguel», fueron las palabras de Cristina Fernández de Kirchner en su discurso previo a hacer entrega de los premios.

El premio anual Azucena Villaflor de De Vincenti, que consiste en un reconocimiento simbólico y un diploma de honor, se entrega durante la celebración del Día de los Derechos Humanos desde 2003 a ciudadanos y entidades que se hubieren destacado por su trayectoria cívica en defensa de los derechos humanos.

«Que estos premios que tantas argentinas y argentinos merecen por recuperar la memoria todos los años nos reúnan para homenajearlas. Durante cuatro años esto no se hizo. Porque algunos creen que el reencuentro de los argentinos pasa por olvidar el pasado. Nosotros no. Por eso estamos acá, con el mismo discurso que Néstor y de Cristina. Los que queremos un país que de una vez por todas tenga memoria», añadió, por su parte, Alberto Fernández.

«Que el gesto venga de parte del propio presidente Alberto Fernández es importantísimo. Este es un reconocimiento compartido. Nada hubiera sido posible sin la cantidad de gente que estuvo alrededor en estos veintisiete años. Además, es una emoción por el nombre mismo del reconocimiento, en memoria de alguien tan importante para los derechos humanos, con todo lo que eso significa», dijo Rosa Bru en diálogo con Contexto momentos previos a recibir el premio.

«Esto me trae muchos recuerdos. Cuando recién iniciamos con nuestra lucha, todos los organismos de derechos humanos nos recibieron, en un momento de mucha actividad, con una democracia muy joven. Quienes eran jóvenes en esa época ahora son los adultos que conducen las distintas luchas. Cuando nació H.I.J.O.S., que nos acompañábamos mutuamente, el apoyo por la lucha de Miguel fue inmenso», dijo Schonfeld de Bru.

No es la primera vez que Rosa recibe distinciones por su aporte a la causa de los derechos humanos. En 2007, las Madres de Plaza de Mayo le entregaron el simbólico pañuelo blanco bordado con el nombre de Miguel, de manos de Adelina Dematti de Alaye. Ese año también recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

«La desaparición de nuestro compañero Miguel y la incansable lucha de Rosa marcaron un antes y un después en la historia de la lucha contra la violencia institucional de nuestra ciudad y en nuestro país. Nos ha marcado un norte, es un ejemplo de lucha para toda la comunidad educativa de esta Facultad», expresaron desde la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, espacio donde Miguel cursó sus estudios –entonces Escuela de Periodismo– y que, a partir de su desaparición, acompañó año a año la lucha de Rosa.