Por Ramiro García Morete

El inquieto músico lanza “Ana”, single adelanto de su primer disco solista que saldrá en enero

¿Doscientas?¿Quinientas? Entre los cuatro backups y  las carpetas “Flaco”, “Pérez”, “Roto” -y alguna con nombres como “Locuretas”-ignora cuántas canciones y proyectos de Cubase guarda. Pero lo cierto es que Ramiro Sagasti no para de producir material. Y hoy lanzó “Ana” con un clima que concilia el sonido orgánico con recursos más experimentales,  una lírica elíptica donde el relato no se revela del todo y  la sensibilidad rítmica y pop que toda composición del platense lleva. Grabado en su propio hogar, producido por Aziz Asse y masterizado por Gastón Porro,  es un adelanto de su primer disco solista que saldrá en enero, contendrá nueves canciones y llevará como título “La Chance”.

“Es una canción bastante experimental que tiene una instrumentación diferente de la que uso en otros proyectos- introduce Sagasti- pero no deja de ser una canción. También con una lírica que también me identifica respecto a la manera de escribir que tengo. Bah…uno tiene muchas maneras. Somos personas complejas y  hay muchas voces. La letra sí se puede distinguir más fácil”. Según cuenta,  el origen de la canción se remonta al 2004 o 2005. Por entonces aún no había formado Pérez y estaba tratando de rearmar los Hermanos Macana. “Tenía una letra más pop…otro encare.  Como que no le había encontrad o la vuelta. Y la idea que tiene ahora que es básicamente una persona que buscas de apoyo. Ana termina siendo una entelequia: puede ser un varón, mujer amigo, querés y necesitas”. Todo ello contado lírica y musicalmente a través de “una cosa brumosa, como una confusión. Y Ana sería algo que te da calma una especie de confusión”.  

Si bien se distingue de sus otros proyectos, es verdad a la vez podría abrevar un poco de cada uno”. Sí. Hay cosas de Roto, de Gah Gah…También tiene bastante de new wave, post punk o cosas como  Sumo no porque se parezca.  Pero eso forma parte de mi ADN cultura. Algo que me atraviesa mucho de esa música desde que era muy chico. Yo tengo casi 50. Cuando abrieron la música de afuera a través de Sumo, Virus, esa música, ese pop… está en nosotros. Después uno tiene un montón de voces y te vas copando con distintas cosas: bossa, reggae, soul, un montón de estados, se va combinando y se empieza a complejizar. Pero en esto se nota cómo recibía la música siendo adolescente sin analizarla”.  

“Ana” fue grabada en Sala Isla durante el último invierno. Faustina Sagasti tocó la batería; Santiago Monroy, el bajo; Aziz Asse, samples, percusión y sintes, y Ramiro Sagasti, voces, piano eléctrico, guitarra eléctrica, monosinte y órgano eléctrico. Respecto a Aziz Asse como productor, Sagasti expresa: “Me gusta cómo produce los samples, sin grilla. Yo quería que fuera electrónico, pero orgánico y crudo. Que sea experimental, que se note el pifie, tratar de ser transparente. Y él tiene ese encare  Me encanta a mí”.  Y cuenta que al tema “le dio una vuelta de tuerca sorpresiva.  Le agrego percusión, le  apagó cosa, hizo unos climas bárbaros y con samples compuso el solo de teclados. Tiene su impronta notoriamente».

Sin embargo anticipa que el disco será  “bastante orgánico. Y tiene diferentes momentos. Tiene canciones más guitarreras. También hay canciones que tienen un beat. Hay un tema que es medio soulero. Un tema que no tiene casi nada. Es bastante variado. Lo que tiene para mí es un relato general. Supongamos que el disco es una vida. Ana sería una parte. Hay temas que se tocan. Es un relato lineal, va discurriendo. En una parte de esa vida es Ana. Y en todos los tema está la idea del encuentro, de las relaciones entre las personas. Para mi es el tema que domina el disco”. Y se apura en aclarar: “No es una relación directa con la cuarentena. Son cosas que pasaban antes”.

Aunque reconoce que la cuarentena afectó en  “la construcción del disco en sí. Parte de que sea orgánico es que estábamos acá. De repente podría estar una semana practicando una canción. Todas las tomas son de principio a fin. Quería tener la canción entera. Con la bata y todo. No de caprichoso, sino porque quiero buscar eso. Tengo ganas de hacer música que no esté tan en grilla. Que no se afine tanto, que no se edite”. Y agrega: “¿Viste que hay demos que están más buenos que los temas?No los podes explicar, hay una naturalidad, algo en la interpretación. Los temas del disco son las maquetas  a las que se les  fue agregando”.  

La cuarentena también habrá incidido en el ya estrecho vínculo musical  con su hija Faustina, talentosa baterista de Isla Mujeres y compañera en Roto. “Está buenísimo. Ella es muy fresca. ¡Tiene 20 años! No se enreda nada. No hizo más de dos tomas por tema. Yo le consulto las letras. Y hablamos mucho de los pensamientos.  Me gusta entenderla  y me ilustra mucho. Es una influencia muy notoria. También cantan en tres canciones del disco”.