El Ministerio de Desarrollo Productivo difundió un informe en el que apunta contra «el mito del éxodo de empresas» instalado en las últimas semanas, que sería consecuencias de medidas que desalientan la inversión en el país. 

Según la cartera que conduce Matías Kulfas, «se pone en la misma bolsa» a empresas que tuvieron desenlaces distintos al cierre de operaciones o su salida del país y da algunos ejemplos emblemáticos que tuvieron gran difusión en los medios de comunicación. 

El informe destaca cuatro grandes grupos: las que efectivamente anunciaron su salida del país (como varias aerolíneas afectadas por la caída en la actividad aerocomercial por la pandemia); las que anunciaron la búsqueda de un socio local (como el caso de Falabella); las que abandonaron su operatoria en Latinoamérica y dejaron su actividad en manos de otra empresa (como el caso de la app de delivery Glovo o la fabricante de teléfonos celulares Brightstar); y las que nunca realizaron ningún anuncio pero de todas formas circularon noticias falsas sobre su cierre. 

Entre esos casos, se destaca el de la alemana BASF, que decidió mudar a Brasil su segmento de fabricación de pinturas para especializarse en otras líneas de producción que tiene en el país y, de hecho, realizó inversiones superiores a las que realizó el año pasado en Argentina. Similar es el caso de la firma francesa Saint-Gobain, que mudó su planta de producción de parabrisas para centrarse en la producción de yeso.

«Salvo Glovo −que tuvo un nivel de actividad muy importante en la pandemia− todas estas empresas tuvieron una afectación muy importante en su facturación producto del coronavirus, y en todos los casos el Estado pagó parte de los salarios de las empresas por medio del programa ATP cuando lo solicitaron», destaca el documento ministerial. 

«Una mirada más profunda y rigurosa muestra que sí hubo éxodo de empresas en Argentina −sea por retiro o por cierre− durante el período 2015-2019, cuando, producto de equivocadas políticas macroeconómicas y nulas políticas productivas, el país sufrió tres años de recesión sin que mediara pandemia alguna», señalaron desde Desarrollo Productivo, y destacaron que en ese período las empresas de todos los tamaños se vieron afectadas, superando los 25.000 cierres con una preponderancia mayúscula de las pymes de hasta cien trabajadores. 

«Si bien el escenario global y local es complejo, y a pesar del mito del ‘éxodo’, lo cierto es que hay empresas que siguen apostando por el país y anunciando inversiones todas las semanas», indica el documento, y destaca algunos ejemplos, como inversiones de empresas automotrices, mineras, petroleras, alimenticias, de software, textiles, entre otras. 

Asimismo, además de los leves signos de recuperación económica que se vienen registrando en los últimos meses, como los niveles de actividad o la suba en la recaudación, desde la cartera que conduce Kulfas destacan los cambios en las demandas empresariales al ministerio. «Mientras que hace unos meses la gran mayoría de las preocupaciones del sector productivo estaban ligadas a la ayuda para el pago de salarios por la vía del programa ATP, hoy la agenda está mucho más relacionada con la necesidad de créditos para capital de trabajo y para la inversión», señalaron. 

«No basta con profetizar ‘lluvias de inversiones’: sin mercado (interno y externo), no hay inversión posible. Por eso es tan importante que nuestra economía vuelva a crecer, y lo haga sostenidamente, para que las empresas puedan multiplicar sus negocios y su rentabilidad en Argentina», concluye el informe.