En un acto en el Salón Dorado de Gobernación, el mandatario provincial Axel Kicillof junto con la ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad Sexual, Estela Díaz, presentaron la ESiGen, la primera escuela sindical de géneros del país que buscará incidir en las estructuras gremiales a través «de la construcción de espacios laborales de equidad y protección contra las violencias y de promoción de derechos». 

Según se detalló desde el CONICET, la ESiGen cuentan con el impulso de este organismo así como de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires (CICPBA), la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata (FaHCE, UNLP), el Ministerio de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de la provincia de Buenos Aires y la Asociación Bancaria.

El acto contó con la presencia del ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, Roberto Salvarezza; el Ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la Provincia, Augusto Costa; y la titular del Consejo Provincial de Coordinación con el Sistema Científico y Universitario, Florencia Saintout; la presidenta del CONICET, Ana Franchi; el presidente de la UNLP, Fernando Tauber; el secretario general de la CTA, Hugo Yasky, y el secretario general nacional de la Asociación Bancaria, Sergio Palazzo. También fueron de la partida la directora del CONICET La Plata, Gloria Chicote; la decana de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Ana Julia Ramírez; el presidente de la Comisión de Investigación Científica (CIC), Carlos Naón, y la diputada nacional Claudia Ormachea, impulsora de la propuesta.

«Esta es una iniciativa que recoge una articulación interinstitucional y multiactoral inédita», manifestó Díaz en la presentación, y celebró que «la perspectiva de género y la perspectiva de la igualdad» recorren «nuestra provincia, recorre nuestro país y es abordada de todos los sectores sociales, sindicales e institucionales».

Díaz, quien fue secretaria de Género de la CTA, resaltó que en el sindicalismo «también las mujeres vienen haciendo enormes recorridos, de organización, de presencia, de construcción», pero que esto viene acompañado muchas veces por una invisibilidad. «Esta escuela se propone fortalecer los liderazgos de las mujeres al interior de las organizaciones sindicales», manifestó.

Asimismo, destacó que el desafío de la EsiGen es «llegar al conjunto de la provincia». «Es una propuesta que quiere promover el cambio cultural, porque cuando hablamos de relaciones de género de fondo hablamos claramente de un cambio cultural, y para la provincia fortalecer el sindicalismo también es una apuesta. Hoy tenemos un Estado y una Universidad que abraza con entusiasmo esta propuesta», manifestó.

Kicillof, por su parte, comenzó realizando un paralelismo con el sindicalismo y la provincia de Buenos Aires, asociada a «una concepción machista», y resaltó un habitual término utilizado para los intendentes, como «los barones del conurbano». «Hay que dedicarse no a deconstruir, sino a demoler eso», destacó. «Lo mismo pasa con el sindicalismo», sostuvo.

«Sé que es mentira que las organizaciones gremiales, que los gremios y el movimiento obrero estén compuestos en su mayoría por hombres. Y sin embargo hay una especie de techo de cristal, o podríamos decir de madera o de piedra, porque es bastante visible, para que accedan [las mujeres] a papeles dirigenciales, a las conducciones», destacó.

«Creo que por eso hacía falta una escuela sindical de género, que hacía falta discutir la tradición machista en el sindicalismo, discutirla para terminarla, y para eso hay que crear los espacios», manifestó el gobernador, quien celebró la amplia mesa de participantes y el trabajo interinstitucional. «Estamos reunidos los que nos proponemos no solo formar sino transformar, y a veces esas transformaciones se trata más que nada de manifestarlas y de ponerlas sobre las mesas, porque ya están operando, la sociedad ya se está corriendo», sostuvo.

En este marco, llamó a que sea una escuela «abierta, no sectaria», que reciba «a todo el espacio sindical, a todo el espacio universitario y a todo el espacio de gobierno para ponerse a reflexionar estas cosas y darle el empuje que falta para terminar con unas rémoras del pasado que ya nos tienen recontra podridos».

Para finalizar, Kicillof resaltó la importancia de lanzar la escuela en este contexto, para «construir ese mundo pospandemia», y para eso «hay que poner manos a la obra». «Para ese mundo pospandemia no pienso utopías, sino que simplemente pensar qué problemas graves exhibió la pandemia, de forma tal que ya nadie puede hacerse el distraído, y transformar ese mundo no es otra cosa que transformar el mundo de hoy con todas sus inequidades, todas sus injusticias y particularmente con estas que vemos en la cuestión de género», concluyó.

Desde el sindicalismo, en tanto, Palazzo resaltó que esta escuela va «ayudar mucho a que las compañeras puedan tener mayor protagonismo dentro de las organizaciones sindicales». 

Yasky consideró que se trata de «una iniciativa extraordinaria, y no tengo dudas de que va a crecer y se va a convertir en un punto de referencia de la condensación política de nuestras organizaciones sindicales».

Desde CONICET detallaron que tiene como objetivo formar, investigar y generar cultura en materia de género para la acción sindical, posibilitando la construcción de ambientes laborales de equidad y protección contra las violencias, y de promoción de derechos.

La EsiGen ofrecerá también la diplomatura en géneros, feminismos y diversidad para la acción sindical, así como seminarios y talleres sobre nuevos saberes y prácticas, con sus titulaciones y certificaciones. 

También conformará un espacio artístico sobre la temática y, a mediano plazo, será sede de equipos de investigación. Según se detalló oficialmente, además tiene como propósito desarrollar el Centro de Varones, para recoger, escuchar, analizar y tratar a varones en situación de violencia en el ámbito laboral y sindical, y crear el Archivo de la Voz de las Mujeres Sindicalistas, como una apuesta a reconstruir las memorias de las experiencias de trabajadoras y referentes sindicales.