El 11, 12 y 13 de octubre de 2008, el Movimiento Nacional de Muralistas e instituciones platenses, como el Centro Cultural Islas Malvinas, el Hospital San Martín y varias escuelas, organizaron en el Parque Saavedra un encuentro de artistas muralistas con la consigna de reivindicar en sus obras a los pueblos originarios al acercarse el Día de la diversidad.

Luego de tres días de intensa actividad, los cuadros y murales fueron exhibidos en el Centro Cultural Islas Malvinas y donados por sus autores a instituciones de la ciudad, organismos públicos y escuelas, que firmaban una suerte de «compromiso» antes de recibirlos.

Maisa Mora Ribeiro, licencidada en Artes Plásticas, orientación pintura, grabado y escultura, con más de veintiséis años en la docencia en Bellas Artes, donde es profesora en dos cátedras, y también en escuelas provinciales; ganadora del Premio Centenario de la UNLP en 2005 e integrante de la revista ArteActivo, decidió retratar a Colón y su visión del llamado «descubrimiento» de América.

El principio del final presenta «una figura grande de Colón con una cruz al hombro, rodeada por una cinta roja de sangre. Detrás hay cuatro indígenas que tienen elementos simbólicos, como manchas de rosa, que fue la viruela que trajeron los españoles. Por detrás hay un cielo y no está cubierto del todo, pero hay mosquitos, que también trajeron de allá y con ellos la malaria. Hay unas manchas doradas que simbolizan el oro y están en el ojo de Colón, y es el deslumbramiento por el oro que tuvieron los españoles y por eso la masacre de los indios», explicó la artista a Contexto semanas atrás, mientras intentaba aplacar la indiganción. Su obra fue elegida en aquel momento por la Escuela Nº 121.

La perplejidad, el asombro y la bronca llegaron muchos años después, cuando una fría noche de agosto una compañera de cátedra le avisó a Maisa que su obra estaba tirada en la vereda de 50 e/ 2 y 3, en la puerta de una casona, arriba de unos escombros. Adriana estaba segura de que era una obra de Maisa. Le sacó fotos para que Maisa, confinada en Ensenada debido a la pandemia, comprobara que era su obra.

Imposible mover el cuadro caminando o en un vehículo común. La única forma era conseguir un flete que pudiera llevarlo a Ensenada. Imposible dejar ese cuatro de 2,61 por 1,83 metros a la intemperie, donde lo tiraron quienes recibieron la orden de sacarlo de la vivienda en cuyo frente cuelga un cartel gigante de la inmobiliaria Agostinelli.

«Mi indignación es infernal, porque uno deposita confianza en una institución que va a velar por la conservación de la obra y no fue así», explicó Maisa antes de preguntarse qué pasó entre el momento en que su obra fue donada a la escuela de 6 y 72 hasta ahora. ¿Cómo vino a parar a esa casona en venta?

«En mi rol de artista plástica y en mi rol de docente comprometida con el devenir histórico del país, mi deseo es que las obras que realizo, en este caso, de no festejar los quinientos años de la Conquista de América, o la obra de Von Wernich que significa refrendar el Nunca Más y repudiar la dictadura cívico-militar-genocida, sirva para crear conciencia», aseguró.

«Lo que más me molesta y veo con mucha preocupación es que los compromisos acordados en su momento con las instituciones de carácter cultural, como escuelas y centros culturales, es que finalicen con mi obra descartada vilmente en la vía pública», sostuvo, antes de aclarar que no presentó «ningún reclamo ante la escuela ni ante la Dirección General de Escuelas por la situación de pandemia».

En 2007, la misma artista realizó un cuadro sobre el genocida Christian Von Wernich, ex capellán de la Policía bonaerense durante la pasada dictadura cívico-militar (1976-1983) mientras era juzgado en La Plata y condenado a cadena perpetua. «En teoría fue solicitado por la Escuela de Trabajo Social, donde supuestamente debería estar en el auditorio de esa actual Facultad», comentó.

La vida te da sorpresas, dice la canción. «Justamente cuando en la revista ArteActivo quisimos ilustrar una nota sobre Colón, yo pensaba en que no tenía ninguna foto de este cuadro-mural. Traté de rastrearlo y un mes después de haber pedido esa foto hice otra obra similar, pero nada que ver, y justo pasó esto».

Ahora le toca restaurar el cuadro realizado con esmalte sintético. Hace unas semanas todavía no sabía cuál sería su destino. En su casa no lo puede tener, por las dimensiones. Todo indica que en Ensenada ya encontró un espacio nacional y popular.

«Me gustaría que esté en una institución que lo valore como lo que el cuadro representa. No fue el descubrimiento de América, fue una masacre. Pese a que en muchas instituciones educativas siguen hablando de Colón como si fuera una persona buena», sentenció.

La llegada de los conquistadores españoles al continente americano a partir de 1492 dio inicio a uno de los genocidios más grandes en la historia de la humanidad. Al menos 90 millones de pobladores de la región fueron exterminados. Sin embargo, el 12 de octubre España celebra el Día de la Hispanidad, que hasta unos años era el Día de la Raza. Sigue siendo su fiesta nacional con desfile militar, suspendido este año por la pandemia.

El antropólogo brasileño Darcy Ribeiro (que quizá sea pariente lejano de Maisa, pues su bisabuelo era de origen portugués, nacido en Lisboa) planteó que a finales del siglo XV, al momento en que arribaron los conquistadores europeos a América, existían aproximadamente 70 millones de indígenas. Un siglo y medio después solo quedaban unos tres millones y medio.