Por Ramiro García Morete

“Esa calle de hormigón que no tiene sentido/algunas veces voy a pie, otras solo camino/Cuando no estés voy a buscarte en el final,/cuando no estés voy a buscarte a través del vidrio”. Detrás de un vidrio, Rodrigo pasa las horas en su trabajo. Que por supuesto –y como suele ocurrir– nada tiene que ver con una guitarra colgada. “No vivir de la música sino vivir para la música” será uno de los lemas de estos tres amigos que viven a pocas cuadras de distancia en el corazón de Berisso y con Berisso en el corazón. Pintar la aldea será otra premisa, más espontánea que premeditada: “Es donde vivimos”.

Detrás de un vidrio, de pantallas y teclados comenzaría a vivir el mundo muy poquito después de aquel único concierto del año en Guajira. El trío que combina potencia y ensamble, funk y canción, llegaría a estrenar un tema que –como tantas veces– salió jugando. Y es que acostumbrados a andar en bici o jugar al fútbol que tanto extrañan, los ensayos en la casa de Napo tampoco se limitan a repasar la lista. Más de una vez intercambian instrumentos y ahí saldría allí por octubre o noviembre aquel riff del en verdad baterista: “Boludeando”.

Precisamente en el vidrio o pantalla del celular que sabe registrar precariamente los primeros bocetos, la duración sugeriría la temática a través de una cifra sugerente: 2:14. La mítica línea de colectivos sería el disparador para imaginar una historia cotidiana y melancólica en contraste con una base tan enérgica que haría que refirieran a la canción como “el punk”. No acabaría sonando así desde lo estilístico pero sí desde el ´hazlo tú mismo´ cuando el único cruce en casi seis meses se diera para tomar de la sala un Sure 57 para cada uno. Reaper mediante y con el background de muchos ensayos, Uriel Fernández (Estudios El Naranjo) no tendría más que darle el color final. “Doscatorce” convierte las limitaciones en herramientas, con un audio garagero pero no por ello descuidado y donde la canción se impone sin perder la fuerza. Esa que surge de la unión –fuerte a pesar de la distancia– de Rodrigo Merones, Mauro Lopez Sein  y Nicolás Zein, o eso que llaman Lospatasú.

“Cada uno en casa –grafica Merones–. La única vez que nos vimos cada cual se llevó su 57 y eso fue todo. Un micrófono para cada uno y se acabó la historia. Las manos mágicas de Uriel fueron las que le dieron el cierre. Pero después, cada cual con un canal. No dio la ventaja haberlo tocado antes. Porque cuando grabamos siempre tocamos los tres al instante. En los tres discos. Acá fue el desafío… No tener todo el quilombo de la sala. Cuando grabás ponés bajito, suena todo comprimido”.  

A pesar de los recursos limitados, el sonido del tema es más que logrado: “Es super garajero, con medios, hermoso. Lo que hacemos siempre que hacemos un tema es primero grabarlo con el celular. Y después lo maquetamos de la misma forma que grabamos ahora. Tenemos un montón de maquetas así, que no tienen el sonido final pero hay una identidad sarpada. Un ruido hermoso que no deja de ser de buena calidad. Así fue que dijimos… ¿por qué no hacemos algo con esta idea?”

«Algo que decidimos últimamente –agrega– es abocarnos más a la canción. Ya no hay solos de guitarra o codas. Tocar en modo más crudo o bruto lo llevo un poco al punk. Pero la única premisa es la canción. Ese es el lema que hoy tenemos, más allá de géneros».

El cantante y guitarrista reconoce que al principio del confinamiento intentaron ensayar a la distancia. “Nos bajamos una app llamada Sagora, ni bien arrancada la cuarentena. Suena al momento, sin latencia. Pero nos frustramos a los diez minutos. Otra idea que tuvimos fue componer por Reaper y nos dimos cuenta que no es lo nuestro. Lo virtual no es lo nuestro. Pasa que la sala es de lo que nos alimentamos”.

Muchas composiciones de la banda suelen surgir de charlas coloquiales que disparan una canción. Tal es el caso de otro nuevo tema surgido a través de la pregunta: ¿qué podríamos a hacer cuando todo vuelva? “¡Sí a todo! Ya quedó como nombre para un tema. Pero por lo pronto estamos esperando. En algún momento se barajó que abrían los estudios y que protocolarmente se pudiera filmar y grabar algo. Pero siempre queremos que sea de la mejor manera. Tenemos fe en que en algún momento se va a revertir».