La Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados comenzó este miércoles el tratamiento del proyecto de aporte extraordinario de las grandes fortunas, una de las iniciativas prioritarias del oficialismo en el Congreso, con el fin de paliar el impacto de la pandemia.

La reunión, que se postergó un día debido a la extensión del abordaje de las deudas provinciales con la ANSES, sirvió para presentar los principales puntos del proyecto e iniciar el debate. Juntos por el Cambio rechazó la iniciativa y pidió que la próxima semana asista Mercedes Marcó del Pont, titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), para brindar mayores detalles. Sin embargo, el oficialismo apunta a emitir dictamen en esa reunión, con el respaldo de otras bancadas de la oposición.

El presidente de la Comisión, Carlos Heller, sintetizó el espíritu del proyecto motorizado por él y por el jefe del bloque del Frente de Todos, Máximo Kirchner. «Es un aporte extraordinario en una situación extraordinaria; hablamos de solidaridad con los sectores más afectados. Hemos buscado la mejor ecuación que alcance a la menor cantidad de personas humanas posible y que permita la mejor ecuación de ingresos probable».

Heller enmarcó la medida en la situación de excepcionalidad que vive el país por la pandemia. «La idea del recurso extraordinario se apoya en la situación extraordinaria. Creo que nadie está en este país, ni en ningún lugar, en condiciones de argumentar que no estamos ante un fenómeno impensado que ha alterado todas las previsiones».

La iniciativa, con carácter de emergencia y por única vez, prevé alcanzar entre 10.000 y 12.000 personas físicas (0,02 % de la población) cuyos bienes al 31 de diciembre de 2019 sean iguales o superiores a los 200 millones de pesos.

El proyecto tendrá una modificación. Se incluirán como alcanzados por el aporte los residentes argentinos en el exterior por sus tenencias accionarias en empresas en el país.

Por el lado de Juntos por el Cambio, el referente económico del bloque radical, Luis Pastori, resumió la posición del interbloque, que se opuso al proyecto. Consideró que «es un impuesto y no un aporte», porque «es una ley, es de carácter coactivo, está expresado en dinero». Ante otras intervenciones en ese sentido, Heller aclaró: «Vamos a ponerle la palabra ‘obligatorio’ para terminar con la interpretación de algunos de que, como es un aporte, podrá ser voluntario».

Por su parte la diputada Fernanda Vallejos -que colaboró en la elaboración del proyecto-, vinculó el aporte extraordinario con la desregulación financiera y con la evasión, el fraude fiscal y la fuga de capitales de los sectores más ricos. «El 80 % de la riqueza declarada por el universo de contribuyentes abarcados por el aporte extraordinario está en el exterior», precisó, en base a datos oficiales. «Significa que los 12.000 más ricos de Argentina mantienen el 80 % de la fortuna que declaran fuera del país», reforzó.

En tanto, el diputado Marcelo Casaretto, titular de la Comisión de Previsión y Seguridad Social, señaló: «No le podemos pedir esfuerzo a los trabajadores, a los jubilados, a los sectores vulnerables, tenemos que pedirlo a quienes hoy están en una menor situación relativa».

Desde el Frente de Izquierda, el diputado Nicolás del Caño cuestionó que el proyecto no haya ingresado antes a Diputados, por los efectos de la pandemia en la población en los últimos meses. Y también cargó contra Juntos por el Cambio, al recordarles a sus legisladores que «el expresidente Macri está vinculado a empresas off shore en paraísos fiscales».

La alícuota del aporte será del 2 % y se incrementa hasta el 3,5 % a medida que el patrimonio es mayor. Se espera recaudar alrededor de 300.000 millones de pesos. Esos fondos serán destinados a comprar equipamiento de salud para atender la pandemia (20 %), apoyar a las pymes (20 %), urbanizar barrios populares (15 %), invertir en la producción de gas natural (25 %) y relanzar el Progresar para los jóvenes (20 %).