Mientras se viven horas de tensión a nivel nacional por las protestas policiales luego de tres días, desde múltiples sectores de la política, el sindicalismo y las organizaciones sociales enviaron muestras generalizadas de apoyo a los gobiernos de nación y provincia. La presión de la policía en el reclamo por mejoras salariales generó un clima de tensión que luego derivó en un acto de intimidación en la quinta de Olivos.

Horas de tensión se vivieron durante el transcurso de ayer, cuando lo que inició como un reclamo salarial -que el propio oficialismo reconoció como legítimo- tomó matices cada vez más beligerantes con el correr de los días y derivó en una crisis de carácter político. El anticipo del gobierno de Axel Kicillof sobre una mejora salarial del 30 % no fue suficiente para que sectores de la Policía bonaerense levantasen la medida de fuerza iniciada el lunes por la noche, que comenzó en algunos sectores del AMBA y se extendió a distritos del interior.

En tanto, la llegada de la protesta policial a las puertas de la residencia de Olivos fue tomada con fuerte rechazo por varios sectores de la esfera política, debido al delicado accionar de los efectivos. Decenas de móviles de la fuerza se presentaron en los alrededores de la residencia, donde un nutrido grupo de policías se apostó con armas reglamentarias, actitud que fue observada como un gesto de «condicionamiento» al gobierno democrático.

«Es inadmisible ir con armas y patrullero a la Quinta de Olivos para condicionar a un gobierno electo democráticamente», escribió el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde. Su par de Merlo, Gustavo Menéndez, aseguró que este tipo de acciones «desvirtúan el reclamo salarial justo en un accionar sedicioso, irresponsable e inaceptable para la democracia».

En tanto, el hecho cobró una gravedad aún mayor ante el estallido de una bomba molotov en las inmediaciones de la quinta presidencial, arrojada por un hombre que después fue detenido. Los señalamientos hacia los efectivos también fueron hechos en base a la intención de llevar la protesta al presidente, siendo el conflicto de índole provincial. No obstante, cabe señalar que las muestras de apoyo al gobierno no se hicieron esperar.

En el marco de un clima de incertidumbre y fuertes presiones en medio de la cuarentena, organizaciones sociales y sindicales, como Barrios de Pie o ATE, decidieron acercarse ayer al palacio de Gobernación para realizar un «abrazo simbólico» en señal de respaldo ante la crisis. Asimismo, con el eslogan «Fuerza Axel» o «Todos con Axel», cientos de usuarios compartieron mensajes de aliento en pleno contexto de pandemia, ahora agravado por las expresiones políticas opositoras.

El propio Alberto Fernández envió un mensaje a través de las redes para poner un marco de tranquilidad en medio de la incertidumbre. «Agradezco todas las muestras de preocupación y afecto que he recibido. Los problemas debemos afrontarlos y resolverlos en paz y con sensatez», expresó.

Mientras tanto, referentes de la política condenaron la actitud de los sectores policiales levantados. «El reclamo salarial legítimo no puede avalar una manifestación de policías armados frente a la quinta presidencial de olivos ni a la casa de gobierno de la provincia. El amedrentamiento de estos grupos es intolerable en democracia», señaló el legislador provincial del Frente de Todos Facundo Tignanelli.

En esa misma línea se expresó el bloque del Frente de Todos en la Cámara de Diputados de la Nación. «El legítimo reclamo salarial de las fuerzas policiales de la provincia, luego de la desastrosa gestión económica del gobierno de Mauricio Macri, fue escuchado por el gobierno nacional y el provincial, que inmediatamente se pusieron a disposición para dialogar y dar soluciones», señaló el diputado Máximo Kirchner.

Lo que también despertó inquietud fue la actitud de determinados sectores de la oposición que actuaron con un silencio ambiguo ante las protestas, cuando no las reivindicaron de manera explícita. Tal fue el caso de la UCR, que publicó un tuit al respecto que luego debió borrar, por su carácter de intimidante al gobierno. «La UCR pide una respuesta inmediata del Gobierno a los reclamos de la policía», tuiteó el radicalismo desde su cuenta oficial, replicando un comunicado de prensa, justo cuando había un sirenazo frente a Olivos. «El reclamo salarial tiene que ser un derecho de todos los trabajadores. El de la Policía Bonaerense es legítimo y entendible. No se lo puede vincular con una operación política de desestabilización», expresaron. Momentos después, eliminaron la publicación cuando el mensaje ya había sido puesto en circulación.

La actitud de la oposición fue repudiada. «Repudiamos la manipulación política de un sector de la oposición. Dicen apoyar un reclamo salarial, cuando su política fue erosionar el salario. Hablan de institucionalidad, pero sostienen acciones desestabilizantes para la democracia», fueron las palabras de la diputada nacional Fernanda Vallejos.

En tanto, en las últimas horas de la tarde, en simultáneo con las protestas en Olivos, el presidente Alberto Fernández reunió a intendentes de la provincia de Buenos Aires junto al propio gobernador Axel Kicillof para definir criterios a seguir a fin de manejar la situación. En ese sentido, se sabe que el gobernador se encuentra en pleno cierre de detalles del aumento salarial para la fuerza policial, que se espera sea decretado y anunciado de manera pública durante este jueves.