Tras varias semanas de fuertes discusiones en la opinión pública frente al aumento de hechos de inseguridad luego de más de cinco meses de cuarentena, el gobierno decidió hoy hacer oficial el anuncio de un nuevo plan integral de seguridad para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). La batería de medidas presentada por Alberto Fernández representa una inversión de más de 10.000 millones de pesos para el refuerzo de estructura y recursos no solo bonaerense, sino también de los veinticuatro municipios que integran el conglomerado.

La concreción del llamado Programa de Fortalecimiento de Seguridad para el AMBA fue formalizada en un acto desde la residencia de Olivos, donde el presidente estuvo acompañado por el gobernador bonaerense Axel Kicillof, el ministro de seguridad provincial, Sergio Berni, y su par de nación, Sabina Frederic. La ampliación de la fuerza policial bonaerense con 10.000 nuevos agentes, la creación de nuevas unidades carcelarias y la inversión en equipamiento y recursos fueron algunos de los ejes centrales de esta nueva serie de medidas que iniciarán en el Gran Buenos Aires y luego buscarán expandir en el resto del territorio.

Si bien el plan incluye la incorporación de 2.200 nuevos móviles y el despliegue de unos 3.957 efectivos nuevos en todo el territorio, también se hizo foco en el carácter integral de la medida en términos de mejor equipamiento y protección, como también una apuesta a programas de inclusión social y laboral.

«Seguridad no es solamente efectivos en la calle, hay que pensar las carencias en que ha quedado la Policía en la provincia. Estamos yendo al auxilio de argentinos que viven cruzando la General Paz. Policías sin protección ni móviles adecuados, sin ambulancias necesarias para el socorro. Así es muy difícil trabajar por la seguridad. Desde el primer día estamos viendo cómo hacemos para ayudar a Buenos Aires», manifestó el presidente Fernández, quien hizo fuerte hincapié en la conflictividad social que hoy se presenta en el conglomerado urbano de la provincia.

La actividad central en Olivos incluyó una transmisión por videoconferencia con los distritos de Quilmes, San Isidro y Merlo, donde los respectivos intendentes, Mayra Mendoza, Gustavo Posse y Gustavo Menéndez, acompañaron la actividad junto a funcionarios nacionales. «No es casualidad que estemos juntos oficialismo y oposición. Este plan es uno de los más grandes de los que se tenga memoria. Incluye equipamiento, tecnología, móviles. Pero incluye un anuncio que no debe pasarse por alto, que es la construcción de nuevas unidades penitenciarias. La provincia necesitaba una importante inversión y una importante transformación de la Policía. En eso estamos» dijo, por su parte, el gobernador Axel Kicillof.

En esa misma línea, el presidente señaló que, si bien este es un programa focalizado en principio en el Gran Buenos Aires, también se anunciará en lo próximo un plan integral para toda la provincia. «Es un tema que debe abordarse así, de manera interdisciplinaria e integral. Este plan no estaría completo si no pudiéramos anunciar la incorporación de 10.000 nuevos agentes para la Policía bonaerense», agregó el mandatario.

«En el Gran Buenos Aires se ha concentrado el problema mayor del delito. Cotidianamente vemos cómo los delitos se repiten allí. Lo que necesitamos es que cesen. Los delitos ocurren no en las sociedades más ricas, sino en las sociedades más desiguales. Frente al crimen organizado, todo es mucho más difícil. Ellos saben juntar sus soldados en la pobreza», dijo Fernández, y agregó: «Necesitamos darle al que peor está la oportunidad de salir de ese lugar. Si hay un lugar donde se multiplica este esfuerzo, es en la provincia de Buenos Aires. Que no se dejen tentar por el crimen como salida. Pero digamos también que si alguien se tienta y delinque, hay que ser implacable a la hora de ir a la Justicia y aplicar la condena».

El plan presentado es producto de la coordinación de varias áreas de gobierno que ya han desarrollado políticas afines, como el caso de Obras Públicas, con la creación de 5.000 nuevas plazas para reclusos con el objetivo de liberar la situación de hacinamiento en las comisarías. Este punto fue evaluado a principio de año, cuando el gobierno provincial hizo un relevamiento del estado de emergencia en que quedó la población carcelaria y la saturación legada por las políticas de seguridad de la anterior gestión de Cambiemos. A ello se suman iniciativas como el plan Paradas Seguras, con 4.000 puntos en todo el GBA para mejorar la seguridad en el transporte público, a través de cámaras de seguridad, botones antipánico, entre otros puntos.

Cabe señalar que entre los presentes en la actividad de Olivos también se ubicaron familiares de víctimas de hechos delictivos. Frente a sus reclamos, el jefe de Estado señaló: «Solo puedo acompañarlos en el dolor que significa la pérdida de un ser querido de un modo tan tremendo. Ellos no buscan odio ni rencor, sino justicia. Una buena sociedad y democracia tiene que garantizar seguridad a los ciudadanos, y a quien ha delinquido, la consecuencia de su delito, que es la pena. Si atacan, va a haber una Justicia que juzgue y aplique la pena».

Kicillof, en tanto, señaló: «Entendemos que no se pueden cometer delitos, pero también nos estamos ocupando de lanzar planes de vivienda, planes que fomenten la inclusión social, y que las políticas centrales sean las que generen producción y trabajo, eso es lo más importante. La inclusión a través del trabajo».

Uno de los puntos de mayor preocupación que se destacó a lo largo del año fue el grave estado de superpoblación carcelaria en los espacios de encierro de la provincia de Buenos Aires. La saturación de las estructuras disponibles fue advertida en reiteradas oportunidades por organismos de derechos humanos, en especial sobre la situación que acontece en las comisarías bonaerenses. «Esos calabozos están preparados para ser lugares de tránsito y debemos desalojarlos para que no ocurran desgracias como las que hemos vivido de manera reciente. Crear cárceles con condiciones de encierro adecuadas es también parte del Estado de derecho», dijo el presidente.

«Espero que la Justicia también deje de ser selectiva y castigue a todos. El delito no es un patrimonio de los pobres. La mayoría de los pobres es gente honesta. Espero que la Argentina entienda que debemos cambiar. Cuando hablo de cambiar la Justicia, también es eso», señaló el jefe de Estado, y concluyó: «Contra el crimen estamos unidos todos. Oficialistas, opositores, todos juntos para enfrentar el delito. Celebremos este primer paso. Espero que con esto podamos ayudar a calmar la pena de quienes padecen la pérdida de sus seres queridos en manos del delito».