Desmontar noticias falsas, una tarea necesaria para la salud mental

Propietarios no residentes de ciudades balnearias bonaerenses se agruparon en redes sociales para presionar a los intendentes. Una noticia falsa cargada de un profundo desprecio de clase alertó sobre el riesgo de propagación de la estupidez y la maldad. El intendente de Gesell salió al cruce y anunció un protocolo en estudio.

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Por Gabriela Calotti 

La construcción de sentido que impulsan los medios hegemónicos, y a la que se suman en un entramado delirante las redes sociales, parece no tener límites en esa suprarealidad que han instalado en una parte de la sociedad. Una prueba de ello es un posteo que circuló el lunes en Facebook dirigiéndose a la gente que en su mayoría vive en el AMBA pero tiene propiedades en Villa Gesell, ciudad a la cual solo pueden entrar quienes tienen domicilio legal allí.

«Hola gente quiero contarles que esta mañana ingresaron familias provenientes del AMBA con micros y camiones de mudanzas llenos de muebles y heladeras… custodiados por policía y los entraron por el único acceso sur y los desviaron por paseo 146 hacia el fondo. Yo me pregunto cómo pueden hacer eso cuando hay gente como ustedes que están desesperados necesitando venir por sus propiedades, pagan impuestos y gracias a ustedes la municipalidad se mantiene», afirmaba el posteo, destinado a los «propietarios no residentes» que en las últimas semanas se nuclearon en diversos grupos de Facebook para canalizar sus reclamos, de mejor o peor modo, frente a los intendentes locales.

¿De dónde salió esto?, ¿cualquiera puede decir cualquier cosa?, ¿no postea ninguna foto de lo que está diciendo?, y la fuente ¿es cualquier hijo de vecino que quiera decir lo que sea? Se parecía mucho a una noticia falsa. Si fuera cierto, la prensa hegemónica se estaría haciendo un festín para desgastar a un intendente oficialista, pensé.

Nada por TN, nada por Clarín… Inmediatamente una fuente del Municipio confirmó que era una noticia falsa sobre la cual numerosas personas dudaban. Eso, dudaban.

¿Realmente podemos creer que «micros y camiones de mudanzas llenos de muebles y heladeras» sean autorizados a ingresar al municipio que debió retroceder a fase 4 porque aumentaron los contagios de covid-19 en las dos últimas semanas? ¿Qué pasa con el sentido común? ¿Hemos perdido esa noción tan elemental? ¿Acaso en los 400 km que separan el AMBA de Villa Gesell nadie vio esa supuesta caravana?

Villa Gesell estaba en fase 5, pero el ritmo de propagación del virus hacia el interior de la provincia y el resto del país, y con ello el contagio comunitario, se aceleró. Mar del Plata también debió retroceder esta semana a fase 3.

Como afirma Leonardo Murolo, doctor en Comunicación de la UNLP, «las fake news no solamente se posicionan como una narrativa de las redes sociales virtuales similares a otras que buscan entretener o ironizar, sino que se asientan en un régimen de verosimilitud que busca posicionar intereses específicos de determinados sectores de poder ante temas de interés general».

Muchos de los ciudadanos que se sumaron a esos grupos en redes sociales se olvidaron o desconocen que el AMBA (donde vivimos 15 millones de habitantes) está en fase 3 desde hace meses y que hasta que no descienda la cifra de contagios no será posible circular hacia otros puntos de la provincia.

El miércoles, el intendente de Gesell, Gustavo Barrera, desarmó el posteo y salió al cruce de las «presiones» ejercidas por esos grupos de redes sociales: «Quiero contarles que estamos trabajando en un protocolo para que los propietarios no residentes puedan ingresar a Villa Gesell. Si algo aprendimos de la Pandemia es que frente a los obstáculos que impone, debemos estar unidos para priorizar la vida. La única salida es colectiva», afirmó en un tuit.

Villa Gesell es la localidad de la zona atlántica con menos casos de covid-19, lejos de Pinamar y Mar del Plata. De hecho, el intendente de Pinamar, Martín Yeza, de Cambiemos, tuvo covid. El viernes, Gustavo Barrera, del Frente de Todos, anunció en su cuenta de Twitter que se ponía en aislamiento por ser «contacto estrecho de un paciente positivo».

Es cierto que la incertidumbre que nos embarga frente a la pandemia se frenó de cierta forma con una vacuna que podría distribuirse en abril del año próximo. Es cierto que la difusión de protocolos para ir a la playa o los análisis que desde el gobierno bonaerense y las intendencias se hacen acerca de que los feriados de octubre y noviembre podrían servir de prueba para empezar a recibir a algunos turistas alimentó la ansiedad por ingresar a esas ciudades balnearias. De hecho, Villa Gesell trabaja en un proyecto que contemple «el marco jurídico y los protocolos para que el Municipio solicite a la provincia el ingreso de los propietarios no residentes», anticipó esta semana a Contexto el edil geselino Sergio Coronel, presidente del bloque del Frente de Todos en el Concejo Deliberante. «Lo más importante es determinar cuáles pueden ser las mejores medidas para poder tener controlado el ingreso, de qué forma, para que no estalle el sistema sanitario» en el caso de que se produjera un brote de covid, explicó. El proyecto debería salir a principios de septiembre, pero luego necesitará los avales de provincia y nación.

Sobre Pinamar, algunos portales digitales afirmaron que había autorizado el ingreso de propietarios no residentes. Fuentes municipales aclararon a Contexto que los propietarios no residentes están autorizados «solo si el fin lo justifica». Por ejemplo, «si el tanque de agua de tu casa pierde hace veinte días. Pero lo tienen que demostrar con fotos y todo, y la duración de tu estadía es limitada», afirmaron. Si ese ingreso estuviera permitido, ¿se imaginan las caravanas de vehículos que estarían yendo los fines de semana por la Ruta 2 o la 11 hacia esa ciudad?

Los municipios turísticos están armando protocolos para la temporada, pues necesitan reactivar sus economías y al mismo tiempo prever la respuesta de sus sistemas sanitarios ante rebrotes de covid como está ocurriendo en España o Francia. De hecho, viene bien recordar que la última UPA (Unidad de Pronta Atención) médica bonaerense inaugurada en 2015, ubicada entre Madariaga y Pinamar, fue convertida en los primeros meses de 2016 por el macrismo en un centro policial.

Las prioridades están claras. La municipalidad de Villa Gesell llamó esta semana a concurso para cubrir treinta puestos médicos para la próxima temporada de verano.