Por Manuel Protto Baglione

La adopción es un tópico recurrente en la historia humana. Se trata de un concepto que, con distintos sentidos, aparece en todas las culturas de ayer y hoy. Sin embargo, la realidad que viven les niñes que recorren juzgados y hogares esperando una familia es muy poco conocida por la mayoría de la sociedad.

En la actualidad, la vida de esas personas no se parece a las estremecedoras experiencias de Oliver Twist que imaginara en su momento Charles Dickens, pero tampoco, en absoluto, a la postal de un bebé rosado en una canasta de mimbre que una mujer débil abandona frente a una puerta y es encontrado por almas nobles y cariñosas. Ni al circo de buena onda y preocupaciones banales que imaginó Cris Morena en sus tiras juveniles.

Por fuera de esas ficciones, las necesidades de les niñes son muy materiales, y una de las más relevantes es poder acceder al derecho a la salud. Para ello, Susana González, diputada bonaerense que integra el Frente de Todos, presentó un proyecto de ley que otorga la protección del IOMA a les niñes y adolescentes en situación de adopción. La iniciativa es motorizada por el Hogar y Asociación Civil Ángel Azul, de La Plata, que da techo a veintiocho niñes.

La mayoría de les niñes en situación de adopción no son bebés, tienen hermanos, y muchas veces enfermedades o discapacidades. Esto no se condice en absoluto con las expectativas de las familias e individuos que se inscriben como adoptantes: según afirma la directora del Registro Central de Aspirantes a Guardas con Fines de Adopción, Claudia Portillo, en la provincia «hay alrededor de 1.700 familias postulantes para adoptar y el año pasado se otorgaron más de seiscientos guardas con fines adoptivos, pero más del 90% de los postulantes se ofrece para adoptar niños muy pequeños, de 0 a 2 años, y sanos». En este desfasaje se pone de relieve que los adultos están más preocupados por conseguir el hijo que desean que por encontrar una familia para aquellas personas a las que les falta.

Al mismo tiempo, pese al trabajo sostenido y colectivo de las ONG y a ciertos avances normativos, es imprescindible que el Estado asuma el hecho de que la mayoría de esos niñes viven por muchos años en instituciones sin ser adoptados.

Laura es una joven que estudia arquitectura y vivió tres años en un hogar, luego de ser entregada en adopción a los diez años. Hoy ya es mayor de edad, y al mirar su experiencia en retrospectiva resalta que durante ese período nunca tuvo un médico de cabecera. «Cada cierto tiempo venían personas que nos vacunaban, que no sabría decir si eran médicos o enfermeros, y no mucho más», cuenta la joven. Además, explica que la falta de contención psicológica también le jugó en contra. Más allá de la de por sí traumática experiencia de ser separado de su familia, muchas veces estes niñes enfrentan dentro de los hogares situaciones de gran complejidad que requiere la atención de profesionales. «Ahora, viendo en perspectiva, hubiera deseado tanto otros tipos de contención», afirma la joven, quien recién accedió a un tratamiento psicológico cuando fue adoptada por su madre.

La iniciativa presentada por González busca modificar la Ley Provincial 6.982 para incluir a «los menores de edad cuya guarda permanezca en manos del Estado en virtud de haberse dispuesto sobre ellos una medida de abrigo o haberse declarado su estado de adoptabilidad» como afiliados obligatorios de la obra social IOMA.

«Creemos que con el ingreso de nuestros pibes y pibas a la órbita de IOMA estamos garantizando de una manera mucho más efectiva el derecho a la salud», declaró Hernán Améndola, responsable del hogar, y agregó, que si bien en la actualidad cuentan con el sistema de salud público, «muchas veces, más en el contexto actual, es ineficiente; sobre todo cuando en un hogar viven veintiocho pibes y vamos a un hospital solo en casos de urgencia».

En esta línea, sostuvo: «Todo lo que podamos invertir en prevención y cuidado de la salud de manera integral, a la larga es más efectivo y menos costoso». El único sustento de les niñes que viven en el hogar son las becas que les otorga el gobierno provincial, que resultan insuficientes para su pleno funcionamiento.

De tener sanción esta ley, se garantizaría el acceso a la salud integral a más de 3.000 niñas y niños de la provincia de Buenos Aires, que en la actualidad se encuentran sin cobertura o servicio de medicina prepaga de ningún tipo.

Actualmente el proyecto se encuentra a la espera del despacho de dos comisiones y quedaría sin la posibilidad de ser tratado en la Cámara de Diputados de la provincia si no se aborda antes de fin de año. La Comisión de Previsión y Seguridad Social presidida por el diputado Fabio Britos se comprometió a trabajar el proyecto en conjunto con Homero Giles, titular de IOMA.