Por Melina Pirotti

La perspectiva de género tiene mucho trabajo por realizar en el ámbito del deporte. Revertir las diferencias entre los equipos masculinos y femeninos es tan importante como detener la reproducción de estereotipos y valores patriarcales que son indispensables para la reproducción de la violencia machista. Las mujeres tienen salarios más bajos, son menos reconocidas y se subestima su trabajo. Inclusive, la mayoría de las jugadoras de las distintas áreas cuentan con un trabajo fuera del deporte que practican profesionalmente porque la paga es baja o inexistente. Por otra parte, es de suma relevancia que se promueva el buen trato y el respeto hacia las mujeres y las diversas expresiones identitarias de género, teniendo en cuenta que son instituciones formativas. Que el Club Alvarado haya adherido a la Ley Micaela es un paso importantísimo para esta causa.

El feminicidio de Micaela García, desaparecida el 1 de abril de 2017 y encontrada muerta una semana después, no fue un caso que pasó desapercibido entre tantos otros feminicidios que ocurren a diario. Por el contrario, marcó el principio de una lucha incesante regida por el principio de justicia. En ese marco, el compromiso ininterrumpido de quienes se pusieron la mochila de este caso al hombro -especialmente su padre, Néstor «Yuyo» García, y el Instituto Nacional de las Mujeres (INAM)- logró el surgimiento, la promulgación y la sanción de la Ley Micaela.

Micaela era una joven de veintiún años oriunda de Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Vivía en Gualeguay, donde estudiaba el profesorado universitario de Educación Física. Además, era una comprometida militante del Movimiento Evita y participaba activamente del NiUnaMenos. Ferviente creyente de la necesidad y obligación que tiene el Estado de garantizar nuevos derechos para las mujeres, su muerte trajo consigo una ley que puede llegar a cambiar parte de la realidad de la violencia de género.

Esta ley establece la capacitación obligatoria en género y violencia de género para todas las personas que se desempeñan en la función pública, en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la nación. Hace hincapié principalmente en la importancia de que los funcionarios públicos estén formados en el abordaje de las violencias desde una perspectiva de género. En el caso de Micaela, un juez decidió liberar a su asesino, Sebastián Wagner, quien debía estar encarcelado por violar a dos chicas, antes de terminar con la vida de Micaela. No obstante, el juez de Ejecución de Entre Ríos Carlos Rossi le otorgó el beneficio de la libertad condicional, a pesar de que había dictámenes que lo desaconsejaban.

Si bien esta ley está poniéndose en práctica, situaciones similares siguen sucediendo cotidianamente. De hecho, la reciente liberación de uno de los condenados por el crimen de Micaela, Néstor Pavón, es una muestra dolorosa de ello.

La buena noticia es que la ley ha comenzado a implementarse en otros ámbitos, más allá del Estado. En este caso, fue el Club Atlético Alvarado (CAA) de Mar Del Plata quien anunció, ayer al mediodía, que adhería a la normativa. El club transmitió la información protagonizada por el vicepresidente 1° de la institución, Facundo Moyano, quien promovió el acompañamiento a la ley. Según informó la institución, «organismos de la Nación y Provincia recibieron la solicitud para que nos brinden la formación y preparación correspondiente, y poder hacer lo mismo con los dirigentes, empleados, socios y jugadores del plantel profesional». «Para eso, además, el C.A. Alvarado creará el Departamento de Género y Diversidad«, completaron.

La iniciativa abre un camino de esperanza. Si otros clubes o espacios institucionales se suman a aplicar esta ley en sus respectivos ámbitos, fomentarán una enseñanza en distintos grupos sociales, comenzando tal vez un cambio en el futuro. Replicar la formación de las personas en una perspectiva crítica de la violencia de género es de suma importancia no solo para concientizar sobre el tema, sino también para que las mujeres que no están informadas tengan herramientas para dar cuenta de los hechos cuando se encuentren en un posible peligro; para que las amenazas y la violencia verbal en las canciones de las hinchadas se reduzcan; para que el respeto y la empatía predominen. 

La puesta en práctica de esta ley en el club marplatense nos invita a pensar en lo fundamental que sería tener comisiones directivas con participación equitativa de mujeres, ya que sería un espacio de contención y sostén, por ejemplo, para las jugadoras que sean parte del establecimiento. Esto brindaría una mayor confianza para que puedan plantear y debatir lo que sea necesario.

A su vez, es importante que la conformación de las comisiones sea diversa para que, si hay varones que necesiten ayuda, puedan acudir sin sentirse solos. Es importante que todos los profesionales ofrezcan sus herramientas y su predisposición para que cualquier jugador o jugadora, socio o vecino, se acerque y se sienta libre de decir lo que considere necesario.

Hoy, a tres años de que le arrebataran la vida a Micaela, debemos entender la importancia de que esta ley se aplique con responsabilidad y que quienes tomen estas capacitaciones lo hagan con respeto y compromiso para futuras acciones. Debe replicarse en todos los rincones del país para proteger a cualquier persona de un posible caso de violencia. El Estado debe velar por nuestra vida y debemos exigir que eso suceda, tal como Micaela quería y luchaba por ello.