Durante los meses de mayor intensidad en los controles a la circulación que impulsó el gobierno nacional por la pandemia, la actividad económica se contrajo a niveles históricos, superando en abril los 17 puntos porcentuales. Sin embargo, a partir de mayo se flexibilizaron las restricciones y la tendencia, aunque lentamente, pareció comenzar a cambiar. Según el Indec, en junio la medición mensual desestacionalizada mostró una recuperación del 7,4%, que se sumó al registro del mes anterior que había sido del 9,7%.

No obstante, en el primer semestre del año el Estimador Mensual de Actividad Económica mostró una baja respecto al mismo período del año pasado del 12,9%, ya que la recuperación de los últimos dos meses no pudo empardar las caídas de marzo (10,2%) y abril (17,6%). 

«En la medición de la serie desestacionalizada, el EMAE de junio mostró un incremento de 7,4% con relación al mes anterior y recuperó parte de la retracción acumulada en el período marzo-abril. La mejora obedeció fundamentalmente a una mayor flexibilización de las restricciones a la circulación, principalmente en la industria y el comercio, sobre todo en las provincias menos afectadas por la COVID-19», indica el informe del Indec.

Asimismo, advierte que «con excepción de Intermediación financiera (4,8%) y Electricidad, gas y agua (3,6%), que en conjunto incidieron positivamente en 0,2 p.p., el resto de los sectores registró caídas en junio con respecto al mismo mes de 2019», y destaca que sectores como Otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales (-63,2%) y Hoteles y restaurantes (-62,7%) fueron los de peor desempeño. 

Paralelamente a las restricciones para la circulación, el gobierno nacional impulsó también distintas medidas para contrarrestar el impacto económico que tendrían, entre ellas, el programa de Asistencia al Trabajo y la Producción, que hoy fue ratificado por el gabinete económico durante una reunión en Casa Rosada donde analizaron los números de la cuarta edición de la iniciativa. 

Aunque todavía no se sabe cómo continuará en los próximos meses, se estudia la posibilidad de que la ayuda llegue en forma de «créditos convertibles en subsidio a metas» de empleo, según adelantó ayer el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas. 

El ATP es un programa de apoyo a las empresas de sectores afectados por el parate económico en el marco de la pandemia que, entre otros aspectos, contempla la cobertura del 50% del salario de los trabajadores o créditos subsidiados para la cobertura de los mismos.

En la reunión, de la que participaron todos los funcionarios del equipo económico y fue encabezada por el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, destacaron que el 77% de las empresas que se anotaron para la cuarta ronda pudieron acceder al beneficio, lo que implica un alcance de casi 1,8 millones de trabajadores. 

También indicaron que, desde que se lanzó el programa, fueron asistidas unas 328.000 empresas que implican poco más de 3 millones de trabajadores. 

Desde el punto de vista fiscal, cada ronda fue reduciendo el monto desembolsado por el gobierno, desde los 49.900 millones de pesos que destinó en la primera hasta los 27.000 que destinó en la última. «La reducción en el costo fiscal de cada ronda evidencia la recuperación en el nivel de actividad, que también se observa a través de otros indicadores», dijo Cafiero luego del encuentro.