Por Manuel Protto Baglione

El vértigo de este complejo tiempo que vivimos tal vez nos haga recordarlo más lejano, pero hoy se cumple un año de las elecciones PASO en las que el peronismo unido, el frente ciudadano, triunfó en las urnas con un claro mandato popular: conformar un gobierno de y para todos. Reconstruir un proyecto de país que permita sacar a nuestro pueblo de la postración en que lo habían dejado las políticas neoliberales del macrismo.

Fueron cuatro años desoladores, de maltrato a las mayorías y enriquecimiento obsceno del sector más concentrado y colonizado de la oligarquía nacional. Las hienas de Wall Street sometieron a nuestra sociedad a un endeudamiento insostenible. Hoy tenemos que oír a esos carroñeros cuestionar el histórico acuerdo de reestructuración de la deuda que nos permitirá pagar las obligaciones contraídas sin resignar el bienestar del pueblo.

Pero también fueron cuatro años de reconstrucción, de levantar a los caídos, de volver a las fuentes y sostenernos en los momentos en que la desilusión amenazaba con volver a convertir nuestros sueños en utopías.

Y sin embargo, esa posición de resistencia no nos condenó a la retaguardia. Si volvimos mejores es porque logramos articular nuevas demandas, incluir más voces, contener otros reclamos y representar nuevas identidades. Construir una unidad diferente, sobre las premisas de siempre: primero la patria, luego el movimiento, y por último las personas.

Alberto, Cristina y Axel nos demostraron hace un año, y nos demuestran cada día, que no importa qué tan graves sean las circunstancias de sometimiento, siempre se puede pelear por la libertad y la dignidad en la medida en que exista la voluntad política de hacerlo.

Esa voluntad, que es la de la militancia, fue la que convirtió el 10 de agosto de 2019 en un día de alivio y esperanza. Ese día triunfaron en las urnas los valores que hoy guían las decisiones del Estado ante la pandemia: la solidaridad, la justicia, la igualdad y el amor como cuidado del bien común.