Mediante una conferencia de prensa, realizada el jueves 6 de agosto, la Confederación Palestina Latinoamericana y del Caribe (Coplac) lanzó una campaña para que se ratifique la Resolución de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que calificaba al sionismo como una forma de racismo y que en la actualidad ha generado un apartheid contra el pueblo palestino.

El presidente de la Coplac, Rafael Araya Masry, leyó un comunicado en el que se sostiene lo siguiente.

«Cuando el 10 de noviembre de 1975 la Asamblea General de Naciones Unidas emitía su Resolución 3379 que definía al sionismo como una forma de racismo, lo hacía en abierto repudio al carácter supremacista con que el Estado de Israel abordaba la ocupación del territorio palestino y la opresión y el sometimiento al pueblo originario que allí habita, contrariando todas las normas de la ley internacional y las resoluciones de la ONU sobre la materia».

«Posteriormente, en el año 1991, dicha resolución fue revocada por el mismo organismo a cambio de que el Estado de Israel se comprometiera con el diálogo de paz en la segunda ronda de negociaciones del Cuarteto de Madrid conformado por la ONU, Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia».

«Israel incumplió con todos y cada uno de los acuerdos, incluidos los Acuerdos de Oslo, suscritos en 1993 por el presidente mártir, Yasser Arafat, y el entonces primer ministro israelí, Yitzhak Rabin, en presencia del presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton. Rabin fue asesinado posteriormente por un terrorista de extrema derecha israelí transformando los acuerdos en letra muerta y agudizando el proceso de instalación de colonias, todas ilegales según la ley internacional, en el territorio destinado a construir un Estado Palestino soberano con Jerusalén Oriental como su capital».

«Hoy, casi 700 mil colonos usurpan tierras de propiedad palestina en Cisjordania al amparo del ejército de ocupación israelí, transformando a las ciudades y aldeas palestinas en un conjunto de islas en medio de las colonias, sin continuidad territorial, con carreteras segregadas por las que no pueden transitar palestinos, con puestos de control militar fijos y móviles destinados a entorpecer la vida cotidiana de todo un pueblo que se ve impedido de realizar una vida normal bajo ocupación».

«En el propio Estado de Israel, auto declarado como ‘Estado Nación del Pueblo Judío’ vive un 20% de población palestina y no judía, lo que en la caracterización israelí, son ciudadanos de segunda y tercera categoría, en circunstancias que cualquier persona de religión judía puede emigrar a Israel con todos los derechos y oportunidades que al pueblo palestino en su propia tierra les son negados».

«Todo esto responde a la idea sionista primaria de obtener la mayor cantidad de territorio posible, con la menor cantidad de población originaria posible, lo que marca a las claras la concepción racista y supremacista en torno a la creación del Estado de Israel, empeñado hoy, además, en una campaña internacional destinada a confundir a la opinión pública queriendo instalar la idea de que el anti sionismo o la crítica a las políticas del Estado de Israel contra el pueblo palestino son una expresión de antisemitismo, cosa que rechazamos de plano y que desmiente la gran cantidad de compañeros judíos que en todo el continente militan codo a codo con nosotros reivindicando el inalienable derecho palestino a la autodeterminación».

«Sabemos que la tarea es ardua para llevar claridad a todos los sectores de los países en que habitamos como palestinos y descendientes de palestinos».

«Por ello, es que invitamos a todos los gobiernos y a todas las organizaciones de la sociedad civil en nuestro continente a sumarse y a hacerse parte de esta campaña de difusión y esclarecimiento sobre la naturaleza de una ideología que hoy posibilita que un estado someta a todo un pueblo a la opresión más vergonzosa, que viola derechos humanos fundamentales, que encarcela niños, que arresta administrativamente a quien le plazca sin acusación formal, que niega el derecho al retorno a Palestina de los Refugiados consagrado en la Resolución 194, que bombardea civiles en la Franja de Gaza y la somete a condiciones infrahumanas haciendo imposible el sostenimiento de la vida».

«Por todo esto es que iniciamos esta campaña para que la Asamblea General de las Naciones Unidas reinstaure la definición del Sionismo como una forma de Racismo en los mismos términos en que en 1975 fue promulgada, haciéndola equivalente al régimen de apartheid que entonces imperaba en África del Sur».