En un encuentro organizado por la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, el ex presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales, disertó sobre las causas y consecuencias del golpe de Estado en su contra y sobre la actualidad de su país.

Además de Morales, en la charla que se pudo seguir a través de YouTube participaron la decana de la unidad académica, Andrea Varela, la presidenta del Centro de Estudiantes que conduce la agrupación Rodolfo Walsh, Sofía Di Benedetto, la ex ministra de Comunicación de Bolivia entre 2012 y 2015, Amanda Dávila, el presidente del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM), Rodolfo Carrizo, y Juan y Eugenia Uscamayta, padres de Emilia Uscamayta.

Al comenzar el encuentro, la decana de Periodismo agradeció al exmandatario su presencia y también las gestiones para realizar la actividad que efectuó la diputada y titular de Consejo Provincial de Coordinación con el Sistema Universitario y Científico, Florencia Saintout. Varela afirmó que Evo Morales es «un orgullo para todos nosotros y nosotras, para los pueblos de América Latina, para todos los que luchamos contra las derechas oligárquicas y golpistas, por la verdad y por la liberación de nuestra América».

«Su gobierno, desde su asunción hasta el golpe de Estado, ha sido la demostración que el proyecto democrático de los pueblos puede cambiar su historia», remarcó, y agregó que «el gobierno de facto de Bolivia, lleno de odio, pretende excluir y proscribir al movimiento indígena y volver a la época de la colonia». «Hoy, los procesos de integración asociados a la democracia, a la inclusión social, a la justicia social y a la redistribución de la riqueza están en riesgo. El llamado ‘lawfare’, la guerra judicial y mediática, donde los y las líderes populares de nuestros pueblos son estigmatizados, perseguidos y hasta encarcelados a través de las acciones de una pantalla de televisión», sostuvo.

Varela afirmó que «la prensa canalla y el conglomerado de medios hegemónicos despliega su artillería por diferentes plataformas siendo cómplices y una parte esencial de ese proceso que intenta instaurar un nuevo orden colonial en nuestra región». «Los medios de comunicación hegemónicos son una parte imprescindible para llevar a cabo los golpes de Estado y destituir a los gobiernos populares», aseguró. Y concluyó que «a pesar de todo ello, quizás, como nunca antes en nuestra historia, la experiencia de las dos primeras décadas de este siglo ha calado hondo en nuestros pueblos. Y podemos decir que el sueño de Bolívar, Martí, Mariategui, Perón, Fidel, Chávez, Néstor Kirchner está vivo y tarde o temprano América Latina se construirá desde su memoria de luchas, de resistencias, como lo es una Patria Grande con una sociedad donde quepamos todos y todas».

Por su parte, Di Benedetto señaló que «el lawfare, o la guerra jurídica en Latinoamérica, no es una novedad. La derecha se dio cuenta hace mucho que sus proyectos nos son colectivos, no son gobiernos de masas ni gobiernos del pueblo. La derecha no puede acceder al gobierno puramente a través de las urnas y del voto popular. Entonces utilizan a la Justicia, como ya lo hemos visto y como lo vemos actualmente en Bolivia, para iniciar procesos de persecución y a los medios de comunicación como una herramienta clave para instalar operaciones mediáticas que difunden mentiras y desestabilizan a gobiernos elegidos democráticamente».

«Evo, jamás te van a perdonar haberles devuelto la dignidad a los bolivianos y las bolivianas. Pero jamás nos ha interesado el perdón de la derecha. Si la derecha nos ataca es porque estamos muy bien ubicados ideológica y políticamente y porque sabemos que la derecha no atenta contra personas sino contra los proyectos políticos soberanos, plurinacionales, de defensa de las clases populares. Venceremos, Evo. El pueblo no olvida a quien no los traiciona», concluyó la presidenta del Centro de Estudiantes.

En la misma línea, Dávila remarcó que «lo que en este momento estamos sufriendo en Bolivia de manera absolutamente clara es un lawfare, una guerra judicial contra uno de los proyectos políticos más importantes de la historia de Bolivia: el Movimiento al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP), liderado por el presidente Evo». «Esta es una guerra permanentemente activa que tiene como protagonista no solamente al brazo judicial, sino también a la prensa», sostuvo, y luego señaló que «la prensa ha jugado permanentemente un papel de boicot, un papel destinado a socavar las bases populares».

Por último, la ex ministra de Comunicación afirmó: «Nuestros pueblos no están siendo combatidos solamente porque hemos hecho grandes cosas, sino que también hay una razón geopolítica que es la intervención de Estados Unidos. Periódicos que se ponen en la línea de los intereses de las transnacionales y de los intereses de Estados Unidos».

Al comenzar su disertación, Morales señaló: «Quiero comentarles rápidamente por qué se produjo el golpe de estado en Bolivia. Lo resumo en tres cosas: primero, un golpe del gringo al indio, segundo, un golpe al modelo económico, y tercero, un golpe al litio». «Un golpe del gringo al indio porque el movimiento indígena se organizó como un movimiento político rompiendo todas las doctrinas norteamericanas. Todas las doctrinas imperialistas […] El golpe es porque no aceptan que el movimiento indígena también pueda conducir Bolivia […] un golpe al modelo económico porque hemos demostrado que otra Bolivia es posible […] sin organismos como Usaid y FMI estuvimos seis años como primeros del crecimiento económico en Suramérica».

El expresidente sostuvo que «después del golpe quisieron eliminar al MAS, no pudieron. Dijeron: ‘MAS sin Evo’, tampoco pudieron. Ahora nuevamente buscan cómo proscribir al MAS. Nuestro movimiento político es algo inédito, algo histórico y yo diría que único en el mundo. Este movimiento político no viene de los politólogos, no viene de los profesionales. Es el movimiento campesino-indígena originario».

«El capitalismo no quiere que haya un modelo económico alternativo con reducción de la pobreza, de la desigualdad. Con nuestra gestión, por lo menos, tres millones de bolivianos subieron de la clase pobre a la clase media», agregó.

«En 2010 viajé a Corea del Sur y ellos nos pedían litio para una industria de baterías y les dije a los coreanos que hagamos una industria gemela en Potosí, Bolivia, y no quisieron». «También le dije al presidente de Japón, que también quería el litio boliviano, que ensamblemos la Toyota japonesa en Bolivia, con litio boliviano, para toda Suramérica, que hagamos una alianza estratégica, y otra vez no quieren. Ahí me di cuenta perfectamente: los países industrializados solo quieren a América Latina o África para que provean de materia prima», aseguró.

Morales hizo hincapié en que «ese es un problema muy serio en Suramérica o en América Latina, la dependencia en ciencia y tecnología. El próximo paso debe ser la liberación en ciencia y tecnología […] Ellos no quieren transferirnos su tecnología y menos su conocimiento científico para industrializarnos, para darle valor agregado a nuestros recursos naturales». «Conociendo eso, con Álvaro García Linera, nuestro vicepresidente, decidimos comenzar con nuestra industria de litio, sin ninguna inversión extranjera, solo con nuestros recursos económicos. Había un plan de instalar 41 plantas, la mayoría para litio, otras para insumos y otras para subproductos. Yo dije que en esa industria de litio no iba a entrar Estados Unidos», recordó, y luego agregó que «el compañero Álvaro dijo en una conferencia ‘El día que tengamos la industria de litio en las manos del Estado boliviano y del pueblo boliviano, nosotros vamos a fijar el precio del litio para todo el mundo’. Esto no nos lo perdonó Estados Unidos».

Morales sostuvo que «si repasamos la historia de Estados Unidos, vemos que es la historia del sistema capitalista. Tienen complejo de superioridad. Piensan que Dios los mandó a ellos a dominar el mundo. ‘La única soberanía del planeta es para Estados Unidos’, su desarrollo económico se basa en la guerra. Sigo convencido que el peor enemigo de la humanidad es el capitalismo», y agregó: «Si hubiera paz con justicia social se acabaría el capitalismo. Por eso nuestro ‘delito’ es ser antiimperialista».

«No perdonan que un indio cierre una base militar de Estados Unidos en Bolivia. Expulsamos a la Usaid, a la DEA y cuando un embajador de Estados Unidos estaba financiando el golpe de Estado, expulsamos al embajador. Eso no nos lo perdonan», detalló.

Morales se preguntó: «¿Por qué en Bolivia en este momento están postergando las elecciones? Porque saben que vamos a ganar en la primera vuelta, y saben que si hay elecciones en menos de un año, democráticamente vamos a recuperar la patria».

Casi en el cierre, el expresidente recordó: «Nosotros derrotamos tres golpes, pero este llegó como un contragolpe del fútbol. Seriamente hay que debatir el rol de las Fuerzas Armadas. Bajo el pretexto de la independencia, son sumisas al imperio norteamericano».

Por último, aseguró que «quienes tenemos formación ideológica que se basa en la liberación de sus pueblos sabemos que, si nos caemos, nos levantamos y seguimos la lucha».