Los tres grupos de acreedores externos de Argentina presentaron este lunes una contrapropuesta conjunta a la última oferta que realizó el gobierno nacional en el marco de la reestructuración de deuda que lleva adelante, y sostuvieron que «la oferta actual de Argentina no llega a una propuesta que pueda ser apoyada por los grupos acreedores».

Los bonistas representados por el Grupo Ad Hoc de Accionistas de Bonos Argentinos, el Comité de Acreedores de Argentina y el Grupo de Accionistas de Bonos de Intercambio (Exchange Group) manifestaron que la contraoferta «representa importantes concesiones económicas y legales de los tres grupos». 

Sin embargo, luego de conocerse el rechazo a la última propuesta que presentó el gobierno y que tiene como fecha límite el 4 de agosto, el presidente de la nación, Alberto Fernández, ratificó que Argentina no volverá a modificarla. «Nosotros esperábamos esto. Lo que pasó hoy es que se formalizó la posición de un grupo de bonistas», indicó el mandatario durante una entrevista en la que dialogó con jóvenes por la TV Pública, y señaló: «Vamos a seguir hablando y seguiremos la negociación, sabiendo que ya la Argentina ha hecho un enorme esfuerzo con la oferta que hizo. Hacer una oferta mejor ya empieza a poner en riesgo el mañana». 

«Como nosotros francamente queremos actuar de buena fe y encontrar una solución, seguiremos discutiendo, pero la verdad es que nosotros hemos hecho la oferta posible. Es imposible que nos podamos mover de este último esfuerzo que hicimos, que es muy grande», afirmó Fernández, y enfatizó: «Cuando nosotros decimos que la deuda sea sostenible quiere decir que la deuda la podamos pagar en el tiempo y no a costa de los sectores más vulnerables, que ya no están en condiciones de seguir haciendo un esfuerzo». 

En el mismo sentido se manifestó el titular de la cartera económica, Martín Guzmán, quien manifestó que aceptar la contrapropuesta presentada por los acreedores «sería someter a la sociedad argentina a más angustia, y no lo vamos a hacer». «No vamos a confrontar con nuestros acreedores. No vinimos a pelearnos con nadie, sino a resolver un problema enorme en el que se dejó a Argentina. Queremos resolver el problema. Fue con esa vocación que hicimos una oferta definitiva que incluyó nuestro máximo esfuerzo», consideró el ministro, quien además se mostró confiado en que «la mayoría de nuestros acreedores va a aceptar la oferta». 

«Acá hay un país. Acá hay familias. Hay personas. Aceptar lo que piden algunos acreedores significaría someter a la sociedad argentina a más angustia, implicaría, por ejemplo, ajustar jubilaciones, y no lo vamos a hacer. Seguimos esperando que prime la buena fe por parte de los acreedores», concluyó Guzmán.