Por Ramiro García Morete

Es uno de los tantos lugares obligados a cerrar sus puertas y sin embargo, no es uno más. Quizá porque precisamente abrir las puertas lo han convertido en un sitio ineludible para comprender la cultura local. Desde que más de una década atrás rompió con el paradigma bolichero y antepuso el trato con les artistas (como por ejemplo darles el cien por ciento de las entradas) trascendió el mote de local nocturno y se convirtió en un referente no solo platense sino codiciado por bandas y artistas de todo el país. Resumir su historia –algo que han tratado documentales, canciones e informes- es innecesario. Pero es preciso un mínimo contexto para entender lo inquietante que resulta la posibilidad de que Pura Vida -recinto ubicado en Diag 78 e/8 y 61- no vuelva a tener actividad. Esta vez el oponente no es Control Urbano ni los medios conservadores platenses ni las ineptas políticas culturales municipales, que más de una vez debieron ceder no solo ante la importancia misma de Pura sino ante manifestaciones realmente inéditas y un vínculo comunitario que supo propiciar numerosas actividades solidarias. Pero la pandemia trasciende todo y esta vez el bar cultural enfrenta -como todo el mundo- la incertidumbre, con deudas acumuladas y ningún ingreso para solventar. Sosteniendo el contacto desde las redes, inició una campaña para mejorar sus transmisiones y prevé un futuro más que complejo. Y también evalúa la posibilidad de fusionarse con Ciudad de Gatos, recinto también vinculado al under.

Diego Cabanas, dueño del lugar, suscribe: “Lo más preocupante es la incertidumbre. Si uno tuviera una idea de una posible fecha de reapertura sería más fácil acomodarse a esos tiempos. Y lo más preocupante es que en nuestro lugar lo único que hacemos son shows y actividades artísticas. Quizá en un tiempo se pueda llegar a abrir con mesas. Pero básicamente no es lo que hacemos…” Y respecto a la posibilidad de reducirlo a “una cocina y un despacho”, entiende que “quedaría mucha gente afuera. En el grupo del Pura somos dieciséis personas. Más todos los productores, sonidistas eventuales, los que arman fechas. Todos trabajan”. Previo a la cuarentena, el bar trabajaba de martes a domingos, con dobles turnos los jueves, viernes y sábados. Contando las bandas, productores y demás, es difícil calcular la cantidad de gente que cobijaba y que encontraba un lugar de trabajo!.

“En enero nos pusimos a hacer las reformas -cuenta Cabanas-. Yo ya veía como venía la cosa en Europa. Por eso armé el despacho, arreglamos la vereda. Pensaba que nos iban a decir que trabajemos con capacidad reducida. Me imaginaba que venía así y en algún momento quizá nos hagan cerrar, cuando avanzara el frío. No pensé que iba tener esta magnitud”.

Sin ingresos, la situación es crítica. “Por el momento nos están haciendo el aguante con el alquiler y hay un posible subsidio de Nación, pero no está confirmado. Después se vendieron equipos y mercadería para la gente que trabaja. Porque estamos funcionando medio como cooperativa. Si hay una vuelta, ya estamos en vías de seguir de ese modo”. Si bien Cabanas tiene comunicación con algún funcionario municipal, no hay ninguna política de contingencia ni propuesta concreta. Cabana deslizó también que Pura Vida evalúa la posibilidad de fusionar actividades y unir fuerzas con Ciudad de Gatos, local que comenzó como cervecería en Barrio Meridiano pero que con eventos y vinculo directo a los artistas locales ganó espacio en los últimos años. «Creo que nos puede ayudar a resistir», desliza.

Mientras tanto, el equipo de trabajadorxs lanzó @puravidalaplata_radiotv, “para mantener una relación con el artista y público en Instagram. Surgió la posibilidad de empezar. Tuvo éxito y surgió de acomodar un poco más de eso y ver qué se puede comprar”. La idea es conseguir herramientas para perfeccionar las transmisiones y también posibilitar esos recursos a los músicos. “Quizá en algún momento haya que entregar el lugar y seguir la actividad a través de las redes… Y cuando vuelvan los recitales, empezar otra vez de cero. Hay una realidad. En dos meses más la inmobiliaria me va a apretar y es lógico. Se siguen acumulando boletas de luz, funcionando todos los seguros. Y tampoco es que queremos estar todo el tiempo haciendo campaña porque la situación de la gente es compleja. Hicimos esta porque se piden 200 pesos para comprar alguna cámara” . Para interesades en contribuir, el link de Mercado Pago es: https://linktr.ee/Puravidalaplata_radiotv . Y el CBU: 000000310002809250050.

“Cuando empezó esto de las transmisiones por IG al principio lo tome como entretenimiento y una manera de hacer algo. Después empecé a pensar que el modo de entretenimiento podía perfeccionarlo. De alguna manera, esto que entró ahora se queda. No se va. Va a convivir con el recital normal. Y para el artista si los lugares no pueden reabrir y muchos quedamos cerrados por ni poder aguantar, se tiene que refugiar en las redes, tocando en estudios, salas de ensayo, para mostrar el material a todos. Lo que sí, hay que perfeccionarlo y ver cómo el artista va a recibir el dinero”. Y agrega: “Yo creo que en todo lo que viene tiene que haber intervención del estado. Es la única manera, buscar plataforma del Estado donde el artista pueda recurrir, asistir a los estudios, que se equipen las salas… me parece que por ahí va a venir la cuestión”.

Aunque tiene claro que “el pogo nunca se va a poder suplantar. El show en sí es lo que tenemos en la piel. Me pasa que mi base de amistad y conocimiento es ahí, en la barra. Las charlas hasta altas horas durante un montón de años. Y me dio conocer cómo piensa el artista. Con muchísimos errores, siempre tiramos para el lado del artista. A mí me cuesta ver un show sin esa sensación de que tengo el tipo ahí al lado y no me esté retumbando el oído”. Como tantas otras veces donde se ha complicado y a sabiendas de que Cabanas lejos está de ser un “empresario de la noche”, surge la pregunta: ¿por qué o para qué seguir? “Todos los años y todos los meses y todos los días me llegan cientos de mensajes de WhatsApp. Por ahí van al bar unos guachos y les miro eso ojos con unas ganas y esa alegría. Por ahí te dicen: somos veinte traperos o hip hoperos en una sola fecha. Y, vamos para adelante. Sé que no se puede vender nada, que esa noche  hay que pagar la gente y bancar. Por eso sigo. Porque eso es lo más lindo, ver a los pibes arriba. Y es lo que nos hace seguir. O a veces también cuando las bandas triunfan y llenan lugares, pero te mandan saludos y vuelven al lugar”.