El ministro de Educación, Nicolás Trotta, y los gobernadores de nueve provincias avanzaron ayer en la planificación para retomar las clases presenciales a partir de agosto. Según establecieron en una teleconferencia, será en aquellas zonas, localidades y pueblos que se encuentren en la fase cinco de distanciamiento social.

Dónde, cuándo, cómo y en qué escuelas y secciones será una decisión que tomará cada provincia y que Nación acompañará, indicó el Ministerio de Educación. Asimismo, Nación fortalecerá la vuelta a clases «con una inversión de 2.300 millones de pesos destinado a mantenimiento y reparación de la infraestructura escolar y a la compra de insumos de higiene y seguridad».

El regreso a clases tendrá un criterio progresivo y escalonado, informó Educación, con asistencia alternada, en zonas libres de casos covid-19. Se priorizarán pueblos con baja densidad poblacional, menor uso de transporte y ruralidad, focalizando en aquellos casos de estudiantes con mayor necesidad de continuidad pedagógica por las limitaciones o ausencia de conexión a Internet y en aquellos que finalizan o inician niveles educativos obligatorios.

«Debemos priorizar las zonas, localidades y pueblos donde las condiciones epidemiológicas lo permitan, de modo escalonado con enfoque en los últimos años de cada nivel, entendiendo que en muchos casos se hará de modo alternado, por grupos, combinando presencialidad con trabajo virtual o no presencial», afirmó Trotta.

En el encuentro participaron los gobernadores provinciales Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Valdés (Corrientes), Gildo Insfrán (Formosa), Oscar Herrera Ahuad (Misiones), Sergio Uñac (San Juan), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Omar Perotti (Santa Fe), Alberto Rodríguez Saa (San Luis) y Juan Manzur (Tucumán).

La reunión fue luego de que el Consejo Federal de Educación –que reúne a los ministros de los veinticuatro distritos del país– aprobara el 2 de julio los protocolos para el regreso seguro a las aulas. Allí se definió que la reanudación de las clases será escalonada y de acuerdo con criterios epidemiológicos de evolución de la pandemia, las características sociodemográficas de cada región y la identificación de momentos críticos de la escolaridad.

Trotta añadió que, en el marco de la situación de excepcionalidad que provocó la pandemia, «se atenderán todas las situaciones en las que, por distintas razones, la presencialidad no pueda asegurarse», manteniendo las evaluaciones y clases a distancia tal como se venían desarrollando.

Los 2.300 millones de pesos llegarán a las escuelas para distintos tipos de necesidades. En primer lugar, 500 millones en transferencias de hasta 50.000 directo a las escuelas para la adquisición de insumos de prevención, como alcohol, lavandina, artículos de limpieza y tapabocas. Para obras destinadas a provisión de agua, reparaciones de sanitarios y acondicionamiento de higiene y seguridad, se invertirán 1.300; y, por último, 500 millones de refuerzo del Programa 37 de Infraestructura Escolar, destinado a reparaciones menores de las escuelas, con el objetivo de ponerlas a punto para el reinicio de la presencialidad.