Por Ramiro García Morete

«No hay ninguna lógica que pueda ser impuesta a la ciudad -aseguraba la teórica y activista Jane Jacobs. La gente la hace, y es a ella, no a los edificios, a la que hay que adaptar nuestros planes». Sin embargo, la historia no solo ha querido imponer la ciudad desde el control político y económico sino que la idea de “gente” se ha reducido a un modelo sesgado: varón, blanco, cis y productivo. Pero la historia -como las ciudades- cambian… y los planes también. Innegablemente la pandemia ha alterado los planes de todes. Pero no ha modificado ni desviado la atención de distintos sectores y colectivos que tejen redes para llevar ha cabo transformaciones necesarias. Desde el amplio campo del feminismo, con el urbanismo como terreno de partida y a través de proyectos como Territorio Tolosa o La Ciudad que Resiste, el Colectivo de Arquitectas interpela la ciudad en base a investigación, ideas y un profundo sentido de -precisamente- lo colectivo.

Así es que entendiendo la pausa como un modo de reflexión, han reconfigurado transitoriamente el espacio de discusión y lanzan “(re!)parar”, un ciclo de charlas performáticas para pensar la ciudad. Durante tres meses realizarán un recorrido por diferentes miradas transdisciplinares a través de los siguientes tópicos y títulos: “Andar-detenerse-contemplar”, “La ciudad de los cuidados”(Filosofía +patrimonio+género), “Performances urbanas”, “Demora Proximidad Cuidados”(Una perspectiva de género), “Urbanismo feminista”, “Transformación barrial”, “Autogestión”, “Mapeos Colectivos” y “Tolosa”.  Este viernes 26 de Julio a las 18, el ciclo se iniciará con destacadxs arquitectxs como Inés Moisset y Gustavo Diéguez. Y el 2 de julio a las 13:30 habrá una charla muy especial con Francesco Careri, arquitecto de Roma, sobre recorridos urbanos, el andar, el detenerse y contemplar.

El significativo título del ciclo proviene de Territorio Tolosa, un colectivo de contemplación urbana por el y otras parte de la ciudad. “Muy previo a este momento de crisis y pandemia, proponía parar para observar y para sensibilizarnos -cuenta una de las responsables del colectivo, Luciana Lima-. Porque  esta ciudad neoliberal nos propone ir de un lado a otro a toda velocidad y no conocemos a quién tenemos enfrente. Estábamos todos conectados, las redes, pero no nos encontramos en la calle”. Y en una de esas experiencias, la performer, periodista y docente Daniela Camezzana acuñó el término desde su proyecto “Hi Q, el bardo hecho remeras”. “Nos parecía importante ponerle este título, para reflexionar sobre la ciudad y el barrio. Queremos levantar las banderas del feminismo, que tiene que ver con nuestro proyecto. Porque la ciudad que resiste sale a mirar la ciudad y ve cómo se manifiesta el poder y el patriarcado. Desde lo sensible y la mirada de género pensar una puesta en decir que la ciudad no se construye desde una única mirada de un arquitecto y político, sino que es transdisciplinar. Nos interesa dar ese debate”.

Lima reflexiona sobre la una ciudad en cuarentena, donde muchos espacios se ven semidesiertos y obligatoriamente los habitantes se refugian en los barrios o comunidades de pequeña escala. “Es un momento de transición. Para mí la construcción siempre es con los cuerpos. Tenemos la suerte de que esta ciudad, con sus defectos, es chica y llegás a todos lados con bicicleta. Tiene unos bordes, una cantidad de espacios verdes. Algo hermoso. Recuperar la escala de lo local y de lo barrial me parece importante. No por una mirada nostálgica, sino que tiene que ver con pequeñas redes donde podés reconstruir. Redes de afecto. La construcción a partir de lo autogestivo. En lo cultural se ve muchísimo. Es algo fundamental. Cómo la cultura con los pocos recursos se construye, se organiza”. Y referencia ideas de Jane Jacobs: “Un concepto de seguridad distinto a las rejas o las cámaras o defender la propiedad privada: conocerse, cuidarse, saber quiénes somos”.

Esta suerte de pausa que tuvo el mundo pudo implicar un freno a la lucha feminista y disidente. Pero Lima no da lugar a dudas. “Al principio se sintió un poco eso. Esa potencia con la que veníamos haciendo reclamos. Pero no solo a nosotras… en el mundo ocurrió eso. Pero se produjo algo muy potente, como ocupar las redes y hacer otras redes y modos de comunicación. No estar solas. Porque aumentaron los feminicidios y quedarse en casa para algunas personas se tornó peligroso. Por eso se crean redes de contención y de cuidado. Sabemos organizarnos… en Argentina, por lo menos desde hace más de 34 años”. Y agrega: “Este ciclo quiere poner esto sobre la mesa: modos de encuentro, maneras de organización. Y preguntar: ¿quién hace la ciudad?¿ Quién toma las decisiones? Lo que planteamos es ocupar los espacios. Es transversal a lo feminismo. Los espacios de poder, de decisión, de los cupos”.

¿Representa efectivamente la ciudad los avances en la lucha? “Te diría que sí y que no -responde Lima. Se nos ha invisibilizado y sacado de los lugares. Hay gente que está investigando. Por ejemplo, Inés Moisset viene investigando desde el CONICET cómo se sacó con operaciones  a mujeres de los proyectos. En la Facultad de Arquitectura de la ciudad o en Capital no hay mujeres en los cargos altos de las cátedras. Cuando eso se desmantela y se pone sobre la mesa con documentos se entiende que la construcción de la ciudad fue pensada por hombres y para un prototipo: blanco, cis, productor. Da un formato de ciudad, la ciudad de la desigualdad y que excluye en esta idea de quédate en casa, no hay casa para todos, no hay cloaca para todos. Si entendemos que hay otros modos, organizaciones que luchan en los barrios desde hace años, hay saberes y modos comunitarios de redes que proponen otros modos de ciudad que no son los de los que construyen edificios. Todavía no se ven las grandes transformaciones, pero sí la explosión en todos los temas. Muchas de las militantes que peleaban en las calles tienen lugares y puestos políticos. Ahí se van a empezar a ver transformaciones”.

Sobre el final, Lima explica el concepto de “charlas performáticas”, que podrán seguirse por el canal de Youtube de @TerritorioTolosa. “Nos hicimos una pregunta de cómo es recuperar la experiencia sensible en la virtualidad. Nos llevó a distintos artistas para que durante el transcurso de la charla intervenga, con dibujos de Julián Corgar, Agustín Ramos Costa y  Silvia Portiansky, sumado a las visuales de Verónica Pastuszuk.