A más de noventa días de iniciada la cuarentena por la pandemia de COVID-19, la situación se agrava día a día en los barrios de la periferia de La Plata, cuyos comedores, merenderos y espacios comunitarios se han convertido en el gran contenedor de los cientos de familias afectadas por la parálisis laboral y productiva. La falta de asistencia alimentaria por parte de la Municipalidad se hace sentir en los barrios del oeste platense, cuyos referentes el último fin de semana realizaron una jornada de olla popular para visibilizar la situación.

Tal es el caso de zonas como Abasto, Melchor Romero y Lisandro Olmos, donde los comités barriales discuten de manera permanente de qué modo lidiar con la parálisis provocada por la cuarentena, que no hizo más que profundizar las vulnerabilidades que las distintas comunidades ya arrastraban.

«Nosotros hicimos una jornada de lucha durante el Día de la Bandera para poder darle visibilidad a nuestra situación. Entre esos reclamos están los alimentos, las postas de salud que pedimos para nuestros barrios, y hemos pedido también la abertura de calles. Hay barrios a los que no se puede entrar; uno de ellos el mío», dijo a Contexto Alejandra Aragón, referente de un comedor del barrio Cristo Rey, ubicado en el límite entre Lisandro Olmos y Melchor Romero.

«Este barrio no tiene salita, no tiene hospital. La calle que da al hospital más cercano está cerrada. Los vecinos pusimos un puente provisorio para poder circular, pero la Municipalidad lo sacó porque nos dijeron que era inseguro. Tuvimos un vecino que falleció el año pasado por hipotermia y una vecina falleció de cáncer y hubo que sacarla cargándola entre los vecinos porque las ambulancias no podían entrar», manifestó Aragón.

«Lo que hemos recibido del Municipio es una cantidad reducida de alimentos y, después, cuando nos tocó recibir los frescos que son papa, zapallo, mandioca, zanahoria y pollo, nos tocó un pollo por comedor y verduras podridas. Lo único que llegó más o menos bien fue el zapallo», dijo la referente de Cristo Rey. La situación se repitió en todos los comedores que coordinan las organizaciones nucleadas en el Comité de Melchor Romero.

Solo al comedor del barrio Cristo Rey asisten unas 45 familias, con jornadas que van de lunes a viernes. Según informaron, ayer debían recibir el llamado de la Comuna para tener una reunión y plantear las demandas. Hasta el momento, no tuvieron noticias de las autoridades.

«Entre algunos vecinos y comerciantes están colaborando con mercadería. Es más, los productores de la zona, de las quintas que están en los alrededores, nos han donado mejores verduras que el Municipio. Estamos hablando de unas 550 familias solo en Cristo Rey que tienen que comer», agregó Aragón.