En el marco del debate sobre el proyecto del gobierno que busca imponer un impuesto a las grandes riquezas del país, el diputado nacional del Frente de Todos y dirigente de la CTA, Hugo Yasky, mantuvo una charla de análisis de la propuesta junto al economista e historiador de la UBA Eduardo Basualdo. En el marco de la ponencia «Impuesto a las grandes fortunas: un debate desde la perspectiva de los trabajadores», que se emitió ayer de manera virtual, ambos referentes repasaron los principales puntos de la iniciativa que hoy es rechazada por la derecha y los medios de comunicación dominantes.

«Lo del impuesto a las grandes fortunas tiene sentido si lo imaginamos como parte de una gran estrategia que sea un punto de partida. Con todas las imperfecciones que tiene, es resistido por los grupos de poder con uñas y dientes. Clarín, La Nación y otros señalan que es una mala señal, que es el avance del estatismo, que preocupa a los mercados. Se hacen fuertes en algo que construyeron, que es que ‘en la Argentina todos pagamos muchos impuestos'», sostuvo Yasky.

El principal argumento del discurso mediático, que ladea entre un «estatismo extremo» que busca someter al sector empresario y un supuesto «ahogo tributario» en el país, fue uno de los puntos que el legislador desarmó en su ponencia. «En Argentina los sectores concentrados pagan muy pocos impuestos. La presión tributaria es muy baja. Pero según los medios ‘la presión impositiva desalienta las grandes inversiones’. Como la gente que estamos abajo pagamos muchos impuestos, entonces la gente común piensa ‘si esto nos pasa a nosotros, cuánto más le pasará a los grandes’. Esa es la gran mentira y contra eso hay que pelear. Va a ser una pelea muy dura», expresó.

En ese sentido, Basualdo explicó que «no es un gravamen confiscatorio, como pretende la derecha», y tal es así que, considerando el impuesto al ingreso, Argentina ocupa «el último lugar confrontando con países latinoamericanos, más todavía con países centrales». «Los países centrales de occidente incluso gravan mucho más del PBI. En Estados Unidos es el 12,4%, en Inglaterra el 12,9%, Francia el 10,9%, Canadá al 15,4%. En Argentina es del 5,3%. En conclusión, es un impuesto no solo justo y equitativo, sino que está muy lejos de ser confiscatorio», dijo el economista.

Cabe señalar que propuestas como el impuesto a la riqueza o el reciente proyecto de expropiación de la firma cerealera Vicentin recibieron fuertes críticas desde los sectores más concentrados de la economía nacional, que incluso comenzaron a fogonear medidas de protestas contra el gobierno. Uno de los principales argumentos se apoyó en la supuesta intromisión del Estado en el «derecho a la propiedad privada», tal como quedó manifestado en los cuestionamientos recibidos por el propio Alberto Fernández durante una reciente entrevista realizada por Telefé Noticias.

«El mayor mérito del impuesto es que, en un momento de dudas, definió el carácter del Frente de Todos. Es el primer hecho que se pone en marcha, al igual que otras iniciativas sobre cómo, si el Estado ayuda a las empresas, debe capitalizar esa ayuda, que es algo sobre lo que presentó su propio proyecto Fernanda Vallejos», expresó en referencia a ese punto Basualdo.

«La única manera es romper la lógica de que las consecuencias de esta crisis la tenemos que pagar los que menos tenemos, los asalariados. Nosotros necesitamos un Estado que recaude, y que le meta la mano en el bolsillo a los grandes acumuladores, como hacen en Alemania y en otros países que tanto gustan admirar desde la derecha. No por revanchismo, sino porque los que están en condiciones de contribuir son los que acumulan grandes fortunas. De ahí se tiene que financiar el Estado», concluyó el referente de la CTA.