El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, dio ayer su primer informe de gestión ante el Congreso, en sesión especial del Senado de forma remota como viene sucediendo durante la pandemia. El funcionario hizo un repaso por las principales medidas económicas y sanitarias, llamó a continuar con los cuidados porque «la pandemia todavía no pasó» (por el aumento de casos en el AMBA) y respondió las preguntas de las y los legisladores.

«Fue la pandemia y no la cuarentena la que generó los sinsabores económicos que tenemos. ¿Y qué debe hacer un gobierno? Escuchar y generar una política pública», afirmó Cafiero. En ese sentido, destacó la creación del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) para trabajadores informales y monotributistas de categorías A y B. Dijo que actualmente lo cobran «nueve millones de argentinos». También se refirió al programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), a través del cual el Estado paga parte de los salarios de trabajadores privados. «El Estado se hizo cargo del 50% de los salarios del sector privado, donde el 96% son pymes de menos de veinticinco trabajadores», remarcó. Añadió que, de no haberse aplicado esas dos políticas, hubieran ingresado a la pobreza 2,7 millones de personas y 4,7 millones a la indigencia.

A su vez, en el plano económico destacó el plan de restauración de la deuda pública, los créditos a tasas del 24%, el sistema de precios máximos, el congelamiento de tarifas, internet, alquileres y la suspensión de los desalojos. Por otro lado, subrayó la importancia de los sistemas de educación a distancia, calificó como «histórica» la intervención de la Agencia Federal de Inteligencia, la aplicación de vacunas y la restauración del Ministerio de Salud.

En esa línea, afirmó que es necesario formar «un nuevo contrato con la ciudadanía» basado en la sostenibilidad económica para un proyecto productivo de largo aliento, la sostenibilidad social, donde la economía sirva a las personas, y la sostenibilidad ambiental, que tiene que tener un eje central en los próximos debates de la política.

Por otro lado, se diferenció del gobierno anterior, al que criticó por los elevados niveles de endeudamiento e inflación y el cierre de pymes. «Quizás una de las demandas más importante de la sociedad haya sido el cambio de rumbo: de un esquema direccionado hacia la especulación financiera hacia otro esquema que valore la producción y el trabajo argentino».

Vicentin

Tras la intervención de Cafiero, los legisladores preguntaron al jefe de ministros sobre una serie de temas de la agenda y allí se habló sobre la intervención y el proyecto de expropiación del conglomerado Vicentin. Quien alzó la voz desde Juntos por el Cambio fue el senador entrerriano Alfredo de Ángeli, quien se manifestó preocupado por si el gobierno iba a intervenir campos y el comercio de granos. En tanto, la senadora cordobesa Laura Rodríguez Machado fue más allá y dijo que «somos absolutamente refractarios a la idea comunista de apropiación de los medios de producción por parte del Estado».

«No está en nuestra política pública avanzar con expropiaciones», contestó Cafiero. «Lo que hemos hecho acá es simplemente rescatar una empresa que estaba quebrada», añadió, y detalló los ejes de la crítica situación financiera de la cerealera santafesina, que incluye préstamos irregulares del Banco Nación durante la gestión de Mauricio Macri.

La senadora Anabel Sagasti, una de las promotoras de la medida, también se refirió a Vicentin. «La decisión del gobierno, además de ser pragmática, es una medida profesional, científica, creativa y audaz». A su vez, cruzó a la oposición y le recriminó no haber accionado cuando «los productores los iban a buscar y les contaban las estafas de Vicentin. Hicieron la vista gorda y permitieron una estafa». Y reforzó que el objetivo es «rescatar a una empresa nacional insignia para todos los argentinos, porque con el Banco Nación nos estafaron a todos».

El caso Vicentin acrecentó la tensión política entre oficialismo y oposición en el Congreso. Una vez que el proyecto de expropiación ingrese a una de las dos Cámaras, el oficialismo tiene los números necesarios para su aprobación en el Senado pero no en Diputados, por lo que deberá tejer alianzas para conseguir 10 adeptos más a las 119 bancadas con las que cuenta.

La oposición también reprendió a Cafiero por la nueva suspensión, por seis meses, de la movilidad jubilatoria aprobada durante el macrismo. Cafiero explicó que se debe a la situación de excepcionalidad por la pandemia y contrastó el avance de las jubilaciones entre un gobierno y otro. «La jubilación mínima del primer semestre de 2020 creció un 19% y la inflación fue del 14%. Las jubilaciones le están ganando a la inflación y eso no sucedía en Argentina hace tiempo», y completó que, con la anterior fórmula, entre 2017 y 2019 la pérdida de poder adquisitivo de las jubilaciones fue del 20%.

Cafiero expuso tras haber respondido más de 600 preguntas a través de un documento de 702 páginas, cuya temática fue, en gran medida, en relación con las medidas para combatir la pandemia. En el recinto estuvo acompañado por la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca, la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, y el secretario de Hacienda, Raúl Rigo. Asimismo estuvo la presidenta del Senado, Cristina Kirchner, y las autoridades de la Cámara Alta. Por su parte, las y los legisladores siguieron la sesión de forma remota.

Fue la primera vez que Cafiero asistió al Congreso a brindar el informe de gestión, una obligación establecida por la Constitución Nacional para que los jefes de ministros concurran, de modo alternado, una vez por mes a cada Cámara.