Por Ramiro García Morete

“Cuando cuento las semillas/sembradas allá abajo/para florecer así, lado a lado; cuando examino a la gente/que tan bajo yace/para llegar tan alto”. No podemos decir que en aquel “mundial de escritura” organizado por Santiago Llach se hayan leído estos versos de Emily Dickinson. Tampoco distinguir si fue Stevenson o algún montaje de Facebook que aseveró: “No juzgues el día por la cosecha que has recogido, sino por las semillas que has plantado”. Lo cierto es que tras aquella experiencia, Rocío Bergé compartió con sus socios de Mula (organización de gestión cultural de La Plata) proyectar algo similar y darle sentido a estos extraños días, donde las actividades culturales -como otras- sucumbieron ante confinamiento y las estrategias deben reinventarse. En parte, por la necesidad de subsistencia (potenciada por la ausencia estatal a nivel municipal).

Pero también por la más esencial de las necesidades: “La experiencia compartida”. Así es que uniendo fuerzas, ideas y combinando disciplinas, se lanza la convocatoria para PLANTEL, “una experiencia lúdica que impulsa la creación artística y el encuentro entre creadores de todo el país durante la cuarentena. PLANTEL es una maratón creativa y una residencia compartida, en la virtualidad”. Junto a los colectivos Roseti (Escénicas), Lodo (Performance), Sala De Máquinas (Poesía) Y Otra Óptica (fotografía), esta residencia invita a crear “ideas nuevas, semillas artísticas que se puedan germinar”, con consignas diarias en un entrenamiento de diez días y con las siguientes disciplinas: artes escénicas y performáticas, poesía y fotografía. La inscripción (bit.ly/PLANTEL.) estará abierta hasta el 21/6 inclusive y la participación será libre y a la gorra virtual.

“La idea surge ni bien empieza la cuarentena -cuenta Bergé-. Empezamos a pensar qué pasaría si mezclamos y no sea el gueto de les escritores, teatristas o poetas. Si algo buscamos desde Mula, es el cruce de lo diferente. Empezamos a ver qué pasaba si lo pensábamos como una residencia creativa, donde lo social y el grupal es una dimensión importante. No solo para inscribirse y producir más, sino articular y compartir con las producciones inmediatas de otras personas”.

Y agrega: “Frente al ´qué se puede hacer´, sin producir eventos y tras muchas charlas sobre lo mal que está el sector cultural, pensamos un espacio que de alguna manera llegue a la gestión y recupere algo que pasa con la cultura que es estar juntos. Lo que nos interesa más allá de la gestión es el interés por el arte. Nos dimos cuenta que no lo podíamos hacer solos. Tampoco nos parece tan rico. Por eso convocamos colectivos de artistas y gestores”.

“Hicimos una analogía con el crecimiento de una semilla -expresa Bergé-. La idea es que cada persona elija su mejor semilla, la postule, hagamos una selección. En pocos días se anotaron 30”. Y detalla: “Pensamos en instancias sociales. La gente se anota individualmente y elige una disciplina. Vamos a armar los grupos de 5 personas y que haya variedad de disciplinas y de residencia geográfica. Cada uno tendrá su espacio en la nube, coordinador de grupo. Durante la maratón vamos a ir pidiéndole que resuelvan unas cosas. Pero está en el espíritu que no venís a sumarte a un concurso sino que el encuentro es una pata fundamental”. Por ello, la residencia virtual irá acompañada de otros encuentros en zoom y diversas acciones para potenciar ese espíritu.

Respecto al estado general de la cosas, como productora Mula proyecta “cursos on line asesorías y reformulación de las producciones. Estamos buscando de referencias en gente que está un poco más adelante y ver qué lugar ocupamos los gestores”. Y profundiza: “Hace un par de semanas armamos un formulario con los festivales independientes, datos de cuantas personas estamos participando… es una pata fundamental para que se dimensione. Para mí hacen falta datos. Además de la reflexión, los datos de cuántas personas estamos siendo afectadas, cómo eran nuestro ingresos, etc. Son tiempos de organización, de visibilización, mapas, quienes somos y como estamos. Pero sobre todo de mostrarlo más allá del sector cultural. Entre nosotros nos re bancamos, los espacios culturales. Hablamos el mismo lenguaje. Pero ¿cómo hablar con el otro o sea estado o resto de la sociedad? Creo que ahí hay que ganar terreno”.