Con 173 casos confirmados, Villa Azul es una de las zonas más calientes del conurbano bonaerense. Hoy aislado, el barrio popular que emergió hace 45 años entre Quilmes y Avellaneda es el centro de todas las miradas. Para Alberto Fernández, allí están «las dos Argentinas».

Se estipula que en la provincia de Buenos Aires hay alrededor de 1.700 asentamientos populares, la mayoría de ellos ubicados en el conurbano. Según el Registro Público Provincial de Villas y Asentamientos Precarios, en Quilmes hay 65, mientras que en Avellaneda se registran 44. Uno de ellos es Villa Azul, que ya tiene 173 casos positivos de COVID-19.

Villa Azul en un principio era un todo junto con Villa Itatí. Sin embargo, una autopista las separó y Villa Azul quedó del lado norte, por debajo casi de la autopista. Hoy allí viven aproximadamente 4.800 personas, la mayoría del lado quilmeño, que concentra a su vez la mayor cantidad de casos.

El aislamiento del barrio decidido por el gobierno provincial en consenso con la intendenta Mayra Mendoza (Quilmes) y el intendente Jorge Ferraresi (Avellaneda) busca evitar la propagación del virus, atentos a la posibilidad de que se desplace a Villa Itatí, donde este viernes habrá un operativo Detectar.

Más allá de tener más territorio, las diferencias entre el ala quilmeña y la avellanadense son notorias. En el lado de Quilmes viven unas 3.300 personas en 850 casas que no cuentan con algunos servicios básicos, mientras que en Avellaneda viven unas 1.500 en 650 casas que, si bien tienen las características y necesidad propias de este tipo de barrio, la infraestructura es más avanzada. «Se construyó con condiciones dignas», calificó este martes el presidente.

«En una de las intendencias, ese barrio popular se convirtió en un lugar con condiciones de dignidad, pudieron desarrollar un hábitat donde vivir mucho mejor con calles, centros deportivos, escuelas, espacios para el esparcimiento, casas con material, baños… Pero cruzando la calle ese desarrollo no se hizo», dijo este martes en La Plata Fernández, apuntando contra Martiniano Molina, el cocinero devenido en intendente macrista que gobernó hasta 2019, uno de los favoritos de María Eugenia Vidal durante su gestión.

Mayra Mendoza también apuntó contra Molina por paralizar la construcción de viviendas, parte del plan de urbanización del barrio. «El gobierno anterior se ha caracterizado por la menor cantidad de obras. En Quilmes no se hizo ninguna. Se dejaron abandonadas obras que se habían comenzado en el gobierno anterior. En 2015 se dejaron abandonadas en Villa Azul 152 viviendas que hoy forman parte del proyecto que queremos reiniciar para poder generar un proyecto inclusivo de trabajo y urbanización con la comunidad», destacó la intendenta.

«La pandemia pone en evidencia las condiciones en las que se vive: del lado que no está urbanizado sigue habiendo decenas de casos; en cambio, el lado que está urbanizado, que no salen, se ha reducido notablemente», agregó.

La articulación entre los dos municipios y Provincia busca garantizar el aislamiento y paliar sus consecuencias. En el lugar no solo trabaja el Ministerio de Seguridad, sino también Salud y Desarrollo de la Comunidad.

Al respecto, el ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque, destacó que Villa Azul «es el único barrio en que hay circulación masiva» de COVID-19. Y advirtió que «la potencialidad que se extienda es amplia», por lo que resaltó la importancia del aislamiento.

«Hay una alta tasa de casos positivos en Villa Azul, la gente es derivada a hospitales de la zona. Estamos reforzando la asistencia de alimentos. Es lógica la ansiedad en los vecinos», expresó.

«La asistencia del municipio es permanente, la realidad es muy particular y golpeada. Hay situaciones complejas. Montamos un comando de emergencia, coordinamos con los municipios y organizaciones sociales lo que detectan en el territorio», concluyó.