Por Noella Durante

En la ciudad de La Plata ejercen la kinesiología 350 personas. Muchas desarrollan su profesión en distintas instituciones médicas, pero hay otras tantas que lo hacen de manera particular. Como tantas otras disciplinas, han dejado de atender en sus consultorios privados desde el inicio del aislamiento social preventivo y obligatorio, ya que la normativa nacional no considera la kinesiología un servicio esencial, excepto en el caso de personas con discapacidad, de las áreas cardiorespiratorias o intensivistas.

Este sector de la salud está solicitando que el Municipio platense agilice las habilitaciones correspondientes para atender a sus pacientes en consultorio. Claudia Páramo, kinesióloga del barrio Villa Elvira, expresó a Contexto que su necesidad se basa en la recuperación de la gente que ella ya venía atendiendo, «porque hay personas que no pueden cumplir con el tratamiento solas en sus casas». Sobre todo las y los pacientes posquirúrgicos, o toda aquella persona que debe ser tratada con aparatología específica, como ultrasonido, ondas rusas, etcétera. «Tengo una chica operada del hombro, jugadora de vóley, tiene una limitación que si yo no se la trabajo, puede ser que no pueda volver a jugar nunca más al vóley. Hay pacientes que sí o sí necesitan nuestra intervención», comentó, y enfatizó que «hay personas que no pueden esperar y realizar simples ejercicios en sus hogares». «Es una cuestión de salud que puede hacer que una persona, por ejemplo, no pueda volver a trabajar nunca más si no recibe nuestra atención», desarrolló.

Por otro lado, aseguró que, como muchos otros rubros, las pérdidas económicas son importantes. Ella recibió una boleta de Edelap por 14.000 pesos sin haber abierto el consultorio en casi dos meses. Sabe que esto es algo que la sociedad en su conjunto está atravesando, pero le llama la atención cómo en La Plata hay comercios gastronómicos o de algún rubro textil que están abiertos para la modalidad de envío a domicilio o para llevar, y que el intendente no agilice un pedido vinculado a la salud.

Desde el Colegio de Kinesiólogos de la provincia se elevó el protocolo de atención respetando las medidas sanitarias, tanto para pacientes como para profesionales, que dispone entre otras cosas que se otorguen turnos para que no haya circulación de gente esperando toda junta en un mismo lugar. Tanto kinesióloga/o como paciente deberán utilizar barbijo; las sesiones serán más cortas que lo habitual; la persona que vaya a atenderse debe llevar su sábana o toalla donde se apoyará al recostarse en la camilla. La atención será en gabinetes individuales; tanto el/la profesional como el/la paciente firmarán una declaración jurada donde consta que ninguno tiene o tuvo fiebre o síntomas de COVID-19 o ha estado en contacto con personas enfermas. Además, se le suman las normas ya establecidas por todos los rubros: lavado de manos, utilización de un trapo con desinfectante para el calzado al entrar al lugar, utilización de alcohol en gel, etcétera.

Como ha sucedido con la cuarentena, hay zonas del país que han entrado en otra fase del aislamiento, por lo que hay municipios que ya han retomado la atención kinesiológica. El Colegio provincial que los reúne y matricula ha dividido Buenos Aires en delegaciones: la delegación 1 es la que agrupa a los municipios de La Plata, Berisso, Ensenada, Brandsen, Magdalena y Punta Indio. Por el momento, allí solo han vuelto a atender los y las profesionales de Brandsen.

En los próximos días esperan que desde las autoridades municipales llegue la normativa que los habilite a atender. Claudia Páramo nos adelantó que en breve un grupo grande de profesionales se estará reuniendo a través de la plataforma Zoom con el presidente del Colegio bonaerense para evaluar la situación que están atravesando y ver qué medidas tomarán para agilizar el permiso para atender de forma presencial en sus consultorios.