Fernández y Kicillof advirtieron que «volver a la normalidad es un suicidio colectivo»

Con fuertes críticas a quienes piden reabrir la cuarentena, el presidente y el gobernador reactivaron una planta automotriz en Tigre. "Hasta acá nos ha dado buenos resultados, pero estamos muy lejos de haber terminado el problema", destacaron.

302

Alberto Fernández y Axel Kicillof encabezaron este martes la reactivación de la planta de Volkswagen en Pacheco, partido de Tigre, que volverá a funcionar con estrictos protocolos. Allí, apuntaron contra las voces de la oposición que piden reabrir la cuarentena. «No hay normalidad porque el virus está circulando y se lo puede contener, pero no controlar», sostuvo el mandatario bonaerense.

Del acto también participaron el ministro de Producción, Augusto Costa; el intendente Julio Zamora; la representante de Aysa y dirigente tigrense, Malena Galmarini; autoridades de la empresa y dirigentes sindicales.

Siguiendo protocolos establecidos en sus plantas de Alemania y China, así como recomendaciones de los trabajadores a través del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA), la fábrica de Pacheco funcionará con estrictas medidas sanitarias, con la mitad de su personal para garantizar el distanciamiento, controles febriles con cámaras térmicas, uso de barbijos, equipos sanitarios y profundas medidas de higiene.

En su discurso, Kicillof destacó que una de las prioridades «era poner en marcha el proceso productivo, porque es algo que caracteriza a la provincia de Buenos Aires», que acapara el 53% de la industria nacional. «Es decir que, si la provincia para las máquinas, para el país, y es un lujo que no nos podíamos dar», agregó.

En ese sentido, recordó que en una primera etapa los sectores declarados como esenciales, entre ellos la industria alimenticia y los laboratorios de elaboración de medicamentos, siguieron funcionando. «Nunca pararon. Ya van sesenta días de cuarentena y la República Argentina y la provincia de Buenos Aires tienen una práctica, tienen una experiencia y un entrenamiento en funcionar productivamente en una situación tan atípica», destacó el gobernador.

Kicillof destacó los resultados positivos de estas experiencias, las cuales se pueden replicar, y cargó contra quienes piden levantar la cuarentena. «Muchos piden volver a la normalidad, con esos discursos de la economía, de los problemas… Quiero decir hoy en Volkswagen que la normalidad no existe más. No se puede volver a la normalidad, es un sueño, una fantasía, un suicidio colectivo. No hay normalidad porque el virus está circulando y se lo puede contener, pero no controlar», advirtió.

«Hay que mantener al extremo las medidas sanitarias. Mientras intentamos que la población de riesgo y todos los que puedan permanezcan en sus casas, reactivamos el proceso productivo pero sin correr riesgos excesivos. Eso estamos haciendo hoy. A mí me parece que todo lo demás es un experimento que puede llevar al fracaso, pero acá en el proceso productivo tenemos una experiencia de dos meses sin problemas», concluyó.

Por su parte, Alberto Fernández comenzó recordando el primer diálogo que tuvo con Angela Merkel respecto al COVID-19 en febrero, cuando la canciller alemana, advirtió sobre los riesgos económicos del virus. «No estaba equivocada. Fue la única que me lo dijo», sostuvo Fernández, quien destacó «el rigor que tiene el pueblo alemán» en el manejo de los conflictos. «Si Volskwagen aplica el rigor alemán, cuidará mucho de los protocolos», agregó.

Por otro lado, respaldó las palabras del gobernador. «Es muy cierto lo que dice Axel: la normalidad que conocimos no existe más. Va a haber otra normalidad, una normalidad que nos obliga a no abrazarnos, a no estrechar las manos, a tener distancia y andar con barbijos, hasta que la vacuna aparezca y este mal momento se supere», sostuvo.

«Nosotros los argentinos entendimos el riesgo. Tuvimos en cada gobernador el líder necesario para impulsar a su gente a quedarse en sus casas, y tuvimos en cada dirigente sindical el líder exacto que le explique a sus afiliados el porqué de la necesidad de resguardarse. Tuvimos en cada intendente la persona indicada para cuidar que la gente respete todo esto. Fue un trabajo social, en conjunto, magnífico, que hasta acá nos ha dado buenos resultados, pero estamos muy lejos de haber terminado el problema», agregó el jefe de Estado.

«Tenemos que ir viendo cómo rehabilitamos el funcionamiento de la economía», sostuvo, pero advirtió que hay que realizarlo con los cuidados necesarios y dio el ejemplo de Volkswagen. «Hay que privilegiar la vida de la gente, la salud de la gente, eso es lo que hemos hecho y lo que seguiremos haciendo. No porque, como un tonto repite, ‘estamos enamorados de la cuarentena’, sino porque está visto que es lo que debemos hacer», apuntó.

«No debemos dudar de lo que hemos hecho, no debemos preguntar si lo que hicimos está bien. Miren los resultados: no fue la acción de un gobierno, fue la acción de toda la sociedad y de empresas como estas», concluyó.