Por Ramiro García Morete

El músico publicó en las redes “El primero es el último-Film Album”(dirigido por Manque Le Blanc) y desde Epuyén planea nuevo disco en solista y nueva banda.

«Decir que el primero es el último es decir que no existen ni el uno ni el otro. No hay un antes y un después si el después viene antes que el antes. Se suprime la inercia, la sucesión, y se transforma en un infinito estable y sin ego. El tiempo es solo lo que las palabras dicen de él.» Una noche de febrero de 2019, cuando -rodeado de amistades y seguidores en el porteño CAFF- vio la escena inicial, rompió en llanto. Un tiempito atrás había regresado al sur, más específicamente Epuyén. El cálido súper 8 y ese registro de un soleado almuerzo sintetizaban bastante bien parte de lo en La Plata y este lado del país había construido. Más allá de los discos, de su aura mágica y “la mejor voz del país”. Al menos así se atrevió-no tan erradamente- a definirlo su amigo Maxi Prietto en un encuentro con Calamaro. El Salmón, generoso, no solo replicaría elogios en la prensa sino que acabaría como productor ejecutivo para concluir un nuevo viaje este artista inquieto y a la vez coherente.
“Hay siempre en sus obras una idea de unidad- escribió alguien alguna vez en este mismo medio-. Una cohesión de voz y sonido, de verbo y carne, de tiempo y espacio. Del mismo modo la palabra se vuelve imagen y desde el primer color, hombres en llamas, vestidos plateados e infinidad de figuras tan alegóricas como visuales, su notable obra está dotada de un poder narrativo que excede a la mera historia cantada”. Y Manque Le Blanc- talentoso realizador y músico- capturaría y ampliaría ese universo en una serie de imágenes que resignifican la emocionante música de Los Pilares de la Creación: caminos, montañas, cascadas, , arboles, fuegos, luces doradas, fuegos y rostros, compaginados como un recorrido onírico que decidieron llamar “Film album”. Por eso es que tras su estreno se dificultaría su ingreso a los festivales. ¿Una película?¿Un videoclip largo? Inclasificable, como un músico que se mueve entre el rock, el folklore, el indie, la electrónica y disciplinas o saberes extramusicales para abrevar un mundo propio.
Inclasificable, magnético también…pero humano. Debajo del sombrero, detrás de la guitarra mágica y el hipnótico canto tibetano, hay un hombre cariñoso y sensible que sin frenar su torrente compositivo, decidió refugiarse en la vida familiar y la calma de la montaña. “Hace tres años que estoy en cuarentena”, bromeará y se entusiasmará sobre los nuevos proyectos. Y es que la liberación en redes de “El primero es el último-Film Album” implica el cierre de una etapa y el inicio de un nuevo disco y otra banda. O quizá, como el film o la vida misma, el tiempo es lo que la música diga de él. Shaman Herrera
“Si bien es una película, es raro el formato-introduce Herrera-. Es como un videoclip súper largo de un disco. Y si bien tuvo buenas respuestas, los festivales son medio reacios a esto. No hay un dialogo, no hay un guion narrativo. Es otra cosa”. Y si bien no se adecúa a lo convencional, sí lo hace a la propuesta musical y poética de Herrera. “Tal cual. Si Manque hubiera hecho una historia, hubiera sido ponerle demasiado sentido a lo que ya había. Y la idea Fue ampliar ese sentido de interpretación que te puede dar el espectador. La obra crece. Es algo que me interesa laborarlo en todo. Crear hasta un punto y siempre dejarle, por ejemplo, a mis compañeros de banda. El espacio de creación. Y al publico mismo . Dejar esos hilos sueltos, para que la gente interprete”.
Desde los Hombres en Llamas y Los Pilares de la Creación (la bandas que lo acompañaron en distintos períodos de su carrera), Herrera ha sabido rodearse y armar equipo, como el trabajo gráfico de Imaginería del Mar Muerto a cargo del músico y diseñador Lisandro Castillo. Y también captar la atención de artistas “consagrados” como Andrés Calamaro, de quien destaca su generosidad: “Conmigo se portó muy bien. Es vieja escuela”.
Pero por primera vez, a pesar de que su nombre encabezó numerosos discos, prepara el lanzamiento de un material 100% a cargo. “Isla”, paradójicamente pensando antes del aislamiento, es el producto de un trabajo donde a excepción de dos pequeñas participaciones (Luy Patané y Fran Cadierno), “todo lo que suena lo hice yo”. “Es otro viaje y me genera vértigo-cuenta entusiasmado-. Cuando estás con la banda se va encaminando. Estuve laburando muchas cosas desde la producción. Esta va a ser mi experiencia solitaria completamente”. Y estilísticamente adelanta: “Son mis canciones, pero por un lado más de experimentación con la compu y la composición electrónica”. Según cuenta, las canciones pueden nacer en la guitarra pero las lleva al Reason para “destruirla y hacerla una cosa que no suene más a guitarra. Y con los beats van deformando más esa guitarra. La viola pasa a ser casi un sintetizador. Quizás al final aolo queda el beat y la voz”. Pero aclara: “ La voz es más suave, más cancionero. No tanto el personaje y más el lado tranquilo, cancionero sensible”.
Pero fiel a su necesidad de potenciarse con la voz de los otros, una nueva banda se arma a la distancia: Otro lugar. Junto Julian Rossini, Eduardo Morote y Lisandro Castillo producen un disco en el que “soy el cantante y compositor, pero tiene funcionamiento de banda. Ya hay temas terminados y si año que viene se puede, saldríamos a tocar”.