Intendentes del conurbano le transmitieron a Áxel Kicillof la necesidad de «sostener las medidas de aislamiento». Descartaron las salidas recreativas. La ministra de Gobierno, Teresa García, indicó que en esta zona habrá más controles en el transporte público, principal foco de contagio.

El gobierno bonaerense mantiene una postura de prudencia y cautela a la hora de evaluar cómo liberar actividades económicas para mitigar el impacto económico de la pandemia. Desde Gobernación adelantaron que la continuación de la cuarentena tendrá una serie de refuerzos en consonancia con lo pactado con los intendentes del conurbano, mientras que las medidas oficiales serán comunicadas luego de los anuncios que haga el presidente Alberto Fernández sobre cómo será la nueva fase de la cuarentena a partir del 10 de mayo.

Se espera que, en el nuevo esquema, el confinamiento seguirá siendo muy estricto en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) con respecto al resto del país, ya que allí se concentra la mayor cantidad de contagios. Entre la provincia de Buenos Aires y CABA abarcan 3.507 casos confirmados, sobre un total de 5.371, según el reporte matutino de este viernes que informa el Ministerio de Salud de la nación.

Por eso, en el gobierno de la provincia hablan de «dos realidades» en cuanto a cómo proseguirá el aislamiento. Una en el interior, donde hay distritos que abrieron algunas actividades comerciales, y otra en el conurbano, donde permitir aperturas implicaría más circulación de personas, sobre todo en el transporte público, mayor foco de contagio. El gobierno nacional, el bonaerense y el porteño analizan qué medidas tomar para evitar que el transporte público se convierta en un propagador del COVID-19.

Según datos del Ministerio de Trabajo de la nación, antes de la cuarentena viajaban diariamente en promedio 4.242.450 pasajeros por día hábil. Durante la primera semana de aislamiento obligatorio ese número descendió a 552.179. Pero, por aumento en las actividades liberadas y hartazgo por el encierro, ese número subió a casi el doble el 4 de mayo: 908.724 personas.

En este sentido, Teresa García indicó que «el virus no se transporta solo, lo transportamos las personas. El transporte público aumenta muchísimo el riesgo de contagio». Y añadió que esa problemática es una de las principales preocupaciones de Kicillof. Por este motivo, anticipó que en los próximos días habrá un incremento en el «control» de la circulación de colectivos y trenes para evitar que las personas se trasladen entre el conurbano y CABA por motivos que no sean laborales.

La necesidad de retomar algunas actividades productivas, sobre todo industriales, responde a la caída en los ingresos de los municipios, que debieron acudir al auxilio financiero de la provincia para pagar salarios.

En cuanto a los permisos para habilitar las salidas recreativas, García señaló que no han recibido ese tipo de pedidos de parte de los intendentes. «Todo lo contrario: entre las consultas con los jefes comunales de 29 distritos plantearon que es muy difícil el control», subrayó.

En esta línea, los intendentes de la Primera Sección Electoral coincidieron en «sostener las medidas de aislamiento» y remarcaron que «no resulta conveniente avanzar con salidas recreativas en sus distritos por los riesgos que supone para la salud pública», indicaron desde el Ejecutivo bonaerense, luego de la reunión de este jueves entre el gobernador y los jefes comunales Leonardo Boto (Luján), Federico Achaval (Pilar), Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), Ariel Sujarchuk (Escobar) y Alberto Daniel Descalzo (Ituzaingó). La reunión tuvo como ejes analizar el desarrollo de la situación epidemiológica y las condiciones financieras de cada municipio.

En tanto el jueves, junto a expertos, Kicillof evaluó cómo liberar actividades en distritos sin contagios o donde hayan sido suprimidos. En particular, comerciales e industriales. No así para la zona del AMBA, donde existe circulación comunitaria del COVID-19.