Especialistas explicaron cuáles son los motivos por los que se registra el mayor brote de los últimos años en la provincia y el país. En La Plata, un relevamiento de las organizaciones sociales alerta que no se realizan fumigaciones en las zonas donde hubo casos.

A la par de la pandemia del COVID-19, el brote del dengue genera la alerta de los sistemas de salud, sobre todo por la alta cantidad de casos en la actual temporada en comparación con las anteriores.

Según datos del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud que elabora el Ministerio de Salud de la Nación, en el país se registraron 43.497 casos con sospecha de dengue u otros arbovirus. Mientras que en la provincia de Buenos Aires, en 2020 -hasta mediados de abril- fueron confirmados 1.649 casos de dengue y 1048 probables. De ese total, 131 requirieron internación y cuatro fallecieron.

En La Plata, en tanto, los casos superaron los 100 y desde los barrios populares cuestionaron al municipio por su deficiente campaña de prevención y fumigación contra el mosquito Aedes Aegypti, principal transmisor del virus.

Especialistas consultados por este medio explicaron que la clave es la prevención y que el fuerte alcance del brote se debe a un oleada del virus que atraviesa a la Argentina pero también a otros países de América Latina, y que se repite cada cuatro o cinco años. De hecho, en la provincia de Buenos Aires, el anterior año de brote fue 2016 con 1.350 casos, muy superior a 2017 (53), 2018 (130) y 2019 (44).

Este año el brote alcanzó a 29 municipios, entre ellos La Plata y Berisso, con la característica de aparición sostenida de casos autóctonos de dengue. La letalidad fue del 0,24%.

Qué dicen los especialistas

En agosto de 2019, la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) alertó acerca de un nuevo ciclo epidémico de dengue en la Región de las Américas, luego de dos años de baja incidencia de esta enfermedad, con un incremento de casos de dengue y dengue grave en varios territorios de la región.

Los infectólogos hacen mucho énfasis en la prevención, ya que no existe una vacuna. “El dengue es una problemática de salud que vino para quedarse. Desde hace décadas que convivimos con esto y hay algo que es importante consignar: se caracteriza porque no tiene una respuesta curativa, no está en manos de una vacuna; sino preventiva, tiene que ver en gran parte con lo que hacemos en la cotidianeidad”, afirmó a Contexto Andrea Jait, directora de Planificación Operativa en Salud, que integra la Dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud bonaerense.

El mosquito vector del dengue no se encuentra en amplios espacios verdes o zanjas, como se cree comúnmente. “Este tipo de mosquito Aedes aegypti es urbano y además, hogareño. Habita cerca de la población porque la hembra del mosquito requiere proteínas para lograr la oviposición (la puesta de huevos) y para eso pica a las personas”, sostuvo Jait. “Por eso se pide el descacharrado. Si no se comprende el ciclo de vida del mosquito y que los primeros estadíos se desarrolla en medio acuático, va a ser muy difícil implementar pautas de cuidado”, añadió.

Desde que se desató el brote, el Ministerio de la provincia fumigó especialmente zonas de grandes brotes y se implementaron campañas comunicacionales y de formación de promotores de salud para favorecer en la comunidad hábitos que eviten la crianza del mosquito.

Las fumigaciones

Expertos indican que las fumigaciones sólo sirven para aquellas zonas donde hubo casos confirmados o sospechosos, y no como mecanismo de prevención. En estas situaciones, se fumigan el interior de las casas de las personas y si la cantidad de infectados es considerable, se fumigan también las inmediaciones.

“Se programan fumigaciones ante la sospecha de casos. Se hace una fumigación en la casa de la persona sospechada de dengue (intradomiciliaria), y luego ocho manzanas alrededor con una máquina en una camioneta en una fumigación espacial, siempre y cuando sean pocos casos”, dijo a Contexto Vanesa Defeis, especialista que se desempeña en la Dirección de Epidemiología bonaerense.

“Y cuando se declara un municipio en brote -continuó-, lo que se hace es ampliar el área de una fumigación especial en esa área donde aparecen los casos. Eso se tiene que hacer en el horario de actividad del mosquito (por las mañanas temprano y al atardecer)”.

También detalló que las condiciones de fumigación son muy específicas. “La fumigación solo sirve si impacta en el mosquito en vuelo o posado, porque una vez que la fumigación llega al suelo no tiene poder residual, el mosquito no va a morir”, agregó.

El hábitat más acorde a la proliferación del mosquito transmisor son las altas temperaturas y los climas de abundantes lluvias. También, la insuficiente provisión de agua potable que implica el almacenamiento en recipientes caseros descubiertos, que funcionan como criaderos.

En cuanto a la temperatura, los casos de dengue aumentaron en las últimas semanas a pesar del descenso de las temperaturas. En este punto, Defeis dijo que son necesarias temperaturas de 10º o menores pero con cierta continuidad, de lo contrario los mosquitos no mueren. “Se requiere frío continuado para que no haya mosquitos adultos y que las larvas que se están desarrollando mueran de frío. Los huevos quedan pegados en los recipientes hasta la próxima temporada, pueden resistir el frío y sin agua hasta un año. Por eso es tan importante hacer el descacharrado en invierno, para eliminar la mayor cantidad de huevos”, indicó.

Los reclamos de los barrios populares al municipio de La Plata

Frente a este cuadro de situación, según un relevamiento realizado por organizaciones sociales, en los barrios de la periferia platense advirtieron que no están siendo fumigadas las zonas afectadas por esta enfermedad como tampoco las campañas de descacharrado.

“En la mayoría de los barrios populares de La Plata no han hecho fumigaciones o las que han hecho fueron insuficientes. En Gorina, por ejemplo, se hicieron en algunos puntos pero no con el alcance que se necesitaba, sobre todo porque es una zona de la ciudad con gran cantidad de casos”, dijo a Contexto Cristian Medina, referente de Barrios de Pie.

Melchor Romero, San Carlos, Gorina, Arana, Olmos, Villa Montoro, barrio Aeropuerto y Cementerio y Gonnet son los barrios señalizados por las organizaciones sociales como sin fumigar o de fumigaciones insuficientes a pesar de detectarse casos.

“Planteamos que nuestros promotores de salud y compañeros que trabajan en los barrios puedan llevar adelante campañas de descacharrado y prevención, y de articulación de medidas para prevenir y abordar la situación compleja que es el dengue”, planteó el dirigente social.