Espacios Culturales en emergencia: “De esta salimos juntes”

De manera espontánea, varios centros de la ciudad se unieron a través de un emotivo video que alerta sobre el peligro de subsistencia ante la pandemia, los problemas burocráticos y la ausencia del Municipio.

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Por Ramiro García Morete

“Tenemos el arte para no morir a causa de la verdad” dicen que dijo un filósofo alemán al que suelen atribuirle citas. Pocas veces la verdad fue tan perturbadora y confusa como ahora. Y una vez más se advierte la importancia del arte y las actividades culturales ya sea para evadirla como para -principalmente- enfrentarla. Pero al igual que en otras instancias no tan críticas, hay algo que nunca debe olvidarse: esas canciones, esos libros, esas obras no vienen de la nada. Hay gente que trabaja día a día de cada año para darles lugar. Por eso detrás de los contenidos liberados y los vivos y los videítos comunitarios que mitigan la angustia del aislamiento, no está mal recordar a los trabajadores de la cultura autogestiva o independiente. Hace unos días, más cerca de un gesto de genuino compañerismo y humanidad que desde una red formal, trabajadorxs y encargadxs de espacios culturales de La Plata lanzaron un video tanto donde exponen básicamente sensaciones comunes e invitan a ser acompañados para resistir situación de crisis e incertidumbre.

“De esta salimos juntes” reza el contenido que circula por las redes y resaltan la importancia de responder a las iniciativas de los espacios que “son muchas y se ajustan a las posibilidades y necesidades de cada uno: rifas, bonos contribución, compras a futuro, donaciones, clases virtuales, venta online, etc.”.  Los espacios culturales que suscriben son: La Bicicletería, Creación Colectiva,  C Est LaVie, TePe Teatro Práctico, Guajira, El Espacio, Calle UNO, La Gran 7 Arte y Cultura, El Escudo, En Eso Estamos, Casa Sonica, Casa Unclan, Doble-T, Casa Palta, La Caipo y Vil Teatro.

Prevaleciendo la importancia de cumplir con los protocolos de la cuarentena, alertan sin embargo: “Desde que se decretó el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio mantenemos nuestras puertas cerradas, sin poder desarrollar las actividades que más nos sirven como sustento económico y perdiendo, o sosteniendo a duras penas, las fuentes de trabajo. Esto es un duro golpe que se suma a la pesada mochila que nos significó la crisis económica y la persecución vivida en los últimos cuatro años”

Gonzalo Bustos, de La Bicicletería (40 y 117), cuenta: “Estamos muy activos y a su vez, estresados. Hay una situación de intetar llevar la pandemia y el aislamiento y la crisis lo mejor que se pueda. Pero hay un nivel de stress porque uno tiene que tener muchos cuidados en lo que hacer. Entonces es estar intentando activar para no dejar de tener el espacio de pie y a su vez tener un montón de cuidados, restricciones, de contacto”. La Bicicletería cerró sus puertas y “transformamos nuestra cocina en una especie de emprendimiento de comidas para llevar que es lo que nos permite seguir funcionando”. Alrededor de diez personas trabajan, ya sea con turnos rotativos o con labores desde la casa como las redes o tomando pedidos. “Tenemos un modo de apoyar que es consumiendo productos de la economía social. De lunes a viernes hasta las 14 tomamos los pedidos y viernes y sábado hacemos las entregas con todos los protocolos. Estando en comunicación con otros centros culturales. Que banquen a uno significa que banquen a todes”.

Natalia Soulé, de  C´est La Vie (55 e/ 17 y 18), menciona el video y este mensaje colectivo: “El grupo en sí mismo nació de la necesidad de abrazarnos de compartir un mate. Estábamos necesitando compartir problemáticas como quien busca la aprobación o el alivio en lo ojos de un amigue”. Como primeras medidas de contingencia, Cést La vie sacó “una rifa que tuvo muchísima repercusión y nos llevó a poder cubrir gastos y sueldos del mes de abril. Ahora vamos a motorizar dos propuestas más, una membrecía mensual, y unas compras a futuro”. Respecto a propuestas o respuestas del estado, Soulé no da rodeos: “No vamos a decir nada que no se sepa ¿no? (Risas). Salieron algunos subsidios, nada que nos ayude mucho, pero sí necesario. Lo que sabemos es que no todos los espacios pueden acceder, como siempre tiene muchas trabas burocráticas y por supuesto que no sólo basta con aplicar: después tenés que quedar seleccionado. Por otro lado el apoyo municipal de la ciudad es Nulo, como siempre.” Con un cuerpo estable de ocho personas, Soulé propone seguir “nuestras redes sociales y colaborando y compartiendo nuestras estrategias para paliar esta crisis.

Estefanía Apas, de La Gran 7 (62 e/ 1 y 115) cuenta que las “primeras medidas fueron apelar a las bases del proyecto, que se forma con las voluntades colectivas y el amor que tiene la gente por el espacio. Y empezamos a recibir donaciones, a cambio le ofrecimos el DVD del Circo la Gran 7, que es la compañía de los mismos que gestionamos el espacio”. Luego, el espacio que implica alrededor de 40 personas desempeñando funciones realizó un sorteo con los productivos que funcionan allí (ropa para circo, elementos de malabares) y becas para talleres anuales. “Cuando vimos que esto se extendía para largo -prosigue- empezamos con los talleres virtuales. Nuestros sueldos, para quienes damos talleres, también dependen de las clases. Cada uno se organizó con la modalidad más cómoda: fotografía, de danza, de impro, etc. La gente pone a voluntad. Hay unos links de Mercado Pago de 300 a 1000 pesos. Vos ponés lo que querés y tomás los talleres que quieres. Es una forma de hacer un intercambio solidario. Desde tu casa tomas un taller, haces algo creativo y estás ayudando tanto al espacio como a los profes. Y ahora estamos con un sorteo de 15 premios, que la mayoría son donaciones de productos de autogestión de gente que va y quiere mucho al espacio”. Apas también señala las trabas burocráticas: “Por parte del estado, solo las condiciones del fondo Desarrollar. “Somos una ONG y la burocracia un poco nos come. No tenemos la habilitación definitiva y algunas cuestiones que hacen que también nos sea difícil poder aplicar a algunos subsidios”.

Desde Calle Uno, Eliana Mele y Emiliano Rimoldi exponen su situación. “El mismo día que se decretó el aislamiento, tuvimos nuestra última jornada colectiva de refacciones para la semana siguiente empezar con los eventos nocturnos. Claramente los tuvimos que suspender, cómo también las actividades que ya habían empezado: clases de instrumentos, ensayos y algunos talleres. Las clases de instrumentos pudimos resolverlas de manera virtual aunque no todes les alumnes y profes pudieron o quisieron prenderse en esa modalidad. En cuanto a los eventos, empezamos esta semana a buscarle la vuelta para reconfigurarlos, y retomarlos también de manera virtual. La idea es, todas las semanas, proponer estos vivos con quienes han tenido que bajar sus fechas a causa del aislamiento que se pueden seguir en nuestra cuenta de instagram: @calle.uno”. “De parte del Estado nacional y provincial a través de sus secretarías de cultura, se lanzaron algunos fondos y subsidios a los que nos estamos inscribiendo”, comentan. Pero al igual que sus colegas, “de parte del municipio, no hemos recibido ninguna propuesta. Los subsidios que le corresponde a los espacios culturales que están habilitados, no se han depositado. No vimos presencia ni preocupación de parte del municipio ante la crisis que esto le genera a los centros culturales autogestivos”.

Entre quienes gestionan el espacio diariamente, profesorxs de talleres y de música son personas trabando que proponen sumarse “a las actividades que vamos proponiendo, siguiéndonos en las redes, difundiéndola”.

Leonel Arance de El Espacio (diag. 78 y 6) suma su testimonio: “Desde la página de Edita, la feria que realizamos, la idea fue generar una feria de libros online. Básicamente que las editoriales que nos acompañaron habilitaron números títulos en formato PDF para su descarga gratuita”. Además, este lugar referencial para las actividades editoriales de la ciudad que cuenta incluye a 15 personas trabajando en él, lleva adelante talleres de modo virtual. Por otro lado, “la  librería empezó a trabajar en formato delivery recibiendo pedidos en la mañana y entregando en la tarde. Desde Malisia se ofreció una venta a futuro de los 500 a los 1500 pesos en los que pagás hoy y a partir del levantamiento de la cuarentena con la suma que hayas aportado más un 10% que otorgamos desde las librerías. Eso sirvió para solventar el alquiler de abril, que es una de las principales dificultades que tienen todos los centro culturales a la hora de ver como sobreviven en este contexto”.

A la espera de un futuro impredecible, Arance explica la naturaleza del comunicado. “No es una red que nazca a partir de esto ni que esté organizada. Básicamente son relaciones de amistad entre centros culturales que ante esta situación continuo la conversación amistoso que viene teniendo sin ningún otro deseo que el de potenciar sus actividades puertas adentro”.