«Aerolíneas es la Patria»: Pablo Biró, del gremio de pilotos, y los detalles del cuarto vuelo a Shanghái

El titular de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas, Pablo Biró, dialogó con Contexto sobre el cuarto operativo que la aerolínea de bandera montó para traer insumos médicos desde China, y realizó un repaso sobre su participación en vuelos de repatriación, los desafíos técnicos de la operación, el rol del gobierno nacional y los detalles de un viaje "agotador".

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«El Estado tiene que usar Aerolíneas Argentinas para generar desarrollo económico, demográfico, político, movimiento de mercancías de economías regionales, llevar los órganos del Incucai, llevar los salarios a las provincias, generar empleos directos, indirectos, catalíticos. Ahora vinieron los vuelos de repatriación y, sí, me puse en el primer vuelo de repatriación que hubo. Vinieron los vuelos a China, y me puse en el primer vuelo a China. Estoy orgulloso de ser piloto de Aerolíneas y agradecido de poder ayudar, y eso es lo que sienten todos los trabajadores aeronáuticos, porque Aerolíneas no es una empresa, es una familia. Es la Argentina misma». 

Con esas palabras explica el titular de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (Apla), Pablo Biró, por qué los pilotos de Aerolíneas Argentinas se pelean por anotarse voluntariamente para participar de los vuelos de repatriación para argentinos varados en el exterior y los increíbles operativos para traer insumos médicos desde Shanghái. 

Casi a la medianoche del jueves, un avión comercial de la aerolínea de bandera partió rumbo a China, previa escala en Auckland (Nueva Zelanda), y en un operativo que contará con 55 horas de vuelo traerán al país unas catorce toneladas de guantes de látex, barbijos, mascaras, lentes de protección y otros insumos. 

«Es un viaje infumable. Ni sabés dónde queda China. El primer tramo que volé fue de dieciséis horas, y el vuelo más largo que había hecho hasta entonces, que dije nunca más hago uno así, había sido de 15 horas y 45 minutos. Solo el primer tramo te querés rendir, y todavía nos faltaban 45 horas de vuelo», graficó Biró en diálogo con Contexto. 

Según el sindicalista, que también participó de los vuelos de repatriación de argentinos en el exterior, «no ganás guita, no te pagan un bono adicional. Se trata de que, si podés ayudar a salvar una vida, traer elementos para proteger a los trabajadores de la salud que nos cuidan en los hospitales, no hay mucho que pensar». 

¿Cuáles son las complejidades de una operación como esta en medio de una pandemia?
La parte técnica operativa se complica justamente por el escenario de cuarentena. Porque cuando tenés que elegir la ruta lo hacés en base al destino y las alternativas. Y el tema son esas alternativas: hay países que no tienen hoteles porque los están usando de hospital; en otros países no te dejan ingresar; en otros ingresás y no sabés si salís; en la mayoría no tenés servicios completos. Por eso era importante probar que la ruta Auckland-Shanghái sea exitosa, y hasta ahora está viniendo bien, no tuvimos contratiempos de ningún tipo y en la medida en que la podamos mantener es importante, porque vienen insumos con más fluidez. 

Además del trabajo de la compañía y los trabajadores, ¿qué otros organismos intervienen durante cada vuelo?
Cuando empezó la pandemia lo primero que pedimos fue una reunión con Transporte, que la tuvimos. Después pedimos que se incorpore Salud, por el tema de los protocolos, y el Ministerio nos puso al tanto, nos dijo cuáles eran las recomendaciones y los procedimientos que después la compañía fue mejorando. La Cancillería también participa activamente, es la que requiere los vuelos de repatriación y de insumos; participa muy bien toda la estructura de Cancillería, destraba problemas que puedan surgir en otros países. A mí personalmente me ha llamado el canciller, están todos sumamente comprometidos en todos los niveles. 

¿Por qué se utilizan los aviones comerciales?
Aerolíneas, como muchas del mundo, está llevando cargas en los asientos. Lo hacen por un tema técnico de certificación. El piso del avión de pasajeros tiene un peso soporte que ‘banca’ cierto tipo de peso por centímetro cuadrado. El piso de un carguero es más fuerte que el piso de uno de transporte. Para operaciones de este tipo, el fabricante del avión te dice que lo podés usar como carga usando cierto tipo de redes, lingas, ganchos, etcétera. Cuando certifican el avión lo certifican así, de acuerdo a lo que determinó el fabricante y lo que indica cada país, y ya está listo para usar. Para decirlo en términos sencillos: ya lo tenés habilitado así, no hay que mover nada. Con el avión como lo tenés, podés volar con carga.

¿Y los de carga?
En Argentina no hay aviones cargueros certificados en el país, y en este contexto, el costo de la carga en todo el mundo se fue a las nubes. El único que hay acá es militar, es un Hércules 630, que es un carguero de transporte táctico, es decir, que lleva poca carga y en poca distancia. Puede llegar a China pero parando mil veces. Además, la Fuerza Aérea tiene dos aviones de ese tipo: si se rompe uno, el otro lo tiene que ir a buscar. Con Aerolíneas evitamos todo eso. 

Aerolíneas tiene las rutas, tiene el personal, tiene las certificaciones, es la línea aérea de bandera, son aviones matriculados argentinos, por lo que se los considera territorio argentino, que es muy importante porque llevan carga pasible de ser confiscada. Acá vas a buscar carga del gobierno chino para el gobierno argentino y la aeronave es territorio argentino: si te paran y te sacan la carga van a generar un conflicto multilateral con los dos Estados.