Por Ramiro García Morete

El power trío que combina melodías y psicodelia lanzó “El ser”, un adelanto de su próximo EP

“¡Llamá al Rama y al Santi!…¿Qué? ¿Van a tocar mal?”. Con su particular  sabiduría, el Salta instigó a Maxi Abal. Fue precisamente el cantante y bajista de Picaporters quien decidió abandonar a último momento aquella fecha en una feria americana con los Nipples Baffles. Ramiro Bonfigli-que en verdad estudió guitarra- lo reemplazaría a pesar de que un corte de luz impidió ensayo previo. Esa sería la primera que vez que, con Santiago Rogati  en la batería, compartirían un show. La banda se disolvería no recuerda por qué  y luego -con algunas canciones como “Disfraces” o “Cerca” , que ya tocaba con su anterior grupo, Maquinola- el guitarrista y vocalista  no solo quería que sonaran bien: debían sentirse bien.

Quizá porque le quedó grabada aquella sensación de ver a su padre,médico, regresar agotado y tener su instante redentor del día cantando y tocando foklore con la criolla. La que abandonaría, previo acuerdo económico con su hermana, por una eléctrica color vino que recordará como “le peor, horrible” en tiempos de adolescencia y Green Day. Ya fueren los vinilos de Gal Costa de su madre, uno de Mozart que a los cuatro lo enloquecía o el primer cassette propio (“El amor después del amor”de Fito), sería  la música su techo y su comida.  Fue en la clase de Apreciación Musical en Bellas Artes que también grabó una idea tan fundamental como sus múltiples estudios de armonía e instrumentos con diversos profesores particulares. “Somos un proyectos de músicos, que estudian y tocan…” había dicho algún alumno.  Paula- cuyo apellido no recuerda, pero sí su enseñanza- retrucaría: “Eso es lo que hacen los músicos. Así que ya son músicos”.

Santi y Rama lo eran y lo seguirían siendo hasta hoy, cuando además de juntarse lunes y jueves en la sala lindante al Cinema Paradiso, cada uno dedica tu vida a clases, bandas y producción.  Por eso no es llamativo que aquel primer ensayo en Espacio Lennon superara las expectativas y que el tiempo fuera viéndolos cada vez más implicados. Así sería que tras aquella sesión cuyo destino original era una simple preproducción, definiera las cosas. “Mejor que esto no nos va a salir. Está buenísimo”, diría palabras más, palabras menos Santiago. El mismo que toma la pizarra y escribe los tiempos y arreglos con precisión matemática. Difícilmente lo dijera porque sí. Y si bien Rama sabe ser más bien partícipe del “¿a qué suena?” y concretarlo impecablemente sin rodeos, seguramente sintió algo parecido.

Por eso Maxi terminaría darle nombre a una idea que rondaba su cabeza : aquello era una banda y no su proyecto.  Tres personas compartiendo y proponiendo por igual para generar un sonido vivo y potente, orgánico y ensamblado. Rock de riffs y raíces setentosas, pero con melodías propias de la década siguiente y arreglos varios que incluyen cambios de tiempo, intercambios modales y diversas ideas que se piensan, pero no se calculan. “Es lo que no sale componer y nos gusta”, simplificará el Maxi.  Y de allí, una imagen tan poderosa como dócil: Flor de Sangre.

“Es una banda 100% sincera- presenta Abal-. No vamos a componer pensando el que lo va escuchar,  si es lo que  espera, si le gusta o no. O si el mercado te exige un tiempo determinado o tonalidades determinadas. Es una banda muy libre. Somos amigos, nos llevamos súper bien y tratamos de que eso que nos gusta se lo llevemos a los demás”.

Abal compara el disco homónimo y debut con el material que adelantó el flamante corte “El ser”: “Creo que hay un crecimiento. Si bien el primer disco tuvo un audio buenísimo y así sonábamos ene l momento, ahora se nota  el  crecimiento, las experiencias  y el tiempo que le dedicamos todo el día. Los tres vivimos de tocar, de producir música. Ese crecimiento en cuanto al audio se nota un par de años después. Tuvimos la suerte para este disco que tuvimos más de tiempo”. Una continuidad en todos sus materiales es la apuesta a la toma caliente y hasta algún espacio para la improvisación: “El primer disco es prácticamente todo tocado en vivo. Algún overdub de guitarra.  En este solo grabé por fuera las voces”.  Y explica la decisión: “Que esa energía se note. Por eso grabamos en vivo. Yo creo que se escucha. Por ahí no. Por ahí  viene Quincy Jones, dice grabé cosita por cosita y también tiene toda la  energía.  Aportamos a esa de los tres, que es re lindo. Nos queremos mucho”.

Por otro lado, hay un cambio desde las letras: “Lo noto como ideas más desarrolladas  y a la vez más simples. Apuntamos a una idea y en su simplicidad tratamos de laburar ahí.  En eso  a Rodrigo Díaz, un amigo que es profesor de letras y escribe con nosotros”.

Con varias fechas suspendidas y una muy lejana en noviembre, la banda piensa estrategias para sustentarse durante la pandemia.  “Vamos a sacar el EP antes de que salga en las plataformas digitales. Es una edición especial digital con material extra, fotos y videos…el que quiera sumarse a tener el disco antes para ayudarnos, nos escriben a flordesangreok@gmail.com”.

Fotogafía: Victoria Iseas