Mientras la macroeconomía tambalea al ritmo de la cuarentena y su consecuente parálisis productiva, las organizaciones sociales y los sectores del trabajo informal buscan salir a flote en un contexto apremiante para las finanzas nacionales. Ayer se inauguró la feria de frutas y verduras a precios económicos, como parte de la actividad del sector rural para hacer frente a la crisis.

En este caso, el primer punto de instalación fue el distrito de Moreno, al oeste del conurbano bonaerense, donde el sector agrario del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) desplegó una gama de productos de primera necesidad con precios alternativos a los instalados desde el Mercado Central. La propuesta está prevista para llevarse también a Tigre, Avellaneda y otras zonas del Gran Buenos Aires, donde el bolsillo de la masa trabajadora pide a gritos un alivio.

Con la premisa de «romper el cerco de la intermediación, profundizar el trabajo cooperativo y abastecer de alimentos sanos con precios justos a la población», esta iniciativa es coordinada de manera integral por la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), asociación gremial surgida en los últimos meses como unidad de todas las organizaciones sociales y militantes que aglutinan el trabajo precario, informal y excluido de los grandes sectores gremiales.

«Es fundamental construir desde el acceso a los alimentos principalmente de forma barata, económica, en los barrios. Para eso, la economía popular es un instrumento que permite acercar la demanda a lo que está sucediendo en los territorios, que es un nivel de desigualdad muy grande, como el que estamos viviendo», dijo a Contexto Gildo Onorato, referente de la UTEP.

«Estamos impulsando un esquema de reactivación de la economía popular, por un lado, a partir de obras de infraestructura social y saneamiento, y de esa forma paliar la parálisis económica; por otro lado, que es fundamental, buscamos fortalecer las redes comunitarias y el abastecimiento de alimentos a partir de la vianda, de la merienda reforzada, el bolsón de comida y, en este caso, las ferias que puedan acercar los productos frescos».

Cabe destacar que los productos que son ofrecidos en estas ferias provienen principalmente del sector de la agricultura familiar, el ala del sector rural más castigada por el esquema de hegemonía de grandes productores agropecuarios que intervienen en el mercado alimentario nacional. En ese esquema, las ferias populares buscan instalar productos como la papa y la cebolla a 35 pesos el kilo, zanahorias a 65 pesos el kilo, junto a una decena de frutas y verduras de consumo básico.

Desde hace años, múltiples asociaciones y organizaciones de la agricultura familiar luchan para construir un modelo de producción rural más democrático, con mayor respaldo financiero y la conquista de derechos y garantías laborales hasta el momento relegadas.

«Estamos impulsando una política de ingresos en los sectores populares: los bonos a la AUH, los bonos del ingreso familiar de emergencia, que es impresionante la cantidad de familias que los están solicitando. Vemos que estamos encaminados al salario universal, que es lo que algunas organizaciones estamos reclamando y que el propio papa Francisco impuso como uno de los ejes vertebradores ante los grandes niveles de desigualdad», agregó Onorato.