Por Pablo Pellegrino

«Como sociedad tomemos el compromiso de estar unidos en esta oferta porque esto es algo fundacional para la recuperación y para sentar las condiciones de un desarrollo sano de la Argentina», afirmó el ministro de Economía, Martín Guzmán, durante la presentación de la propuesta que presentará formalmente este viernes el Estado argentino a los acreedores externos en el marco del programa de reestructuración de la deuda. 

El mismo carácter fundacional y definitorio le dio Alberto Fernández a la propuesta que fue presentada con el respaldo de los gobernadores. «Así como estamos unidos frente a la pandemia, necesitamos que todos estemos unidos a la hora de resolver el problema de la deuda», dijo el mandatario, que agradeció la presencia de los dirigentes provinciales, especialmente a los de la oposición. 

En la mesa central que ocupó durante la presentación se ubicaron, además del ministro de Economía, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, el presidente de la Cámara de Diputados de la nación, Sergio Massa, y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. 

Hubo representantes de todas las provincias, aunque siete gobernadores no participaron de manera presencial. El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, fue uno de los que se ausentó de la cita en Olivos «por una cuestión de responsabilidad» ante un potencial contacto con personas infectadas con COVID-19. Los otros mandatarios provinciales ausentes que participaron de manera remota fueron Gustavo Melella (Tierra del Fuego), Juan Schiaretti (Córdoba), Gildo Insfrán (Formosa), Alicia Kirchner (Santa Cruz), Sergio Ziliotto (La Pampa) y Alberto Rodríguez Saá (San Luis). 

«Nosotros nos propusimos hacer lo mismo que hicimos con Néstor allá por 2003, cuando nos hicimos cargo del gobierno, que también heredamos una situación, en aquella oportunidad de default explícito. Ahora estamos en una suerte de default virtual, pero lo que quisimos es que todos entendieran que todos tenemos un compromiso común de salir de esta situación», manifestó Fernández en su mensaje, en el que destacó: «Es decisión de nuestro gobierno que el pago de la deuda no suponga más postergación para Argentina». 

«Nos propusimos no aprovechar ni siquiera la coyuntura del coronavirus, que ha dado vuelta la economía del mundo, para dilatar la solución de este problema. Sabemos que tenemos un problema que resolver, sabemos que la economía del mundo se ha dado vuelta, y nosotros con la misma buena fe que hemos encarado el diálogo con los acreedores lo seguimos llevando adelante», dijo en ese sentido. 

«Tal vez esta sea la oportunidad de empezar a construir otro país. Un país más justo, más igual, más federal», continuó Fernández, y manifestó: «Tanta desigualdad en Argentina irrita y lastima los más elementales sentimientos de solidaridad. Lo que tenemos que construir de una vez y para siempre es un país que contenga a todos y que sea solidario con todos». 

La propuesta

Guzmán fue categórico a la hora de explicar la oferta que el gobierno oficializará el viernes: «Hoy no podemos pagar, y no lo podemos hacer por varios años». En ese marco presentó la propuesta que contiene como ejes principales un período de gracia de tres años en los que Argentina no realizaría ningún tipo de desembolso y una quita importante de capital de intereses. 

Según el ministro, por el diálogo mantenido hasta el momento con los bonistas, el gobierno optó por darle un carácter agresivo a la quita de intereses más que a la de capital, que equivaldrían al 62% en el primer caso (37.900 millones de dólares) y al 5,4% en el caso del capital de la deuda (unos 3.600 millones de dólares). 

«Argentina empezaría a pagar recién en 2023 con una tasa de interés de 0,5% que irían creciendo pero hasta niveles que son sostenibles. El interés promedio que pagaría bajo esta propuesta es del 2,3%», indicó Guzmán. En caso de prosperar la propuesta, los intereses iniciales resultan irrisorios, teniendo en cuenta que, para financiarse hoy, el gobierno podría acceder a tasas superiores al 30%. 

Un camino similar adelantó el ministro para el caso de la deuda con el Fondo Monetario Internacional. «Seguiremos trabajando de forma constructiva para que Argentina no tenga que hacer ningún tipo de desembolso por los próximos tres años», dijo sobre la cancelación de la deuda con ese organismo. 

Desde el momento en que se oficialice la oferta, las negociaciones continuarán por casi un mes más, en el que el gobierno intentará convencer a la mayor cantidad de acreedores posibles y alcanzar un porcentaje aceptable para incluir a todos. «Es un período suficiente para que nuestros acreedores puedan tomar decisiones, y es un período en el cual entendemos que va a haber gente jugando muy fuerte, porque hay muchos intereses en juego», adelantó el ministro. 

Las conversaciones que mantuvo el gobierno hasta el momento, según Guzmán, no prosperaron, y no hubo un acuerdo respecto de qué es sostenible para la Argentina. En la presentación, el funcionario apuntó también que una porción de los acreedores pidieron una profundización del ajuste fiscal, cosa que el titular de la cartera económica rechazó de plano. No solo las condiciones de crisis social heredada desde fines de 2019 llevaron a una política expansiva del gasto, sino que la emergencia sanitaria y el aislamiento social preventivo y obligatorio hicieron que se aceleren y profundicen.