Por Ramiro García Morete

“No pienso confesarte cómo ni porqué /Si me enseñaste que el silencio es respuesta”. Tanto en el blues como en la guitarra –y esencialmente en la vida– es fundamental manejar el silencio. Y decir lo que se quiere decir. Sol Bassa elude floreos con un tono tan genuino como espontáneo. No solo por ser posiblemente una de las mejores guitarras del país, combinando elegancia y pasión. También por su forma de cantar, dulce pero no ingenua, que escapa a ciertos clichés del género. Si hay una falacia atroz es aquella de que el blues es simple, fácil y repetitivo. Y otra es la infructuosa búsqueda de originalidad que pretenden falsas vanguardias. Los géneros tradicionales se tratan de algo más difícil: la autenticidad. Con el mismo puñado de acordes, encontrar el propio estilo. Y con más convicción que pretensión, Sol Bassa va en ese camino.

“Pieza inundada” arranca este disco breve pero sólido a puro boogie, con un delicioso solo a contra, las teclas de Juan Ravioli y una descripción directa: “Las grandes lluvias pasan por mi barrio/ Las casas tiemblan /Los niños salen llorando/Y la patrulla lo único que cuida/Es al comisario y a la comisaria”. “Persianas bajas” reduce velocidad en clave folk y retrata “la pieza llena de pereza”, “sin tiempo ni despertador” de dos amantes. En “Morir por vos”, Bassa muestra otros registros tanto en la voz trémula del estribillo como en el tema en general: el pattern, la guitarra machacada y los teclados la acercan al rock pop. Con melancolía surge “Bardito del 93” y la extraña ternura de versos como: “No pienso contarte como ni porque escribo con la zurda y con la hoja dada vuelta”. El cierre a los John Lee Hooker con “Compra-Venta” invita a Santi Moraes (cuya banda Transeúntes tiene a Bassa como integrante) para volver al cuestionamiento social: “Una pantalla me dice que venda mi alma/Un funcionario me dice que compre mi alma/Un banco me dice que venda mi alma/Un policía me dice que compre mi alma”. Pero el alma de Bassa no solo está intacta sino que se deja oír. Y ese es uno de los felices aciertos de “Errores coleccionables”, flamante álbum que ya está disponible en redes y espera ser tocado tras la pandemia. Mientras tanto, veinte preguntas y veinte respuestas.

  1. ¿Qué es lo que más les gusta de su banda o proyecto?

El respeto y las ganas que hay de llevar canciones dentro del grupo y equipo de trabajo.

  1. Tres discos

Revolver (Beatles), Artaud (Pescado Rabioso), Copia Viva (Los Besos).

  1. ¿Con qué músicx vivx o muertx te gustaría / te hubiese gustado tocar?

Me hubiese gustado zapar con Luis Alberto Spinetta.

  1. ¿Lo importante es la canción, el riff, el beat, el sonido?

Todo lo que a vos te parezca que pueda embellecerla.

  1. Un verso de canción propia

“Y que en el barro te escribí un poema”.

  1. Un verso de canción ajena

“Pero los dinosaurios van a desaparecer».

  1. ¿Todo vale dentro de una canción?

Sí, que haya libertad de expresión.

  1. Tres artistas para recomendar

Sara Facio, Bob Dylan y Wilco.

  1. Tres películas favoritas

La Cienaga (Lucrecia Martel), l’opera mouffe (Agnes Varda), El globo rojo (Albert Lamorisse).

  1. ¿Series?

No miro.

  1. ¿Pañuelos?

Verde y la militancia en lo cotidiano.

  1. Referente político actual o histórico

Evita.

  1. Argentina 2020

Unida.

  1. El Futuro

Seguir llevando canciones.

  1. ¿Vinilo, casete, CD, mp3, YouTube, Spotify?

YouTube, cd, mp3, vinilo y Spotify (lo uso en ese orden).

  1. Facebook, Instagram, otro, ninguno…

Instagram.

  1. ¿Lenguaje Inclusivo?

Sí.

  1. El periodismo

La trama celeste de Alfredo Rosso.

  1. ¿Lookearse o tocar vestidx así nomás?

Lookearse.

  1. El rock

Charly García.