Lucha contra el COVID-19: «En general, una vacuna no tarda menos de cuatro años en desarrollarse»

Especialistas hablaron con Contexto sobre los avances y discusiones frente a la búsqueda de una posible vacuna contra el virus. Los proyectos a nivel internacional, los antecedentes y la responsabilidad de no crear "falsas expectativas".

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Son variadas las discusiones en la esfera médica y científica en busca de un posible tratamiento para el virus COVID-19. En la actualidad, decenas de países se encuentran en plena investigación para desarrollar una posible vacuna. En nuestro país esas discusiones ya comienzan a replicarse en los distintos polos científicos nacionales.

Con el avance de la pandemia, las expectativas en el ámbito científico como en la opinión pública son múltiples, y desde el campo académico llaman a mantener la precaución sobre una búsqueda sobre la cual, según definen, «nadie sabe mucho». En el mundo, en la actualidad se han impulsado unos cincuenta proyectos desde diferentes países que ahora se encuentran bajo pruebas.

«El desarrollo de una vacuna nueva en épocas normales puede tardar de cuatro a seis años, yendo rápido. En caso de tener éxito y que se aceleren todos los ensayos en humanos, se podría abreviar el proceso al orden de un año de duración. Pero estamos hablando de estudios de ensayo», dijo a Contexto Martín Rumbo, director del Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatológicos de la UNLP, quien durante la semana pasada participó de uno de los últimos congresos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) desarrollado para poner en discusión el estado de situación de estas investigaciones.

«Este es un virus nuevo que se aisló y se dio a conocer en enero de este año. De él aprendimos cosas respecto a epidemias que se originaron en virus parecidos, de la misma familia. Estos episodios fueron el SARS, a principios de la década del 2000, y el MERS, en la década de 2010. Hay muchas cosas que se extrapolan por estos antecedentes. Otras cosas se están viendo a la marcha, en especial por el estudio de los síntomas que provoca y la forma que puede tener», agregó Rumbo.

Según explicó el investigador de la Universidad Nacional de La Plata, a pesar de la carrera a contrarreloj que se está desarrollando contra la enfermedad, persiste la desventaja de no conocer en su totalidad los aspectos biológicos de la infección.

«La mayoría de las vacunas exitosas en este tipo de virus son exitosas en el accionar de anticuerpos neutralizantes. Ahora estamos embarcados en estudios sobre la respuesta de anticuerpos en la enfermedad; tiene que ver tanto con la vacuna como con entender el grado de circulación del virus en la población»

«La mayoría de las vacunas exitosas en este tipo de virus son exitosas en el accionar de anticuerpos neutralizantes. Ahora estamos embarcados en estudios sobre la respuesta de anticuerpos en la enfermedad; tiene que ver tanto con la vacuna como con entender el grado de circulación del virus en la población», señaló.

La doctora Juliana Cassataro, referente del Instituto de Biotecnologías Dr. Rodolfo A. Ugalde, explicó que el avance de las pruebas, primero en animales y luego en humanos, se ha realizado de manera increíblemente rápida, pero «hay que ver qué sucede con eso». «En todo el mundo hay unos cincuenta proyectos que empezaron a probar a partir de ahora. Nosotros en Argentina todavía no tenemos gente que trabaje específicamente en eso. Ahora se abrió el llamado de la convocatoria COVID-19 de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica donde se comenzarán a tratar los avances y buscar financiamiento», señaló Cassataro a Contexto, y agregó: «Hay que pensar, además, que lo que se está probando ahora tiene que quedar perfecto. Y es lo que nunca se sabe. Puede que no funcione».

Por otro lado, hay profesionales que remarcan la importancia de no divulgar «falsas expectativas sobre un tema sobre el cual ningún país sabe demasiado». El científico del CONICET e investigador de la Universidad Católica de Córdoba, Hugo Luján, dijo a Contexto: «Uno no sabe cuál va a ser la respuesta del individuo frente a la vacunación. No hay que generar expectativas sin tener bases sólidas. Hoy la única vacuna es estar encerrado». Y agregó: «Con las pruebas de las vacunas que ahora se están haciendo hay que ser muy cuidadoso. Este virus es muy complicado. Yo hice una videoconferencia y un colega de Francia me dijo que ninguna de sus vacunas de prueba ha funcionado hasta ahora. Las posibilidades de que funcione son muy bajas».