En pleno contexto de cuarentena, son varias las discusiones que se han planteado hacia dentro de la comunidad médica y científica, así como en la opinión pública. «Hay que profundizar el lavado con jabón, la desinfección con alcohol. Evitar el desplazamiento. Hay que respetar el confinamiento social, que fue claramente quebrado por millones de personas», fueron las palabras de la infectóloga de la Universidad Nacional de La Plata, Silvia González Ayala, ante el avance de los últimos días del virus y la escalada a siete casos confirmados y setenta en estudio en la ciudad.

González Ayala habló sobre varios aspectos a tener en cuenta en las discusiones actuales frente a la pandemia, como también de algunas de las preocupaciones principales frente la propagación del virus en la capital bonaerense.

En el caso de la ciudad de La Plata, donde ya hay cinco casos confirmados, ¿cuáles son los puntos de atención a tener en cuenta?
Lo que me preocupa, y lo digo en nombre de todos los miembros del equipo de salud, es la provisión de equipos de protección personal en cantidad suficiente y de calidad. Ese es el flanco débil que tenemos; esa es la primera línea de atención a la persona. Ya tenemos compañeros de trabajo que están en cuarentena en distintos hospitales. Es un punto muy crítico, veamos lo que está pasando en el Hospital Perrando en Chaco. Un hospital no puede ser un sitio multiplicador de la transmisión de este virus. Ese es un punto que habrá que atender urgente en los hospitales de La Plata.

En los últimos días hubo discusiones sobre la pertinencia del uso del barbijo. ¿Cuál es la información precisa sobre el tema?
Hasta ahora, el uso del barbijo, siguiendo las recomendaciones del Organización Mundial de la Salud (OMS), es solo en el personal de salud. Otros países como China o la República Checa recomiendan el uso universal para todas las personas, hemos visto cientos de fotos. En Estados Unidos se planteó esto en el transcurso de esta semana y hay que ver cómo se formulan las guías de uso. Los chinos plantean que el barbijo previene la transmisión, al menos la disminuye. En esto hay una disociación entre recomendación de algunos países y lo que recomienda la OMS. Habrá que seguir cuidadosamente.

¿Qué evaluación hace usted de esa discusión y cómo cree que se avanzará?
Hay un antecedente de hace cien años sobre este punto, que fue durante la segunda ola de la pandemia de Gripe Española en 1918, donde se implementó el uso universal del barbijo. Por supuesto, no se sabía todo lo que sabemos hoy respecto de los orificios de las telas, las licras y demás. Pero fue una medida efectiva. Hay que esperar a la reactualización de las guías, pero mi impresión personal es que vamos a avanzar en el uso del barbijo.

Cabe señalar que, según recientes estudios llevados adelante en China, se ha planteado la posibilidad de la existencia de una tercera ruta de infección, que se sumaría al contagio por contacto con superficies donde está el virus y al contagio por gotículas emitidas a través del estornudo y la tos. Expertos observan una posible tercera vía a través de conversaciones orales, más allá de mantener la distancia adecuada de prevención. Este contagio se daría por partículas micrométricas, que podrían esparcirse en espacios cerrados y mantenerse flotando en el aire hasta por veinte minutos.

Si bien hasta el momento el COVID-19 no tiene tratamiento, ¿qué avances se han estudiado a nivel internacional?, ¿en qué etapa están?
Hay muchísimos protocolos. Hay protocolos que utilizan drogas a las que se llama inhibidores de proteasas, que se utilizan para el tratamiento del SIDA. Hay tratamientos con dos drogas contra lo que se llama la malaria, que son la cloroquina e hidroxicloroquina; estos tratamientos están incluidos en el protocolo compasivo de la OMS. Hay propuestas de tratamientos con anticuerpos monoclonales. Hay otro protocolo que se está llevando adelante en Nueva York con plasma hiperinmune. Hay muchos protocolos, pero lo que hay que decir es que son protocolos de investigación clínica.

¿Cuáles son los puntos más delicados que hay que tener en cuenta frente a esos protocolos?
Este virus no tiene tratamiento al día de hoy. Son protocolos de investigación para conocer si algunas de las drogas que ya tienen licencia de uso pueden ser utilizadas fuera de esas licencias de uso. Son tratamientos compasivos y experimentales, lo cual significa que la persona o un representante legal tiene que firmar el consentimiento informado. Las drogas pueden tener efectos adversos. No sabemos cómo pueden comportarse porque no sabemos cómo trabaja el virus en el organismo. Hay que ser muy cautos. No tiene tratamiento específico. Las herramientas son estos tratamientos compasivos y experimentales.