Como es de público conocimiento, las últimas horas han oscilado entre la conciencia y la preocupación, la cautela y el desconcierto. Decretada la emergencia sanitaria a raíz de la pandemia de coronavirus (COVID-19), el mundo de la cultura, el ocio y entretenimiento no solo no es ajeno sino que sufre directamente el impacto.

Una pandemia amenaza no solo la salud pública sino también la economía: parece extraño o no tanto que la cultura es parte de la cadena de producción y no parte de una idílica esfera abstracta. En principio se cancelaron los eventos masivos pero el efecto dominó llegó a eventos de menor convocatoria y el tope indicado es de 200 personas.

En la ciudad de La Plata el intendente Julio Garro firmó un decreto que suspendió todas las actividades artísticas o que generen aglomeración “hasta nuevo aviso”. Desde el viernes muchos recitales y espectáculos han sido cancelados, mientras otros siguen en cartel pero a merced del minuto a minuto. Tanto artistas como productorxs coinciden en la importancia de tomar precauciones. Pero afectados básicamente en su trabajo, la sensación de incertidumbre es general. Muchos eventos programados para este fin de semana fueron dados de baja y otros están a la espera de una confirmación oficial en las próximas semanas.

Marieta Vagnoni, gestora cultural y encargada de Agencia De Música, reflexiona en principio: “La situación actual nos interpela de infinitas maneras, empezando (imprescindible y obviamente) por la ineludible emergencia sanitaria (preventiva ante todo, al menos en Argentina). Acto seguido, las cadenas productivas devastadas”.

Entonces apunta específicamente al ámbito en el que se desarrolla. “Personalmente de acá a abril tenía unos diez shows, algunos de producción propia regional y otros de bandas con las que laburo acá, en Capital y otros lados. La verdad es que más allá de los protocolos legales y los marcos, hay una situación que tiene que ver con otra situación: yo esto lo puedo hacer pero qué pasa si la gente no viene. El tema es que la gente no compra los tickets y no va por miedo. En algún punto es el huevo y la gallina. Frente a esta situación de mucho miedo generalizada estuve hablando con colegas para ver que decisiones toma cada uno. No es que haya una comunión de todes les productores pero coincidimos en un montón de cosas. Porque queda devasta la cadena productiva toda y en ella la industria de la música en vivo”.

Por eso, Vagnoni considera importante pensar y desarrollar “planes de contingencia urgente para todxs lxs PyMEs y ver cómo absorbemos los costos”.

Silvina Cochella, manager y productora de Código Madera, cuenta que “la asociación de managers se manejaron todos los protocolos: se empezó con el de ciudad, que fue el primero y ahí se empezó a bajar todo a nivel país. Muy pocas cosas quedaron pendientes. La mayoría se suspende por un mes aunque el protocolo indica 180 días”.

Y cuenta: “Hoy va a ser la última fecha que produzca por mucho tiempo. La verdad que no hay una claridad en el tope, porque en teoría es hasta doscientas personas. Pero todo el mundo lo que hizo fue esperar que el venue (lugar donde se desarrollan eventos) decida cómo resolverlo. Hay muchas que se van a reprogramar y muchas otras, mayoría internacionales, que se cancelaron”.

Alexis Turnes Amadeo, manager y productor de eventos con Caminar de Elefante, explayó su posición. “Es una situación muy particular.. A nivel personal siento que hay una situación de mucha paranoia y pánico. Pero a nivel institucional siento que Caminar de Elefante tiene que tomar todas las medidas necesarias para que se cuide la gente y adaptarse a los protocolos. Por lo pronto decidimos cancelar todos los shows en el mes de marzo. Y probablemente a principios de abril. Para sumar a esta contención de no propagación de la enfermedad. Eso es una cuestión de responsabilidad civil”.

Pero luego apuntó muy crítico: “Aquí en La Plata se decretó los eventos que no son tan masivos, iba a quedar a criterio. Ahí quedás en una situación de mucha incertidumbre. Los protocolos no son claros. No sabemos si nos van a clausurar o meter una multa. Es una ambigüedad deliberada hecha a propósito porque no sabes que va a pasar. No dice sí o si no. Uno trabaja con artistas, con espacios. La industria cultural habla de una circulación de dinero, de público y sobre todas la cosas de fuentes de trabajo. No podemos decir que hacemos el evento y vemos qué pasa. No somos el Lollapalooza que tiene todo asegurado. Este es el mundo del monotributo”.

Por su parte, Natalia Soulé de Cést La Vie, se mostró atenta ante la importancia de los eventos, pero en línea con sus colegas sabe que de los eventos dependen sus ingresos básicos. “Mi espacio por ahora va a seguir abierto porque a nivel nacional la orden preventiva es cancelar eventos multitudinarios. Eso enmarca a eventos mayores a 200 personas. Por eso por ahora siguen las escuelas abiertas, los bares abiertos. Mi espacio es para 50 personas sentadas o 120 paradas”.