Por Ramiro García Morete

“Sos re vos”, dice que le dicen al escucharlo. De pronto, la nacida en la República Separatista de Berisso no estaba en la calle Nueva York sino en la mismísima capital cultural del imperio. En medio de un viaje con Ana Carolina y Julieta Laso, el “genio mil caras” Fran López -que a su vez la conoció por el historietista Max Aguirre- la contactó: “¡Qué bueno que estés acá!”. Poco después le abriría las puertas del estudio y en cuatro horas apenas registraría un disco tan impensado como notable.

¿Qué podía grabar cuando composiciones de toda una vida habían sido registradas en “Escenas de la nada mirar”, es también notable disco “azul, como su tapa”? Acompañante de artistas de tango y eterna encantada de compartir bandas numerosas, no hacía tanto que se había largo a tocar sola. Diego Schissi había sido gran impulso de mostrar una faceta tan propia como quizá no expuesta. Ya desde aquel teclado Casio que su padre -guitarrista profesional como su abuelo- ganó en un rifa cuando tenía cinco años, las teclas le habían revelado un mundo y a la vez confirmado un destino. Si bien hubo un tiempo (en el que llegó a compartir ocho proyectos) estudió psicología, la música nunca fue una duda.

Además no duda quien aprende a improvisar. El piano alemán (desa)afinado un semitono por debajo  le  enseñaría a tocar en cualquier tonalidad y posición. Horas y años de estudio de armonía y contrapunto, a improvisar sin ser improvisada. Por eso tras deliberar y divertirse con Fran pensando el repertorio, se lanzaría sin demasiados rodeos.  Alguien podría definirlo como jazz modal, pero en verdad sería un completo ejercicio de libertad. Desde Gilda hasta Brtiney Spears, deconstruidos con belleza, osadía y sensibilidad. Como si cada acorde abriera miles de caminos y el juego fuera perderse para volver.

Pero para ella se tratará más de una suerte de meditación. Un ritual cotidiano que forma parte de su vida y que quizá no había antes cobrado estado público. Otra manera de ser ella, puesto que quizá sea como aquel verso de Whitman y todes contengamos multitudes. La del piano a solas, la del teclado “guerrero” para trabajar, la del sintetizador para tocar cumbia con las Cachitas, la que improvisa o la que compone son ella. Con la misma armonía y cohesión que siente que  la música no debe responder a clases sociales ni géneros.Música clásica, folklore, jazz, cumbia, tango y pop… seguirá siendo re ella: Noelia Sinkunas.

“Este disco, a diferencia del primero, surgió espontáneamente -cuenta la pianista sobre “New York Sessions”, grabado en Pencil Music Factory, Greenpoint Brooklyn, NY por Fran Lopez y cuya tapa ilustra su amigo común Max Aguirre-.  Ya tenía mi primer disco grabado, que tardé años en componer con un trabajo muy minucioso. Desde ahí empecé a hacer fechas solas, con esa música y algunos tangos. Pero también improvisaba sobre canciones como ´Baby, One More Time´ de Britney.  Entonces cuando llegó el momento pensé: creo que es por acá. Me gusta mucho y lo hago siempre: sentarme al piano e improvisar. Para mi soy eso.  Esto fue sentarme, jugar un poco a reírme de canciones,  mezclarlas con otros estilos… y flashar”.

Estilísticamente, confiesa que se despega de referencias más estrictas: “ A mí me pasó que dije: bueno, vamos al cliché. Así como la gente piensa tango-Buenos Aires-Maradona…estando en New York imaginaba una banda de músicos negros improvisando”.

“Yo lo abordo como si estuviese haciendo yoga, respirando -responde eludiendo cualquier explicación técnica-.  El cuerpo va directo a un lugar. Tiene una memoria física. Esto de ir estudiando es modificar esa memoria . He adquirido cierto recorrido armónico así que no lo tengo que pensar mucho. Es un  ejercicio de asociación libre y ver que sale, ir uniendo cosas. Voy pensando es más la forma que lo que estaba diciendo. Vas a un punto y después ser resuelve”.

Desde las increíbles versiones del himno popular “Mauricio Macri, la Yuta que te parió” hasta “Smoker Man” (El Fumanchero de Damas Gratis ), el disco tiene su peso político desde la postura inicial de tomar un cancionero infrecuente y claramente vilipendiado por la elite musical. “Estoy en contra de las clases sociales en la música -declara-. Nos han educado con  que hay clases que escuchen una música u otra. Para mi es de todos. Entonces es algo que me salió inconscientemente, pero me representa un montón que toda la música conviva”. Y extiende: “La idea de lo complejo también es social. La música es compleja. Este disco muestra un costado mío que tiene que ver con la espontaneidad y refleja sin querer esta idea de lo político y lo social. No es que dije ´quiero hacer algo en particular’. Me divertí muchísimo. Muchas personas me dicen: sos re vos. Me muestra bastante”.

Su disco anterior, por su lado “Tiene una cosa más no sé si oscura, más azul. Como la tapa. Y tiene momentos para sentarse a escuchar, bajar un cambio. No suele pasar con la música. La gente está como medio a la pasada”.

Con importante recorrido, su camino “solista” tiene apenas unos años y estudiar con el reconocido pianista Diego Schissi “me acomodó, me hizo dar cuenta de que tenía ganas de mostrar la música que cenia haciendo. Fue una especie de terapia, sacarme la timidez. Tenía ganas de tomar decisiones conmigo, no ponerme de acuerdo con nadie (risas)”. Y con el mismo humor oscuro agrega: “Es un camino muy inhóspito la música instrumental.  No hay  tantos lugares con piano. Es una especie de apuesta aun mercado inexistente”. Pero asume: “Siento que es una responsabilidad de los artistas que estamos en esta época construir los espacios”.

Noelia Sinkunas se estará presentando  en 21/3 en Casa Brandon (Luis Maria Drago 236, CABA) y el  29/3 en el Teatro Seminari de Escobar.