Por Ramiro García Morete

“Nuestras almas están en nuestras manos. Pues hacemos con ellas todas las cosas…”, decía un personaje de Bradbury. La humanidad se ha forjado a través de sus manos. Son ellas las que levantan paredes, acarician la mejilla, encienden el sexo, se unen en el rezo, se aprietan en el pacto, se cierran en la piña, se abren en el suplicio, “firman el papel que derriba la ciudad” o “son dos cuando se necesita una”. Y son ellas las que controlan el mixer y canalizan la energía que luego confluye y se expande en la pista, muchas veces en el roce de las manos. No son los rostros con filtros y poses de los flyers, sino las manos quienes -dirá convencido- “hacen la magia”.

Curiosamente no había metido mano en la música hasta mediados de los 2000. Cuando en 1998 llegó de Chacabuco para estudiar su actual profesión (antropología), escuchaba un poco de Fito, de Charly y no mucho de afuera. En La Plata dejaría de lado los “boliches de cachengue” de la adolescencia y una banda modificaría su percepción sonora: Adicta. A partir de “Miedo” y el primer álbum de Miranda!, comenzaría a virar su gusto hacia un sonido –por decirlo de algún modo- más electro. Unos años después, la buena estrella del DJ Andrés Sabat y la costumbre de “tomar el control” en fiestas caseras con el insuperable “Virtual DJ” lo llevarían a hacer de eso algo más que una simple diversión. Tras descubrir artistas como Bloody Beetroots fue dejaría sus set “hispanoparlante” y a partir de allí instalaría la fiesta Love como un referente local. Lo mismo ocurriría con Bailen Room y en la actualidad con Les Modernes. Siempre con desprejuicio y de la mano de alguien.

Por eso al ver las manos del ilustrador e historietista Juan Manuel Tejeda cuando empezó a tomar clases de dibujo, recordaría todo aquello. El hecho de trabajar con otres, la importancia de ilustrar y concretar un concepto. Compartiendo charlas y completando equipo con el diseñador Emi Navarro, llegaron a una idea tan primal como poderosa: el contacto. Lejos de los prejuicios instalados en obsoletos medios de comunicación, el mundo de la electrónica se basa en la sensorialidad y en la experiencia misma de conducir energía. Hace contacto. Con el tecno como punto de partida pero abierto a otros estilos, el dj Paul Henta lanza la primera edición de Conttacto el 14 de Marzo en La Mulata (55 e/ 13 y 14). Les artistas que acompañaran al DJ serán Aurora Boreal (dúo conformado por Brix Evans y Agus Sander), y Milena Adamis. Las entradas anticipadas se pueden conseguir en Ciudad de Gates, Diag. 73 entre 59 y plaza Rocha.

“El proyecto –cuenta Henta- que tiene como objetivo darles su merecido reconocimiento a las protagonistas indiscutidas de las fiestas, acompañantes incansables y encargadas de comunicar las sensaciones entre nosotres en la pista y donde sea que el baile nos encuentre: nuestras manos”.

Quien definió su estilo como “tecno mala onda” anticipa que “la fiesta tiene lo que yo considero que funciona o me gusta. En esta primer fecha el factor común será el tecno. Pero mi idea es que no se escuche un estilo solo de música. Habrá tres sets muy distintos. Mi interés en las distintas fiestas que he hecho es no restringir todo a un estilo musical”. Y respecto al espacio “la idea es poder transformar el lugar y apropiarnos cambiándole al lugar”. Respecto a futuras ediciones de Conttacto, Paul Henta asegura que no serán mensuales en pos de tener tiempo de desarrollar conceptos y trabajarlas adecuadamente

Hacer foco en las manos tanto desde la difusión como desde el concepto se basa en una concepción no tan frecuente en estos tiempos: “Lo importante es la fiesta, es el público, se tiene que divertir. Y nosotros somos los encargados de sostener eso, pero no somos los protagonistas”.

De todas maneras, Henta se ve entusiasmado con el presente de la electrónica: “Para mí me parece increíble. ¡Fantástico! Para alguien que lleva mucho tiempo y ha visto un montón de gente intentar hacer cosas, me alegra ver la cantidad de gente dedicada a ser DJ, a hacer eventos y básicamente la gente que asiste. Ahora hay de 15 a 20 fiestas electrónicas por mes en la ciudad, todas de distintos estilos. Es muy significativo que La Mulata, un bar emblemático, se convierta en un club electrónico”.

Pero no dejar de lado un estigma histórico. “A pesar del lado híper positivo, seguimos luchando contra una estructura social y política que sigue persiguiendo a la electrónica atrás de un fantasma que ha adjudicado los medios y gobernantes con una asociación directa algo. Ahí entra el desconocimiento, ignorancia y sobre todo prejuicios. Ya no es la fiesta y sus condiciones, sino el estilo de música. Alguien en una posición política debe imponerse. Hace veinte años que vivo en La Plata, he ido a infinidad de fiestas y que nunca haya problemas entre los asistentes. Hay una conciencia con un fin que es divertirse”.