«A pesar de la muy dura situación económica, de la emergencia, de la escasez de recursos y condicionamientos externos, puedo decir que en estos 82 días estamos poniendo en marcha a la provincia de Buenos Aires», dijo este lunes el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, durante la inauguración del 148° período de sesiones ordinarias de la Legislatura. 

En su mensaje, el mandatario provincial se centró en hacer un balance de los primeros meses de gobierno y un análisis del estado de la provincia, donde la educación, la salud, las obras y la deuda fueron los ejes centrales. 

«Me veo obligado a decir que se trató de un gobierno que ni siquiera venía frecuentemente a la capital de la Provincia. Ese mismo abandono se ve en la Casa de Gobierno»

Pasadas las 16:10, el gobernador y su esposa, Soledad Quereilhac, fueron recibidos en el ingreso al palacio legislativo por el presidente de la Cámara Baja, Federico Otermín, y cerca de las 16:30 la vicegobernadora y presidenta del Senado provincial, Verónica Magario, anunció su ingreso al recinto. 

Además, estuvieron presentes autoridades del Poder Judicial y de la Suprema Corte de Justicia bonaerense; el ministro del Interior de la Nación, Eduardo «Wado» de Pedro; la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto; el exgobernador y actualmente nombrado embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli; los legisladores nacionales Andrés Larroque, Walter Correa y Jorge Taiana. También participaron del acto intendentes bonaerenses, entre los que destacaron el de La Matanza, Fernando Espinoza; el de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde; el de Esteban Echeverría, Fernando Gray; y el de Ensenada, Mario Secco. 

En poco más de una hora y media, Kicillof desarrolló los principales problemas que atraviesa la provincia y las medidas de emergencia que tomó su Administración en estos 82 días para enfrentarlos. 

Los primeros minutos de su mensaje estuvieron dedicados al turismo y la temporada de veraneo, que acaba de terminar con récord de visitantes en la Costa Atlántica. Según el mandatario, particularmente en la ciudad de Mar del Plata, hubo un 15% más de actividad que en la temporada anterior, y casi 10% en el caso del resto de los partidos de la costa. 

«La temporada turística anduvo bien porque se tomaron medidas desde el gobierno nacional y provincial», dijo el gobernador, y destacó, entre otras, la suspensión de aumentos tarifarios y de combustibles, los aumentos extraordinarios para trabajadores privados y públicos y los incrementos en los haberes jubilatorios. 

Kicillof advirtió que, si bien existen problemas estructurales que acarrea la provincia desde hace tiempo, al asumir la función se encontraron con una situación de «abandono y desidia» que graficó con el estado en que se encuentra el palacio gubernamental de calle 6 y la residencia del gobernador. 

En esa línea, aprovechó para tomar distancia de la forma de gobierno de la gestión de María Eugenia Vidal: «Me veo obligado a decir que se trató de un gobierno que ni siquiera venía frecuentemente a la capital de la provincia. Ese mismo abandono se ve en la Casa de Gobierno. No lo digo para regodearme con eso, sino porque la propuesta que tengo para esta Legislatura es empezar a revertir ese estado de abandono». Y agregó: «Este gobierno va a gobernar desde la ciudad de La Plata, desde la capital de la provincia de Buenos Aires». 

Uno de los principales temas de los que habló fue la conformación de la comisión bicameral de seguimiento de las emergencias que la Legislatura votó en diciembre pasado. Allí brindó cifras sobre el aporte que la provincia hace en términos de actividad económica a la nación y de empleo registrado, como también de los pésimos indicadores socioeconómicos que, sin embargo, exhibe. 

En ese sentido, explicó que se trata de «situaciones dramáticas» y que «no podemos dejar un minuto de pensar en ellas», y retomó las palabras del presidente Alberto Fernández durante la apertura de sesiones del Congreso: «En la provincia lo decimos el doble de fuerte: nunca más al neoliberalismo en Argentina». 

En su extenso análisis, Kicillof se refirió también a la caída en términos reales de casi todos los bloques de inversión pública en el Presupuesto provincial, cercana en algunos casos, como en salud, educación y seguridad, al 20%. «Pero no son todos datos negativos, porque hay tres puntos donde subió el presupuesto: energía, transporte y servicios de deuda», afirmó. 

En el marco de esas emergencias declaradas, también repasó la situación de las cárceles bonaerenses, que atraviesan una huelga de hambre de unos 15.000 internos y que el gobierno trabaja actualmente con una mesa de diálogo para mejorar las condiciones de encierro; el aumento decretado por Vidal en octubre del año pasado para la tarifa de luz a partir de enero, que fue suspendido con acuerdo de las empresas energéticas; y el reparto de las Tarjetas Alimentar en el marco del programa nacional Argentina Contra el Hambre. 

«Los vencimientos de deuda de este año son 220.000 millones de pesos. Eso tiene que ver con una política de endeudamiento: cambió la composición, que pasó del 57% al 83% en dólares; la deuda con bonistas internacionales pasó de representar el 28% de nuestra deuda al 67%; y los servicios de deuda pasaron de ser el 9,8% del presupuesto a casi el 20%», dijo sobre el ajustado cronograma de pagos que enfrenta la provincia. 

Entre las medidas que destacó, Kicillof se centró en el programa ArriBA PyMes, de asistencia financiera a través del Bapro y tributaria a través de ARBA para pequeñas y medianas empresas bonaerenses; y el programa Escuelas a la Obra, que contempla la inversión en infraestructura escolar con el foco puesto en unos setecientos establecimientos en situación de urgencia edilicia. 

«En la Provincia lo decimos el doble de fuerte: Nunca Más al neoliberalismo en Argentina»

Finalmente, el gobernador habló sobre dos aspectos importantes: coparticipación y petróleo. Sobre el primer aspecto, analizó que la provincia aporta cerca del 40% del total que se coparticipa, pero recibe un 23% de ese total, que representa apenas el 14%. En ese marco, si bien dijo que no está en contra del reparto solidario entre las distintas jurisdicciones, sí dijo que hay una situación de «inequidad», que ejemplificó con el presupuesto de la Ciudad de Buenos Aires, que equivale a todos los presupuestos de los 135 distritos bonaerenses. Al mismo tiempo, destacó que, en volumen, la provincia concentra la mayor parte de los desocupados y pobres de la Argentina, por lo que la asistencia de Nación debería ser mayor. 

Respecto al petróleo, el mandatario adelantó que ya inició diálogos con las provincias petroleras por el alto grado de participación que Buenos Aires tiene en la refinación, industrialización y exportación a través de sus puertos de los hidrocarburos. «Nuestro entramado industrial petrolero tiene que ser parte de Vaca Muerta», dijo.