Durante una hora y veinte minutos, Alberto Fernández habló en el Congreso de la Nación ante la Asamblea Legislativa, con un discurso en el que la negociación de la deuda, la reforma de la Justicia y el aborto fueron los tópicos más sobresalientes. Este último punto, con el hecho histórico de que un presidente se pronuncie a favor de la legalización, puso de pie a legisladoras y legisladores que tenían en sus bancas el pañuelo verde y cosechó aplausos y lágrimas dentro y fuera del recinto. Sin embargo, el mandatario fue más allá y anunció otras medidas en clave de género.

«La democracia se sostiene en derechos. La democracia es igualdad y libertad, no es ni puede ser privilegio», dijo el jefe de Estado para comenzar a adentrarse en la legalización del aborto. Así, encuadrándolo no solo en un tema de salud pública, sino también en ampliación de derechos y fundamentalmente de justicia social, aseguró que el proyecto que trabaja el Ejecutivo será enviado al Congreso en diez días e irá acompañado por «un contundente» programa de educación sexual integral y prevención del embarazo no deseado.

fernández: «La democracia se sostiene en derechos. La democracia es igualdad y libertad, no es ni puede ser privilegio».

En su discurso, el presidente hizo un pequeño racconto de la legislación actual, se refirió a la clandestinidad, pidió romper con la hipocresía y aseguró que a esta altura, en este siglo, «toda sociedad necesita respetar la decisión individual de sus miembros a disponer libremente de sus cuerpos». Una frase contundente, que reafirma por primera vez en palabras de un mandatario nacional la autonomía de las mujeres y personas gestantes.

En otra línea, casi en un guiño a la Iglesia, que ya lanzó una movilización en contra del proyecto de interrupción del embarazo, Fernández anunció el Plan de los Mil Días para «garantizar la atención y el cuidado integral de la vida y de la salud de la mujer embarazada y de sus hijos o hijas en los primeros años de vida», para reducir las tasas de mortalidad y desnutrición.

Desglosando su agenda de gobierno, Fernández se refirió a «los temas de género» con tres medidas. La primera, la implementación y el cumplimiento de la Ley Micaela para la formación y capacitación del sector público en materia de género y violencias por razones de género. En este punto, destacó que él y «altas autoridades del Poder Ejecutivo» no estarán exentos y también, predicando con el ejemplo, recibirán las capacitaciones.

En segundo lugar anunció Plan Nacional de Acción contra las Violencias por razones de Género 2020-2021, y con ello el relanzamiento de la Línea 144 «para la atención, contención y asesoramiento telefónico a personas que atraviesen situaciones de violencia por razones de género». Si bien no brindó más detalles al respecto, se espera que este plan, con un gobierno que tuvo la voluntad política de crear el Ministerio de la Mujeres, Diversidad Sexual y Políticas de Género, contemple un presupuesto mayor al de la gestión anterior, que solo destinaba once pesos por mujer. 

Por otro lado, informó que enviará un proyecto de ley para la ratificación del Convenio N° 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre violencia y acoso en el ámbito laboral. La normativa busca «promover y asegurar el disfrute del derecho de toda persona a un mundo del trabajo libre de violencia y acoso». En ese sentido, Fernández aseguró que se trata de «una expresión unánime de la comunidad internacional contra la violencia de género y el acoso en el mundo del trabajo».

Por fuera de estos tres tópicos que incluyó dentro de «los temas de género», el presidente anunció otra serie de medidas que tendrán impacto directo en las mujeres, uno de los sectores más afectados por la crisis económica. En ese sentido, los programas para erradicar la pobreza y fomentar el empleo serán clave, tanto como un Estado presente, y quizá ese anuncio fue el central: la vuelta de un Estado presente, que, lejos de correrse de los problemas, los viene a enfrentar y no a costa del pueblo. «Más ajuste lleva a más recesión, a menos oportunidades, más pobreza, más desigualdad, más exclusión. No vamos a pagar la deuda a costa del hambre y la destrucción de sueños de los argentinos y las argentinas. Nosotros vamos a cuidar a nuestra patria», sostuvo Fernández a mitad de su discurso.

«Estamos haciendo historia»

Una de las personas que celebró las iniciativas fue la ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación, Elizabeth Gómez Alcorta. «Estamos construyendo un Estado presente, que se hace cargo de sus obligaciones y que acompaña a todas las mujeres y personas gestantes en las decisiones sobre sus proyectos de vida. Estoy muy emocionada. Estamos haciendo historia», dijo en referencia al proyecto de interrupción del embarazo, una iniciativa que viene trabajando esta cartera junto con la Secretaría Legal y Técnica y el Ministerio de Salud.

Por otro lado, la ministra destacó el Plan de los 1000 días para «acompañar a las mujeres y personas gestantes que elijan como proyecto de vida continuar con su embarazo y se encuentren en situación de vulnerabilidad».

Gómez Alcorta: «Estamos construyendo un Estado presente, que se hace cargo de sus obligaciones y que acompaña a todas las mujeres».

En el marco del Plan Nacional contra las Violencias, Gómez Alcorta detalló que ya se está trabajando en la elaboración del programa integral, de manera federal, con foros en todo el país y otras instancias participativas para atender las particularidades de cada territorio.

El mensaje de la Campaña

En diez días el Ejecutivo nacional enviará un proyecto de legalización del aborto al Congreso, que se pondrá en consideración junto con el de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, principal impulsora de la histórica media sanción. En ese sentido, mientras sectores de la izquierda troskista ratificaron la necesidad de que se trate solo el que llegó en 2018 al recinto, la Campaña saludó la iniciativa del gobierno de Fernández.

«Con el impulso de las calles y consensos construidos. Saludamos las palabras de Alberto Fernández con nuestros argumentos. Queremos un debate urgente, sin dilaciones. Esperamos un debate franco, científico, en el marco de derechos», sostuvieron.