Por Ramiro García Morete

“Mantenme a salvo en tu canción/ Mantenme lejos de este dolor/ Y como suena esa melodía/ La que cantabas mientras dormías”. Desde la casa de Winston Hills -la segunda de siete- se podía ver el parque con reserva. Se trata de un suburbio de Sidney ubicado en una zona “hermosa con muchos árboles y colinas”. Con la luz entrando por la ventana y clima muy templado, escuchaban cacatúas y pájaros “que gritan como monos”. Tres años atrás -poco después de nacer Sara- estos amigos y esposos desde los veintitrés habían decidido dejar La Plata y marchar a Australia. Viaje, música y familia parecen funcionar como sinónimos. El sueño siempre fue ese: comprar una camioneta y viajar de la mano de la música y en familia por el país oceánico. Pero la Toyota tuvo que ser vendida cuando Fran encaró por Europa una gira con Para Establecer Un Río.

Los planes, sin embargo, seguirían. Betsy siempre había cantado y tocado, pero no más allá de su casa o en la iglesia de Los Hornos. Pero la circunstancia, lejos de amistades y familias, les daría más tiempo para que finalmente concretaran una sociedad también musical. Sin banda pero siempre con una criolla a mano, comenzaron a investigar en la “música de maquinitas”. Un día de esos, sin muchas vueltas, Fran le mostró unas ideas, Betsy puso la voz y a la mañana siguiente “Lámparas” ya estaba subido en YouTube compilado con imágenes de un viaje. La tercera integrante aportaría no solo pululando o bailando por ahí, sino hasta sugiriendo genialmente nombres de temas como “Miradero”, por la serie Spirit.

El resultado sería “Un montón de casas”, un EP de sutiles composiciones. Con una voz delicada que no elude la emocionalidad cantan sobre aeropuertos, botes que no van a ningún lugar y cuadernos viejos que se queman. Todo envuelto en una atmósfera intimista con delays de guitarra, sintetizadores y programaciones minimalistas. Con el material editado y con el objetivo al regreso de ingresar en el circuito australiano, el grupo (familiar) pasó el verano en su ciudad de origen para dar algunos conciertos como el de este sábado a las 22 en Rey Lagarto (45 e/ 8 y 9) junto a Borrego (Trío) y Delías Yanti. “Ahora soy un árbol/ahora estoy en paz/Ahora estoy quieta/Ahora voy a andar”, reza Lámparas. Quizá haya que aprender a echar raíz para realmente entender de qué se trata viajar. De aquí y de allá, Migret.

“Hace tiempo queríamos hacer un proyecto -explica la cantante-. Hace años que estamos juntos. No es el primero que tuvimos. Nos funcionó un poco porque al estar solos sin amistades ni familiares. Fran tocó mucho en proyectos de música, estaba solo, no tenía formato banda, empezó a descubrir el tema de las maquinitas, investigar y crecer en esa clase de instrumentos. Eso nos ayudó bastante a definir lo que queríamos hacer”.

Desde Daughter a Montagne, pasando por “mucha música de post rock que siempre” sonando en el hogar, el dúo (o trío) incursionó en la “investigación”. Sin embargo, más allá de los procesos electrónicos, las canciones  nacieron “con una guitarra la mayoría de las veces. Después probar armonías y recién ahí empezar a probar baterías, sonidos de sintetizadores. Cuando intentamos hacerlo al revés no fluyó”.

Respecto al vivo, Betsy comenta que “el formato es un poco intencional para variar. Cuando tocamos en La Plata, es con banda. Con bajista y batero, que es lo que programamos con la computadora. Y después pasamos a formato dúo como habíamos hecho el EP. Pero también la idea es que pueda tocar sola. Porque Sara no puede ir a todos los ambientes. Entonces uno se tiene que quedar. Fran tiene su proyecto “ambient” y ahí me quedo yo con ella”.