Por Ramiro García Morete

Están el bling bling, el Hennessy, el swag y toda la “gangsta shit”. Sí, claro. Pero en si hay una esencia es “hazlo tu mismo”. Y si es junto a otros, mejor. Porque mucho antes que Instagram y la carrera por las views, el hip hop se trata de conciencia colectiva.  Y de pasarla bien con lo que se tiene. Ya fuera en 1520 de la avenida Sedgwick en Bronx hace cuatro décadas. O hace un par de meses nomás, en la esquina de 132 bis y 511, cerca de la escuela,  en pleno barrio de José Hernández. Unos días antes Brian Rivero conversaba  con Toby Reyna, su amigo con el que suelen freestylear en la casa. Si bien ya hacía música desde más chico y desde Caserbero  o Esteban el as  hasta Emanero o Calle 13 lo acercaron al rap, apenas hace un año que se lanzó al free.

Lo cierto es que una noche de miércoles  fantaseaban organizar una competencia.  Brian quedó “manija” y no pudo esperar un mes: ese mismo domingo, con modesta concurrencia, dieron inicio. A pesar de los 35 grados , se acercaron a ver algunos  preadolescentes de la zona y Tetén llegó trotando desde La Loma. Paulatinamente se sumó gente y Kely, quien desde Altos de San Lorenzo debía tomarse dos bondis, propuso: “¿Y si lo hacemos en Plaza Moreno?”.  Con inscripciones gratuitas y sin restricciones “de nivel”, Maxi Pretti, Lucas López y Fabricio Montiel se sumaron para dar forma a F.lp, Freestyle La Plata. Este incipiente pero loable emprendimiento tiene cita los días domingos en el centro de la plaza fundacional.

La propuesta, explica, Rivero “surge de la idea de generar una actividad para los chicos para que no estén tanto en la calle y en cosas malas. Es algo más educativo el freestyle. Mucha gente no lo ve así. Si bien en batallas  puede tener contenidos explícitos, fuera de contexto, es abrir la mente y liberar conocimiento”.

Rivero opina sobre el  crecimiento de la cultura hip hopera  en el país: “Me parece una maravilla. La cultura creció internacionalmente. Países que no se pensaba que iba a llegar este género”. Y sienta una posición: “Y es buenísimo, pero creo que es muy distinto. El rap de los 90 y hasta el 2000 era una cosa. Y fue cambiando muchísimo. Como que ahora es todo más comercial , mas visual. No es tan de protesta. Por eso se confunde el rap con el trap, que creo que son dos cosas muy distintas.  El rap siempre fue conciencia. El trap es como un reggaetón más rimado. Creció mucho pero se está yendo más a lo comercial que a lo real”.

“No estamos patrocinados por nadie , no nos avala nadie -cuenta Rivero-. Esto surgió desde cero. Salió como nos salió a nosotros. Con mucho esfuerzo para organizarnos un poquito con el sonido, con lo poco que teníamos, no gastamos un peso. Por eso no cobramos inscripción. Puede competir quien quiera. Por el momento no hay premio hasta que  hagamos un buen premio”.

Uno de los desafíos de la cultura hip hop sintoniza con la sociedad entera: la inclusión y la disidencia.  “Estaría buenísimo que se sumen más mujeres. Hasta el momento una sola chica fue la que me pidió competir y obviamente le abrimos las puertas. La idea es que se incluya la gente que quiera. Tampoco  se aparta a la gente que está queriendo arrancar y ponerle onda. Porque hay gente que arranca de cero y no se quiere meter en la competencia porque hay gente que está mucho más experimentada. Entonces no se hace ningún tipo de diferencia. La única es armar grupitos para los que recién arrancan y los que tienen un poco más de cancha”.  Para interesades, “los encuentro son los domingos en el centro de la plaza a las 19 y entre organización. Se pueden  acercar a través de la página de Facebook , mandar un mensaje  que en la descripción está mi whatsapp”.

Para el cierre invita: “A la gente, que se prenda. Que vayan a ver, que es algo divertido, que es productivo. Lo interesante es que muchos se están queriendo largar y no se animan. Es el lugar y es el momento . Para que aprendan. La música y el rap es algo que deja mucho a la cultura más en Argentina , donde hace falta esa música que de algo de pensar a las personas o que le alegre el día”.