Tal como ocurrió en múltiples ocasiones, el barrio Gigante del Oeste vuelve a padecer el abandono de la gestión municipal de Julio Garro. El 2020 inició con los mismos padecimientos que la zona venía señalando desde hacía meses, en especial frente a obras de infraestructura como mantenimiento de calles y luminarias.

Nacido de la mano del PRO.CRE.AR., el Gigante del Oeste tiene muy poco tiempo de existencia. En los terrenos ubicados entre 47, 52, 173 y 177 se calcula la residencia de unas cuatrocientas familias, que suelen encontrarse con diferentes dificultades.

«Uno de los principales problemas es en relación a la luz: entrar al barrio de noche es entrar a una boca de lobo»

«Uno de los principales problemas es en relación a la luz: entrar al barrio de noche es entrar a una boca de lobo. Son tres cuadras de descampado. Habían puesto unas luces que apenas iluminaban y dejaron de funcionar hace meses. Hicimos muchísimos reclamos a la Municipalidad y no nos responden», dijo a Contexto Marisa, vecina de la zona e integrante de una de las diversas comisiones de residentes que coordinan los diferentes puntos de atención en la zona.

«Cuando entrás al barrio nadie te ve, es muy difícil de transitar en invierno. Imaginemos cuando uno viaja con chicos. Acá hay muchas familias que se están mudando», agregó. Otro de los problemas está vinculado a la falta de pavimentación de las calles, así como la falta de atención a los caminos ya trazados, que ahora están saturados de enormes pozos.

«El transporte público acá no llega. Hace un tiempo intentamos hablar con la empresa de micros Oeste para lograr que haya un ramal que ingrese a la zona. Nos dijeron que el tramo de tres cuadras que está asfaltado no tiene la resistencia necesaria para soportar el peso de los micros», expresó la vecina del Gigante.

«El transporte público acá no llega. Hace un tiempo intentamos hablar con la empresa de micros Oeste para lograr que haya un ramal que ingrese a la zona»

La calle de ingreso al Gigante del Oeste, la 173, tiene una extensión de asfalto en el tramo que va de 44 a 52, a partir de allí se corta y continúa el camino de tierra. Debido a la fragilidad de esa pavimentación, los transportes pesados no llegan al barrio.

Cabe recordar que hasta hace un tiempo atrás uno de los reclamos principales de la zona era por la falta de semáforos, problema que el Municipio no atendió hasta que se dio un accidente vial donde una persona perdió la vida.