Luego de semanas de intensas negociaciones, el gobierno bonaerense no logró acordar con el fondo Fidelity y, en conferencia de prensa, Kicillof anunció que afrontará el vencimiento con recursos propios, financiado a través del mercado doméstico con la colocación de Letras del Tesoro del viernes pasado que alcanzó los 9.300 millones de dólares. 

De esta manera evitó entrar en default con la cancelación del capital del bono que vencía el pasado 26 de enero y buscaba posponer para el 1º de mayo y acoplar el cronograma de pagos al resultado que arrojen las negociaciones a nivel nacional. 

En total, la provincia pagará cerca de 15.000 millones de pesos por el capital de la deuda y otros 27 millones de dólares de intereses. 

«El esquema de vencimientos de la deuda de la provincia de Buenos Aires que viene íntegramente de la gestión anterior la pone en una situación de insostenibilidad. La hacen impagable», resaltó Kicillof en la conferencia de prensa que encabezó el martes junto al ministro de Hacienda, Pablo López, en la que también anunció, sorteado el escollo de la potencial cesación de pago, la reestructuración global de la deuda en moneda extranjera para la cual, según el mandatario, hoy mismo convocarán a los acreedores. 

«La mejor opción posible es afrontar el vencimiento con recursos propios de la provincia, sin asistencia del gobierno nacional, y anunciar hoy el proceso de reestructuración de la deuda en moneda extranjera», afirmó. 

Kicillof celebró la adhesión de una porción importante de los bonistas, que el lunes emitieron un comunicado donde apoyaban el plan de aplazar el pago hasta mayo, pero denunció y repudió al fondo de inversión Fidelity, uno de los más grandes del mundo, que «no tuvo la misma actitud constructiva y de diálogo». 

Fidelity es el mayor acreedor de la provincia de Buenos Aires y, según el mandatario bonaerense, eso le daba la llave para bloquear la negociación que debía alcanzar un 75% de adhesión por parte de los bonistas. 

«Hubo en particular un fondo de inversión que dice tener el 25% o más, es decir, la capacidad de bloquear, porque nosotros necesitamos una adhesión del 75%. Todo depende de la charla que se pueda tener con este grupo. Esto se llama, en términos técnicos, posición bloqueadora», dijo Kicillof, y explicó que la oferta de ese fondo era cobrar la totalidad de la deuda de capital en cuotas.

«Eso no constituye una solución para la provincia», sostuvo, y deslizó que parte de la decisión de ese fondo de no acompañar la propuesta es lograr un mejor posicionamiento en la negociación que lleva adelante la nación. 

«Ya el 26 sabíamos que no había una situación de colaboración, ni buena predisposición, sino una enorme intransigencia y una incomprensión de lo que les planteamos con el ministro Guzmán y el presidente Alberto Fernández».

De esta manera, el gobierno bonaerense encarará el proceso de reestructuración de la deuda para hacer frente a los 200.000 millones de pesos que según el gobernador tiene que pagar este año. 

«La deuda en dólares durante los años anteriores creció de 9.000 millones de dólares a 11.300 millones de dólares. En pesos se multiplicó por cinco. Se emitieron poco más de 5.000 millones de dólares, cuando en los ocho años anteriores se había emitido la mitad de ese monto», manifestó Kicillof, y destacó: «Para ser muy concreto y vean cuál es el problema que tenemos, durante este año vencen 220.000 millones de pesos que representan 15% de los fondos de la provincia». 

Sobre los efectos de esa masa de dinero en el presupuesto provincial, el gobernador dijo que el cronograma de vencimientos requiere «iniciar ya» la reestructuración planteada, porque «este esquema de vencimientos no tiene ninguna lógica». 

«La sostenibilidad de la deuda tiene varios factores, uno de esos es el volumen de los vencimientos en relación al nivel de actividad de la provincia. Es imposible afrontar estos vencimientos, pero peor aún es hacerlo en un esquema de contracción económica como el que atravesamos», señaló.